El Regalo de un Niño El Punto Cristiano

El presente mensaje titulado “El Regalo de un Niño” se que será de mucha ayuda a muchas personas que han estado pidiendo la ayuda del Señor para empezar a dar frutos en su caminar cristiano.

Tema: Las obras

Introducción: Este sermón es algo que yo estaba pidiéndole al Señor, y hoy me habló a través de un niño.

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Ilustración: Hace más o menos unos dos meses que me internaron en un hospital para hacerme un procedimiento para sacarme cálculos renales y de la vejiga, ya tenía mucho tiempo que me sentía muy mal de salud, y los médicos no encontraban el problema.

Bueno la cosa es que salí del hospital y los cálculos seguían saliendo pero no había mejoría en mi salud, sentía mucho dolor en los pies y cansancio. Investigando encontré que el doctor no me dijo que tenía insuficiencia renal en estadio 3 y que de ese momento en adelante tenía que tener una dieta muy especial para lograr tener una vida más o menos normal.

Cuando me hicieron el análisis después de un mes, resultó que había empeorado mi condición renal. Claro que me preocupé pero gracias a Dios encontré que siguiendo una dieta especial que evitara el sodio, el potasio y el fósforo podría tener una vida mejor. Y la verdad que así fue de a los quince días empecé a sentirme mejor y con más energía, casi no sentía dolor en los pies.

Siempre le he dado gracias a Dios por la provisión de los alimentos. Entonces comencé a darle gracias a Dios cada vez que iba a comer, por tener la salud para poder comer lo que Él me había provisto, pero tenía un dilema, yo pensaba: ¿y qué pasa con aquellos desposeídos, los huérfanos, las viudas, los abandonados de la sociedad, etc?. y le decía a Dios, Señor yo quisiera ayudar a estas personas pero no hayo que puedo hacer, no sé cómo empezar, no tengo los fondos necesarios para comenzar.

Este día 1 de octubre tuve esta plática con el Señor a medio día, y resulta que me había invitado a partir un pastel para celebrar el cumpleaños de una amiga que también le sirve al Señor. Y cuál va a ser la sorpresa que cuando íbamos a cenar, antes de que sirvieran los alimentos, el hijo menor de ella que tiene como diez años, nos dio a cada uno de los presentes un papelito con algo escrito en ellos, en el mío decía “premiado” pero después descubrimos que todos decía lo mismo, con la excepción que en los demás tenían un signo de interrogación:

Bueno la cosa es que cenamos todos, era un grupo familiar y de amigos íntimos de la familia (por cierto todos pastores). Cuando viene el niño y nos pide de regreso los papelitos porque iba a hacer algo, entró a su dormitorio y salió con una bolsa llena de regalos para su mamá. Todos nos alegramos y lo felicitamos por haber planeado con días de anticipación la compra del regalo especial la mamá, que es mi amiga la cumpleañera. Al rato sale con otra bolsa y me la da a mí, yo me sorprendí, y le pregunté: que si era para mí, y me dijo que si, vienen todos dijeron: ¡que la abra! ¡que la abra!, yo le dije a todos ya vieron que en mi papel no había signo de interrogación, y que yo sabía que algo especial me esperaba. Empiezo a sacar las cosas de la bolsa, y encontré lo siguiente: Un calendario y una tarjeta del mundial del 2014, y la verdad que nos dio risa de ver la inocencia de un niño, pero sigo sacando y venía un lápiz usado pero grande, un bolígrafo quebrado de la parte de arriba, pero todavía bueno. A este momento yo me sentía feliz por el amor de Fernandito (que así se llama el niño), pero me dice: siga y saco dos dulces, y una cartera de hombre y le digo: ¿es para mí? Y me dice sí, pero no tiene nada dentro. Y cuando sigo sacando venían treinta centavos de dólar. Lo primero que hice fue abrazarlo, besarlo y felicitarlo por su amor y buen corazón, y todos mis amigos y sus padres muy emocionados. La cosa fue cuando llego a mi casa y les mostré a mis hijos, que son adolescentes,  todo el tesoro que Fernandito me había regalado. Puse todo en una mesa y me le quedo viendo, y me dice Dios: Si este niño te regaló de lo poco que tenía, de sus tesoros que más valuaba, por qué tu me preguntas: ¿cómo hago para empezar a ayudar a los desposeídos? Si un niño te regaló con amor y en su inocencia lo mejor que el guardaba.

¿Por qué tenemos que hacer obras?

I. Así que eres cristiano, ¿ya naciste de nuevo?

Qué bueno si has aceptado a Cristo con fe según Efesios 2:8-9 (cf Jn 3:3-7)

Efesios 2:8-9  “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios; 9  no por obras,  para que nadie se gloríe”.

Como vemos en efesios dice que somos salvos por fe y que ni aun esta es de nosotros pues es un don de Dios.

Todo pecador convertido es un pecador salvado; librado del pecado y de la ira. La gracia que salva es la bondad y el favor libre e inmerecido de Dios; Él salva, no por las obras de la ley, sino por la fe en Cristo Jesús.

La gracia en el alma es vida nueva en el alma. Un pecador regenerado llega a ser un ser viviente; vive una vida de santidad, siendo nacido de Dios: vive, siendo librado de la culpa del pecado, por la gracia que perdona y justifica. Los pecadores se revuelcan en el polvo; las almas santificadas se sientan en los lugares celestiales, levantadas por sobre este mundo por la gracia de Cristo.

La bondad de Dios al convertir y salvar pecadores aquí y ahora, estimula a los demás a esperar, en el futuro, en su gracia y misericordia. Nuestra fe, nuestra conversión, y nuestra salvación eterna no son por las obras, para que ningún hombre se jacte. Estas cosas no suceden por algo que nosotros hagamos, por tanto, toda jactancia queda excluida. Todo es dádiva libre de Dios y efecto de ser vivificado por su poder. Fue su propósito para lo cual nos preparó bendiciéndonos con el conocimiento de su voluntad, y su Espíritu Santo produce tal cambio en nosotros que glorificaremos a Dios por nuestra buena conversación y perseverancia en la santidad. Nadie puede abusar de esta doctrina apoyándose en la Escritura, ni la acusa de ninguna tendencia al mal. Todos los que así hacen, no tienen excusa.

II. Pero, ¿Qué estás haciendo por el Señor?

Efesios 2:10  “Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Somos hechura suya—lit., “cosa de su hacer”. Aquí se refiere a la creación espiritual, no a la física (vv. 8, 9). criados—habiendo sido criados (cap. 4:24; Sal_102:18; Isa_43:21; 2Co_5:5, 2Co_5:17). para buenas obras—“Las buenas obras” no pueden ser hechas, mientras no seamos “criados de nuevo para” ellas (nacidos de nuevo). Pablo nunca llama “buenas obras” a las obras de la ley. No somos salvos por, sino criados para, buenas obras, las cuales Dios preparó—Griego, “preparó de antemano” (comp. Juan_5:36). Dios en sus propósitos señala de antemano las buenas obras especiales para cada uno, y el tiempo y las maneras que él cree más convenientes. Por su providencia prepara las oportunidades para las obras, y nos prepara a nosotros para la ejecución de las mismas (Juan_15:16; 2Ti_2:21). para que anduviésemos en ellas—No para que fuésemos salvos por ellas. Las obras no justifican, pero el justificado (el que ha sido librado de toda culpa por haber recibido a Cristo como su Señor, o sea por haber nacido de nuevo) obra (Gal_5:22-25).

III. ¿Qué obras estás haciendo?

Santiago 2:14-18  “Hermanos míos,  ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe,  y no tiene obras?  ¿Podrá la fe salvarle? 15  Y si un hermano o una hermana están desnudos,  y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16  y alguno de vosotros les dice: Id en paz,  calentaos y saciaos,  pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo,  ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe,  si no tiene obras,  es muerta en sí misma. 18  Pero alguno dirá: Tú tienes fe,  y yo tengo obras.  Muéstrame tu fe sin tus obras,  y yo te mostraré mi fe por mis obras.

Hermanos, antes que todo deseo hacer hincapié que no hay ninguna contradicción entre Santiago 2:14-18 y Efesios 2:8-9, porque el mismo texto de Efesios 2:10 lo aclara:

“creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

El problema consiste en que nos aferramos solo a lo teológico y doctrinal, pero no practicamos las enseñanzas de Jesús, cuando dice:

Mateo 25:35-45  “Porque tuve hambre,  y me disteis de comer;  tuve sed,  y me disteis de beber;  fui forastero,  y me recogisteis; 36  estuve desnudo,  y me cubristeis;  enfermo,  y me visitasteis;  en la cárcel,  y vinisteis a mí. 37  Entonces los justos le responderán diciendo: Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  y te sustentamos,  o sediento,  y te dimos de beber? 38   ¿Y cuándo te vimos forastero,  y te recogimos,  o desnudo,  y te cubrimos? 39   ¿O cuándo te vimos enfermo,  o en la cárcel,  y vinimos a ti? 40  Y respondiendo el Rey,  les dirá:  De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,  a mí lo hicisteis. 41  Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí,  malditos,  al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42  Porque tuve hambre,  y no me disteis de comer;  tuve sed,  y no me disteis de beber; 43  fui forastero,  y no me recogisteis;  estuve desnudo,  y no me cubristeis;  enfermo,  y en la cárcel,  y no me visitasteis. 44  Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  sediento,  forastero,  desnudo,  enfermo,  o en la cárcel,  y no te servimos? 45  Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños,  tampoco a mí lo hicisteis”.

IV.  ¿Qué pasa si empezamos a actuar?

Entonces estaremos  a cumplir a cabalidad la Palabra de Dios, y estaremos dando frutos dignos de arrepentimiento.

Mateo 3:8  “Haced,  pues,  frutos dignos de arrepentimiento”

Mat 7:16  “Por sus frutos los conoceréis.  ¿Acaso se recogen uvas de los espinos,  o higos de los abrojos? 17  Así,  todo buen árbol da buenos frutos,  pero el árbol malo da frutos malos. 18  No puede el buen árbol dar malos frutos,  ni el árbol malo dar frutos buenos. 19  Todo árbol que no da buen fruto,  es cortado y echado en el fuego. 20  Así que,  por sus frutos los conoceréis”.

Así que este regalo que recibí hoy el Señor me contesta lo que le pregunté hoy a medio día, me manda a hacer lo que acabamos de leer. Hermanos, ¿listos para trabajar?, a dar sin importar lo mucho o lo poco que tengamos!

Espero que este mensaje haya tocado sus corazones, y si usted amigo que no tiene a Cristo en su corazón lo ha tocado, este es el momento de recibirlo como su Señor, solo tiene que creer en Él, e invitarlo a que sea el Señor de su vida de aquí en adelante, y usted empezará a gozarse en hecho de dar.

Por José Alberto Vega

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