La Cruz de Cristo – Bosquejo para Sermones

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Jesús murió en la cruz, fue crucificado para que nosotros pudiéramos ser salvos, lo único que tienes que hacer es recibir a Cristo en tu corazón y tendrás vida eterna. Juan 3:16 «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Co. 1:18).

1. La cruz es el punto donde se reúnen los rayos luminosos de la revelación cristiana, la inspiración del pensamiento cristiano, el impulso de la acción cristiana. Y es la clave del sufrimiento cristiano.

El concepto de la cruz determina el concepto de Dios, de la historia, del hombre y de la revelación. Por medio de la cruz podemos comprender el corazón de Dios y la incapacidad del hombre. A los estudiantes de la ciencia física que buscan una explicación física para todo incluyendo su propia conciencia, libertad, fe, pecado y salvación, les falta un sentimiento de pecado que es esencial para apreciar la obra salvadora de Cristo.

Ciertos filósofos que han cerrado sus mentes contra el mensaje cristiano procuran hacer a Dios y al hombre uno. Tales mentes no ven la necesidad de un Mediador entre el hombre y Dios. Para apreciar la cruz es necesario que el hombre vea ambas cosas: su acercamiento a Dios y su alejamiento de Él. Hay otros que miran a todo con una mente histórica. Creen que todo está en proceso de hacerse; que la maldad (según ellos) se está desvaneciendo y lo bueno está aumentando. El hombre con un sentimiento de pecado, de culpa; el hombre que sabe que no está bien con Dios, y que tiene que dar cuenta a Dios, es el hombre que puede comprender el mensaje de la cruz.

2. El motivo de la redención se encuentra en la naturaleza divina y en la necesidad humana. Dios no ama porque Cristo murió; pero Cristo murió porque Dios ama. La vida y la muerte del Señor Jesucristo se deben al insondable y desinteresado amor de Dios. Nada menos que la cruz podía expresar su amor inconmensurable. Cristo reveló el amor del Padre en la vida que él vivió. En las obras portentosas que él hizo, pero especialmente en la muerte que él murió.

3. La cruz simboliza el poder del amor, la fortaleza de la verdad, y la victoria inevitable de la justicia en nuestro mundo. La imposibilitada humanidad, forcejeando para salir de la arena movediza del odio internacional, dirige un reto a aquellos que han hallado fe, esperanza y certidumbre. La fe y la visión que la cruz nos da, constituyen la única esperanza para el resto de la humanidad.

4. La cruz ha resistido todas las burlas del moderno antagonismo,del agnosticismo y del odio. Los hombres no han podido añadir ni quitar nada a la cruz: ella sobrevivirá a todas las ideologías que hoy día tratan de destruir el cristianismo o reemplazarlo con alguna otra cosa. Sólo en la cruz hay seguridad estable, inconmovible, inalterable y durable. La salvación del mundo depende de la muerte expiatoria del Señor Jesucristo en la cruz del calvario. La cruz es como la piedra clave en el arco de la omnipotencia de Cristo. Él dice:

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Jn. 12:32):

a) El apóstol Pablo dice: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gá. 6:14).

b) Crisóstomo dice: “La cruz es la voluntad del Padre, la gloria del Unigénito, el regocijo del Espíritu Santo, el adorno de los ángeles, la seguridad de la iglesia la jactancia de Pablo, el muro de los santos, la lumbrera de toda la Tierra”.

La tragedia primordial del mundo es el pecado, y la necesidad fundamental del hombre es la necesidad de un Salvador y Redentor del pecado: Cristo crucificado y resucitado, es el poder de Dios para salvación a todo aquel que en él cree.

El Señor Jesús “fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra Justificación”. “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Co. 1:18).

Si usted ha sentido o cree que este sermón le ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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