El Discípulo de las Paradojas – Bosquejo para Sermones

Este es el Bosquejo para Sermones «El Díscipulo de las Paradojas» que estudia la vida de Pablo.

Cita Bíblica: Filipenses 3:12–21

Introducción:

Apostol Pablo, Saulo de tarso, foto, personaje biblico, bosquejoEstudiando la vida de Pablo observamos que es el hombre de las paradojas. En muchas partes de sus escritos afirma y demuestra una cosa para seguir luego con otra que parece totalmente contraria a la primera. Sin embargo, estudiando más profundamente observamos que tiene razón no hay contradicción alguna entre lo primero y lo segundo y es que él mismo era una contradicción debido al profundo cambio que Dios obró en él. De que podía pero no debía gloriarse.

1. Su vida pasada en contraste con la superior: el gran apóstol lo presenta resumidamente en el pasaje leído. «Tengo de qué gloriarme», dice…

a) De su pureza de sangre: «Hebreo de hebreos». Aunque nacido en un país extraño, parece que su padre y su madre eran de raza judía.

b) Pureza de religión: desde muy joven se había unido a los fariseos.

c) Celo por su fe hasta el fanatismo de viajar para perseguir a los cristianos.

2. Su cambio en redondo: la torre de Babel de sus buenas obras cayó en el camino de Damasco. En lugar de sus esfuerzos por el camino de las buenas obras y su sinceridad religiosa para ir al encuentro de Dios ha encontrado pasaje en un aeroplano, la justicia de Cristo aplicada a su favor (v. 9). Ella es suficiente, lo suyo propio no lo era, pero ¿le permite esto estar descuidado en cuanto a sus propios esfuerzos para perfeccionarse y agradar a Dios? De ningún modo, él quiere ser hallado firme en su fe en Cristo sin vanagloria de su parte.

a) No se siente libre para hacer su voluntad, pues se considera esclavo por amor (anécdota: el esclavo comprado por un caballero cristiano que le dio la libertad y éste le dijo: No, yo quiero servirle toda la vida como un esclavo por amor). Éste es el caso de Pablo, quien dice en los vv. 12–14 que se considera preso por Cristo.

b) Se alegra de su cambio de dueño (anécdota: la gaviota que varias veces se resistía a dejarse alcanzar por las manos de un pasajero que se empeñaba en tenerla y después, rendida por el cansancio, se refugió en las propias manos del pasajero del que había huido).

Del mismo modo el apóstol se alegraba de haber sido alcanzado por Cristo. Todos los verdaderos creyentes hemos sido alcanzados por Aquel de quien huíamos sintiendo que Él nos ha elegido para un propósito especial, más o menos grande y beneficioso en la vida presente y mucho más en la por venir. Esto es lo que declaró Jesús mismo a Pablo: «Para esto me he aparecido a ti» (Hch. 26:16).

3. El objetivo para esta vida: «Para que seas mi testigo…». Y cómo lo cumplió el gran apóstol. Este objetivo es para todos los verdaderamente convertidos. «Ser testigos», moverse, hablar, testificar, invitar. En el Evangelio hallarán los hombres muchos ejemplos de personas transformadas:

a) Zaqueo, avaro y ladrón: generoso (Lc. 19).

b) Pedro, impetuoso: sumiso bajo la poderosa mano de Dios (1 P. 5).

Fácilmente nos paramos apoyados en la gracia y lo que Jesús hizo por nosotros. Nadie como Pablo conocía esta verdad, pero decía: «… llegando a ser semejante a él en su muerte» (Fil. 3:10). Jesús mismo, en su condición de hombre, se resistía a ir a la cruz (Jn. 12:27; Lc. 22:42), pero en ambas ocasiones se sometió a la voluntad superior del Padre quele había enviado. De la misma manera, Pablo se considera unido de tal modo a Jesucristo que no quiere seguir su propia voluntad, sino la de Aquel que le amó y se entregó asimismo para su salvación.

Conclusión:

El apóstol presenta un ejemplo muy adecuado que es la del heredero que mientras es niño tiene que someterse por amor a lo que ha de ser (Fil. 3:12–15). Nosotros debemos ser ricos en Santidad, porque un día seremos semejantes al que nos amó y que tiene para nosotros imponderables riquezas de gloria, pero no debemos esperar a aquel día…

—Por amor a las almas.

—Por el honor del Evangelio.

—Para la gloria de nuestro Señor.

—Por amor al premio que él ha prometido a los vencedores.

Sacrifiquemos, pues, nuestro «yo» para dar luz y ser ejemplo a los que nos rodean, puesto que tenemos la gran esperanza de ser un día sus mensajeros y sus testigos como herederos y coherederos en Cristo.

Si usted ha sentido o cree que este sermón le ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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