Dios Supremo – Bosquejo

Este es el Bosquejo para Sermones «Dios Supremo» que nos cuenta la vida del profeta Elías, fue ocupado por Dios y tuvo sus privilegios.

Cita Bíblica: 1 Reyes 17

INTRODUCCIÓN:

Dios supremo, cielo, Jesús, Jesucristo, Cristo, Espiritu Santo, TrinidadEntre los profetas del Antiguo Testamento, seguramente no hay otro mayor que Elías. Es un instrumento en las manos de Dios para la reanudación de una época de milagros y tuvo los siguientes privilegios:

—Fue llevado al Cielo no como los otros hombres, por la muerte (2 R. 9:1–14).

—Apareció vivo en el monte de la transfiguración, de tal manera que los apóstoles le reconocieron (Mr. 9:2–13).

—Tiene que volver a este mundo antes de la vuelta definitiva de Cristo para juicio (Ap. 11:3–12).

Es natural que de un hombre tan excepcional recibamos lecciones excepcionales. Apenas hay otra historia con tantas enseñanzas para los cristianos.

1. Elías no era perfecto:

Nos dice Santiago que Elías era hombre sujeto a las mismas debilidades que nosotros (Stg. 5:17) y esto hace su historia más asequible y llena de lecciones prácticas para la vida cristiana…

a) Es un hombre que se desanima y desalienta.

b) Se enoja y es vengativo con los falsos profetas.

c) Es un producto de su época.

d) Oró por un castigo para Israel sin reparar en que él lo sufriría también, pero Israel necesitaba conocer que había un Dios en los Cielos. Su oración, un tanto vengativa, le condenó al destierro, porque el rey Acab empezó a perseguirle.

e) Dios atiende a hombres no perfectos y le guió al torrente de Cherit que también llegó a secarse, pero el ojo de la fe ve por encima de las circunstancias de la vida al autor de la vida y de todos los privilegios de que goza este mundo.

2. Dios cuida de sus hijos aunque sean imperfectos:

En el curso de la vida, habrá momentos de valentía, como los de Elías en el Carmelo, y otros de desánimo y depresión, como Elías cuando huyó a Horeb; pero entre uno y otro sucesos ocurrió el secarse el torrente de Cherit y era uno de aquellos momentos de prueba, pero Dios proveyó por Él. ¿Cómo?

3. Por medio de la viuda de Sarepta:

a) Dios le dijo que en aquel país vecino hallaría una mujer viuda que le sustentaría, pero no le dio detalles de la misma: indudablemente, Elías supuso que sería una persona rica, pero fue un desengaño para el profeta encontrar una pobre viuda, recogiendo leña seca para cocer su comida. El profeta le pide un vaso de agua. Esto era ya un pequeño sacrificio en tiempos de sequía, pero observemos las cualidades de aquella pobre viuda a quien Jesús mismo mencionó recordando su historia (Lc. 4:26). Este fue su primer acto de fe. Era una extranjera, pero reconoció en el anciano profeta un servidor de Dios perseguido por Acab que venía haciendo una larga caminata, mientras que ella estaba cómodamente en su casa, y sin reparo le atendió.

b) Pero el profeta va más adelante: cuando ella le explica su pobreza y que probablemente la poca harina que le quedaba sería su último alimento, el profeta, en lugar de darle las gracias y pasar de largo, insiste con una petición: «Bien, pero de esta harina que te queda haz primero una torta para mí». ¡Qué atrevimiento o desvergüenza! Pero a esta atrevida petición sigue una promesa al parecer inverosímil: «La tinaja del aceite no disminuirá, ni la harina escaseará…». La mujer podía dudar si el hombre la engañaba para saciar su hambre, pero es tan grande su fe en el Dios de Israel que no se atreve a dudar y no se dejó llevar por su egoísmo, que fue vencido por su fe. ¡En cuántas ocasiones Dios ha obrado así en momentos de apuro! (anécdota: el caso histórico en el que Dios se sirvió de un cuervo que llevaba una joya, para suplir la necesidad de un servidor suyo en Alemania).

Pero no debemos esperar que Dios haga milagros siempre si nosotros no estamos cumpliendo nuestra parte y así era en este caso.

c) La mujer era laboriosa y prudente: no rompió los muebles porque tenía que ir a morir de hambre, va a recoger leña.

d) Era veraz; podía fácilmente mentir diciéndole: «no tengo nada que darte», pero declara y reconoce lo que tiene, un poco de harina y de aceite, y no se escandaliza de que el profeta de Israel le diga: «Haz para mí primero…». La mujer podía usar una mentira de segundo grado con reserva mental, añadiendo interiormente «no tengo nada para ti», pero fue veraz a la vez que generosa y Dios se lo premió.

e) La previsión y el egoísmo nos lleva muchas veces a decir: «yo primero», pero lo que sería egoísmo en el hombre o mujer por piadoso que fuera, es altruismo en la extranjera de Sarepta de Sidón.

f) Es el principio que recomendó Jesús el Hijo de Dios en el sermón del monte y a su iglesia a través de los siglos: «Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las cosas os serán añadidas» (Mt. 6:33).

g) María de Betania dedicó a Jesús lo mejor que guardaba para ella y el Señor la elogió y defendió contra los discípulos criticones. Cuando la mujer de Sarepta pensaba solamente que tenía sólo unas horas de vida y la muerte por el hambre, la bendición de Dios transformó todas sus esperanzas. Ello es una figura de la vida presente y la eterna. Dios nos pide una pequeña parte de esta vida nuestra que al fin y al cabo tenemos que perder dentro de pocos años, pero Él nos obsequia con la vida eterna del «más allá».

4. La fe tiene que crecer:

La viuda de Sarepta tuvo que aprender que Dios es primero por medio de la más dura prueba. Todo iba magníficamente en la compañía del profeta, que era sustentado con ella y su hijo por mucho tiempo. El hijo muere, y el primer pensamiento que se le ocurrió fue que era el castigo de Dios, porque la santidad del profeta ha puesto en evidencia sus imperfecciones por contraste. El ojo de Dios se había fijado en aquella casa por estar allí un hombre tan santo. Casi le sabe mal el haberlo recogido, pero el profeta recibe de Dios la inspiración de que practique con el niño la respiración artificial, boca a boca, y a este recurso natural Dios añade su bendición en respuesta a la oración de Elías, volviendo a enviar el alma al cuerpo del niño De esta manera la fe de la viuda es grandemente aumentada con el milagro de su resurrección.

CONCLUSIÓN:

Aquella viuda es un tipo de la iglesia gentil, y su conducta un ejemplo de lo que tiene que ser la nuestra. El mundo desprecia hoy a Cristo y sus mandatos, pero es grande dicha la del que sabe creer y decir en esta época en que vivimos por fe. Aunque no le vea ni vea milagros como los de la edad apostólica, creo que hay un Dios creador y Salvador, y por Él viviré y le serviré. Entonces, toda dificultad se transformará en una mayor bendición, un nuevo motivo de darle gracias en los acontecimientos de la vida y asimismo en el gran misterio de la muerte cuando iremos al encuentro del Señor y seremos semejantes a Él, porque le veremos como Él es. Que éste sea el lema de nuestras vidas en cada detalle grande o pequeño: «Dios primero».

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