Como Aprender a Clamar a Dios – Salmos 6 – Bosquejo

Tema: Nuestra oración o clamor a Dios.

Complemento: Clamando a Dios con la seguridad que Él nos escuchará.

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Introducción: Hay veces que estamos tan desesperados que no hallamos que hacer para salir de nuestra desesperación. Este salmo lo encuentro de mucha bendición porque nos enseña la forma correcta de comunicarnos con Dios cuando estamos en desesperación y perseguidos por enemigos.

Sabemos que Dios es bueno y lleno de misericordia:

Salmo 118:1 “Alabad a Jehová,  porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia; 36:7-8   ¡Cuán preciosa,  oh Dios,  es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. 8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

Podemos deleitarnos infinitamente con la bondad de Dios y su misericordia infinita. Pero hoy estamos ante la presencia del Señor suplicando y haciendo uso de las promesas del Altísimo.

I. Tenemos que aprender a humillarnos ante Su presencia y saberle pedir.

orando

  1. Ser humildes y reconocer nuestros pecados.

Salmo 6:1  Jehová,  no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira.

Sabemos que a cada rato le fallamos pero Él es fiel para perdonarnos, lo podemos ver en esta plegaria de David.

Dios es un Dios de ira y condenación, pero al mismo tiempo su Paciencia es infinita y grande en misericordia. Proverbios 15:5 nos habla de la ira de Dios “Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune.

  1. Tenemos que clamar a su misericordia, pero clamemos cuando lo necesitamos, digámosle de lo que estamos padeciendo, clamemos por salud.

Salmaos 6:2  Ten misericordia de mí,  oh Jehová,  porque estoy enfermo;

 Sáname,  oh Jehová,  porque mis huesos se estremecen.

Como está el tiempo con esas enfermedades que están dando, solo Él puede sanarnos y compadecerse de nosotros.

  1. Cuando estemos turbados, Él es el único que puede compadecerse y darnos la paz que necesitamos.

Salmos 6:3  Mi alma también está muy turbada; Y tú,  Jehová,  ¿hasta cuándo?

En este caso podemos ver que David le reclama y tú, ¿hasta cuándo?, para llegar a esto debemos de tener confianza con el Señor, tiene que haber una intimidad más íntima.

  1. Imploremos porque libere nuestra alma, clamemos por nuestra salvación:

Salmos 6:4-5  “Vuélvete,  oh Jehová,  libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. 5  Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol,  ¿quién te alabará?”

II. Cuando ha nada funcionado y estamos consumidos, solo nos queda Él.

Salmo 6:6-7  “Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas. 7 Mis ojos están gastados de sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

Hay veces que es tanta la angustia que ya no soportamos más, pero nos queda este bello ejemplo de un hijo clamando a su Padre eterno.

III. Nos se nos olvide clamar por que nos proteja  del malo, de todo aquel que desea daño para nosotros. 

Salmos 6:8  Apartaos de mí,  todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. 9 Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.

IV. Y cierre, debemos de estar seguros que Jehová ha escuchado nuestras plegarias y estaremos bajos su protección y que nuestros enemigos serán avergonzados.

Salmos 6:10  “Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y serán avergonzados de repente.”

Si usted se encuentra en esta situación para poder tener derecho al auxilio de Dios, primero tiene que recibir  a su Hijo como su Señor y Salvador personal. Algo que tenemos que tener muy seguro dentro de nosotros es que tenemos que tener una relación personal con Dios, y esto solo se logra con Jesús dentro de nuestro corazón.

Si usted no tiene  a Cristo en su corazón, solo tiene que creer en su corazón en que Él es nuestro Salvador personal e invitarlo a morar en su corazón, para esto solo repita esta oración, creyendo de corazón que Jesús es el Señor.

Señor Jesús, yo te recibo hoy como mi único Salvador personal; creo que eres Dios, que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día. Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús, por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador. Amén

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