7 Parábolas sobre el Reino de los Cielos – Bosquejo

En este Bosquejo para sermones vemos siete parábolas o misterios sobre “el reino de los cielos”, los cuales son mencionados por Jesús en sus parábolas.

Texto base: Mateo 13

Vs. 1-3  Vs. 3 “Y les habló muchas cosas por parábolas…”

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La palabra “parábola” aparece 36 veces en los cuatro Evangelios. En este capítulo Jesús usó esta palabra 14 veces contando las siete parábolas sobre el Reino de Dios.

¿Qué es una Parábola?

“Narración de un acontecimiento, de que se deduce una enseñanza moral.”  En la Biblia Jesús usó las parábolas para enseñar una verdad espiritual usando historias interesantes, objetos comunes y comparaciones con cosas muy conocidas.  Las parábolas fueron usadas para presentar una verdad espiritual dentro de algo conocido, y dejar al oyente poner la aplicación.  De esta manera el oyente tenía más probabilidad de guardar la enseñanza y aprender la lección.

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En este capítulo tenemos siete parábolas o misterios (versículo 11) sobre “el reino de los cielos” Vs. 3. Tomando estas siete parábolas en conjunto tenemos la historia de la iglesia desde su principio hasta su fin. Fue Jesús quien inició la iglesia durante su ministerio aquí en la tierra.  “He aquí, el sembrador (Jesús) salió a sembrar” (Vs. 3) hasta su final “al fin del siglo” (Vs. 49).

Aquí tenemos la historia de la iglesia verdadera y de la iglesia falsa.  La iglesia falsa es lo que el mundo conoce por su apariencia (edificios hermosos, catedrales enormes, altares de oro y su entusiasmo por la doctrina falsa).  La iglesia verdadera es llamada el “Cuerpo de Cristo” (Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 1 Corintios 12:27); “La congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos” (Hebreos 12:23); La esposa de Cristo “porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” Apocalipsis 19:7.   Solamente los verdaderos cristianos, los nacidos de nuevo, los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida (Apocalipsis 21:7) son parte de la verdadera Iglesia.

1.           La Parábola del Sembrador – Vs. 3-9, 18-23

En esta parábola tenemos el Sembrador que es Cristo y su iglesia (Vs. 3).  La buena semilla es la Palabra de Dios (Vs. 19) siendo sembrada en el campo, el mundo (Vs. 38).  También tenemos cuatro resultados de la siembra, cuatro tipos de oyentes y el resultado.

En versículos 18-23 tenemos la explicación de la parábola y la aplicación.  Vs. 19 habla de la semilla que cayó junto el camino y luego fue comido por las aves (el mundo y sus placeres).  Vs. 20-21.  Esta semilla cayó más distante del camino, pero la tierra no era fértil o profunda.  Es como personas que reciban luego cualquier doctrina, pero por no escudriñar las Escrituras, luego dejan de seguir.

Vs. 22 habla de personas que comienzan y por un tiempo asisten a una iglesia, pero por las preocupaciones de este mundo y sus falsas ofertas de satisfacción carnal, dejan de continuar en su busca de la verdad.  Solamente la semilla que cayó en buena tierra produjo fruto Vrs. 23. “el que oye y entienda la parábola”   Una cosa es oír de Jesús y otra cosa muy diferente de recibir a él como su Salvador personal y ser salvo y ser parte de la verdadera familia de Dios.  Un verdadero cristiano va producir fruto y mostrar al mundo su fe en Cristo.  Jesús dijo en otro lugar:

“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.  Así que, por sus frutos los conoceréis.”  Mateo 7:16-20.

2.           La Parábola del Trigo y la Cizaña – Vs. 24-30, 36-43

En esta parábola tenemos el enemigo que es el diablo (Vs. 39) sembrando su semilla en la iglesia.  La semilla que Satanás siembra es de mentira, odio, discordia y divisiones.  Pero la iglesia verdadera aguanta todos estos ataques de Satanás y será victoriosa en el día final.  Jesús dijo:

 “edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).

Es interesante notar que la cizaña no consiguió sofocar el trigo igual que Satanás no puede destruir la Iglesia verdadera de Cristo.

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3.           La Parábola de la Semilla de Mostaza – Vs. 31-32

Esta parábola da énfasis a la iglesia visible, la iglesia profesante que el mundo conoce por su apariencia externa.  Esta iglesia tenía su comienzo con el nacimiento de Jesús, que no fue percibido por el mundo.  Jesús nació humildemente y por 30 años el mundo no conoció que el Hijo de Dios estaba aquí en la tierra.  Pero como la semilla de mostaza creció hasta ser un árbol, la iglesia ha crecido y se ha expandido por todo el mundo.

En su ramaje, (bajo el nombre cristiano) Satanás ha venido a hacer sus nidos, sus falsas iglesias que profesan ser cristianas, pero por sus prácticas cualquier verdadero cristiano puede reconocer que son falsas.  Los peores crímenes contra la humanidad han sido cometidos por una de estas falsas iglesias que tiene su sede sobre siete montes en Italia (Apoc. 17:9).  Los peores atrocidades contra los verdaderos seguidores de Jesús fueron cometidos por esta iglesia falsa.

4.           La Parábola de la Levadura – Vs. 33

En la Biblia la levadura siempre representa el mal, el pecado, la corrupción, la falsa doctrina (Mateo 16:12).  Note la palabra “escondida”.  El falso siempre busca esconderse dentro de la verdad.  “Todo fue leudado”.  La iglesia falsa va de mal en peor y yo creo que va a continuar después del rapto de la verdadera iglesia (1 Tesalonicenses 4:13-18). Los eventos del Apocalipsis 17 acontecerán durante la Tribulación cuando la verdadera iglesia está en los cielos con Cristo.  Los líderes del mundo van finalmente librarse de esta falsa iglesia cuando ella será destruida. (Apocalipsis 19:16-18)

5.           La Parábola del Tesoro Escondido – Vr. 44

En estas próximas dos parábolas tenemos la iglesia verdadera, la iglesia que es su cuerpo, su novia.  La iglesia de quien Jesús es la cabeza.

“Un tesoro escondido en un campo”  Sabemos que según Vr. 38 “el campo es el mundo”.  En el mundo hay luz, porque los cristianos son “la luz del mundo” (Mateo 5:14), pero la mayoría de las personas no lo encuentran la Luz, porque prefieren quedarse en sus pecados, no queriendo buscar este tesoro.  Pero cuando alguno lo encuentra, lo esconde en su corazón.  Pero este tesoro no puede ser escondido, porque cuando Cristo entra en una vida, hay una transformación interna que se refleja en el rostro y de la vida.

“Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.”  Hechos 6:15

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.         Hechos 4:13

Hace muchos años dos hombres estaban buscando oro en una montaña, y uno de ellos encontró una piedra muy singular.  Partiéndolo, quedó electrizado al ver que contenía oro. Trabajando duramente, pronto los hombres descubrieron una abundancia del precioso metal.  Embargados de gozo, empezaron a gritar contentos: “¡Lo encontramos! ¡Lo encontramos! ¡Somos ricos!”

Pero tuvieron que interrumpir su celebración para ir a una ciudad vecina, y aprovisionarse.  Antes de salir del campamento, acordaron que no dirían nada a nadie acerca de su hallazgo.  Y, desde luego, ni uno de ellos dijo ni una palabra de ello a nadie mientras estuvieron en la ciudad.  Pero, para su sorpresa, vieron cuando estaban dispuestos a retornar a su campamento, que había cientos de hombres dispuestos a seguirles. Cuando preguntaron a la multitud quién era el que había revelado su secreto, vino la respuesta: “Nadie. ¡Vuestras caras lo mostraban!”

“Va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”  Esta persona no está comprando la salvación, porque ya la encontró.   Ahora quiere poseer todo el campo, todo que el Señor tiene para él.  Está dispuesta a vender todo para seguir a Jesús y cumplir Su voluntad.  Para mi esto representa un cristiano dispuesto a seguir a Jesús, cualquier que sea el costo.  Jesús dijo a un joven que quería seguirlo:

“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”  Mateo 19:21.

6.           La Parábola de la Perla de Gran Precio – Vs. 45-46

Esta es la segunda parábola sobre la verdadera iglesia.  La salvación es individual, “un hombre”,  “un mercader”.  Los dos vendieron todo para poseer este tesoro.

La renombrada cantante de ópera, la sueca Jenny Lind, fue a Nueva York durante la época culminante de su fama e influencia en el mundo de la música.  Durante su visita, asistió a un servicio en el que predicaba el Pastor Olaf Hedstrom. Al finalizar la reunión, fue a hablar con el ministro, por cuanto sentía la carga de sus pecados pesando sobre ella.

Después de oír acerca de sus problemas, el predicador le presentó las demandas de Cristo.  Jenny Lind lloraba al arrodillarse e invocar el nombre del Señor, y fue gloriosamente salvada.  Hedstrom recibió más tarde varias cartas en las que ella le expresaba su aprecio por la ayuda espiritual que había recibido.  Dijo que había decidido a dejar el teatro definitivamente y para siempre. Esta decisión hizo sensación, y sus admiradores se manifestaron amargamente en contra.  Pero ella se mantuvo firme en su propósito, y se dedicó a seguir metas celestiales.

Un día una amiga halló a la antigua celebridad sentada en la playa con una Biblia abierta en su falda.  Después de haber hablado un cierto tiempo, vino la pregunta inevitable: “A qué se debió que dejaras el escenario precisamente en tu tiempo de mayor fama?”  Estuvo un momento silencioso, y después dijo con profundidad: “Cada día que pasaba, la actividad teatral me hacía pensar menos en mi Biblia, y a duras penas en todo lo que hay más allá de esta vida, así que, ¿qué otro camino podía tomar, más que éste?”

Este tesoro está en el mundo, pero no es del mundo.  Este es un tesoro que solamente los que buscan de corazón, lo encontraron.

7.           La Parábola de la Red – Vs. 47-50

En esta última parábola sobre “el reino de los cielos” tenemos la iglesia verdadera y la iglesia falsa.  La iglesia verdadera dentro la falsa,  las dos en el mundo.  La “red” fue echada en el mar.  Según Isaías 57:20 el mar es el mundo perdido, “Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.”

Jesús ordenó a su iglesia a lanzar la red en el mar y recoger todos los peces que ella pueda.  El trabajo de la iglesia no es para ser un tribunal que juzga a las personas que quieren entrar en sus puertas.  La iglesia es para toda clase de peces.  El trabajo de la iglesia es para lanzar la red, y tratar de adoctrinar todos los miembros, enseñando las cosas que Jesús ordenó.  Muchas veces un pez para el mundo es muy feo, desagradable y sin ningún valor, pero el poder de Dios puede cambiar el corazón de un hombre y hacerle apto para entrar en el reino de Dios.

Mel Trotter vivía en la ciudad de Chicago pero era un borracho. No conseguía vivir sin el licor y cuando su niñita murió vendió sus zapatos nuevos para comprar la bebida.  Unas semanas después cuando estaba pensando en quitar su vida,  en una noche fría el estaba pasando por las calles de la cuidad y vio una luz y gente cantando.  Un señor en la puerta lo vio e invitó a entrar.  Era un servicio evangélico y cuando se hizo la invitación el fue a la frente y aceptó a Cristo como su Salvador. Su vida se transformó y luego se tornó una nueva persona y dedicó su vida al Señor y se tornó un gran predicador en aquella ciudad por muchos años.

En esta parábola leamos sobre la siega, “al fin del siglo” cuando todos las peces serán recogidos.  Es interesante notar que las peces buenos son recogidos primeros (Vs. 48) como la verdadera iglesia de Cristo será raptada de este mundo antes del fin.  Leamos sobre este evento en 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:51-52.  Este evento acontece antes de “la tribulación”. La iglesia falsa continuará por lo menos siete años más, en cuanto la verdadera iglesia está gozando “las bodas del Cordero” en el cielo  (Apocalipsis 19:9-10).

Después vendrá el fin cuando los peces malos son recogidos, y juzgados por el Señor (Vs. 49-50).  Este es conocido como “el juicio del gran trono blanco” (Apocalipsis 20:11-15).  En este evento los malos serán juzgados por sus obras y castigados en el Lago de Fuego, el infierno eterno por toda la eternidad.

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