Esteban, El Mensajero Martirizado – Bosquejo para Sermones

Este es el Bosquejo para Sermones «Esteban, El Mensajero Martirizado» que te servirá para predicar en tu iglesia, en alguna reunión, para poder enseñar la palabra de Dios.

Cita Bíblica: Hechos 6:7–15; 7:54–60

Introducción

La iglesia crecía mucho en aquellos días porque los obreros eran valientes y atrevidos; anduvieron por todas partes predicando la Palabra del Señor, pero el número de discípulos creció tan rápido en Jerusalén, que incluso un grupo de sacerdotes obedecía a la fe. No es extraño, pues la gente tenía lo que en todos los tiempos ha ambicionado, pruebas de lo invisible.

La resurrección de Jesús era un hecho público, y asimismo la venida del Espíritu Santo, cumpliéndose lo que dijo el apóstol Pablo ante Agripa: «Estos sucesos no han acaecido en ningún rincón». Pero los hombres son siempre hombres, con su tendencia a equivocarse y a murmurarse unos a otros. Como tenían todos los bienes en común por la profunda fe y desprendimiento de los más ricos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos de que olvidaban a sus familias por no ser del pueblo privilegiado llamado por Dios. Ante esa dificultad, resolvieron:

1. Nombrar diáconos que atesanta Biblia, escrituras, palabra de Dios, abiertandieran estas necesidades: de esta forma, los apóstoles quedaron más libres para los ministerios de oración y predicación. Esto sucede también en nuestras iglesias. Los asuntos espirituales pertenecen al pastor o a los ancianos nombrados por el Consejo, pero alguien tiene que cuidar de los asuntos materiales y secundarios de la iglesia, de ahí la misión de los diáconos.

2. La elección de Dios y la de los hombres: hasta entonces, el protagonista principal en la Iglesia unida era Simón Pedro, pero Dios tenía otro elegido del cual los diáconos humanos echaron mano para hacerle cuidar de las cosas menos importantes. Esteban era un predicador nato, un hombre de Dios y posiblemente si los apóstoles hubiesen obrado con menos prisa, Dios lo habría revelado y Esteban hubiese quedado como uno de los más predilectos ancianos de la iglesia. Aun con las mejores intenciones, podemos equivocarnos al tomar decisiones que tienen que ver con el Reino de Dios.

a) En griego el nombre «Esteban» es «marturion» de donde se originó la palabra «mártir» en todos los idiomas.

b) ¿Por qué Dios—que había elegido como líderes de la iglesia a los apóstoles—permitió que un hombre como Esteban viniese a ocuparse de deberes materiales y no libró de la muerte a un hombre cuyas dotes espirituales quedaron plasmadas en Hch. 7?

3. Las dotes espirituales de Esteban:

a) Lleno de fe y del Espíritu Santo.

b) Lleno de dones oratorios y de sabiduría.

c) De un alto carácter cristiano (véase Mt. 5:38–48).

d) Un notable ejemplo para los cristianos y, particularmente, los mártires de todos los siglos.

e) Un maestro de santidad más apto para el Cielo que para la Tierra.

Desconocemos mucho de lo que hay más allá de la muerte, pero sabemos que Dios no se equivocó cuando permitió que Esteban cayera en manos de sus enemigos. No podemos atribuirlo a la casualidad ni a un injusto proceder de parte de Dios. Lo que sabemos es que para Dios, los muertos viven, y si viven ¿no tendrán algún empleo en el mismo Cielo? ¿Para qué vivirían? Sabemos que Dios tiene una parte de su iglesia en la Tierra, expuesta a muchas tribulaciones y tentaciones de parte de Satanás, y otra parte en el Cielo, en la mansión de Dios, la «Casa del Padre» y en 2 Co. 5:5–10 se nos habla de la disposición que debemos tener los cristianos de hacer cosas agradables al Señor, tanto cuando estamos en la carne como cuando somos desnudados de ella. Y en Ap. 14:13 llama «Bienaventurados» a «los que mueren en el Señor». No podemos hacer suposiciones más allá de lo que tenemos revelado en la Biblia, pero es lógico pensar que no es ninguna bienaventuranza el tener simplemente un cuerpo pudriéndose en la tierra, sino que se refiere al alma, al ser espiritual, que va a Dios el día que es arrebatado de su cuerpo.

4. La actividad espiritual al otro lado de la muerte:¿Es el Cielo una universidad de almas? Cuando nosotros tenemos dos empresas, una llena de grandes dificultades y otra mucho mejor y más efectiva, ¿a dónde destinamos nuestros mejores obreros? Para un obrero cristiano de las cualidades de Esteban no es extraño que Dios le llamara por la muerte a su empresa superior. Así lo hemos experimentado nosotros mismos con jóvenes muy aptos, a quienes el Señor se llevó en plena juventud. La expresión «sus obras con ellos siguen» en griego puede tener dos acepciones:

a) El recuerdo de las tales sobre la Tierra. ¡Cómo nos regocijamos nosotros edificando nuestros espíritus con los escritos de grandes servidores de Dios que ya están en la presencia del Señor!

b) Que su «energía», o sea, «sus actividades» siguen en el más allá. En este segundo caso hipotético pero muy posible, el apedreamiento de Esteban y su oración al fallecer es un ejemplo para los que quedamos aquí, y también un atajo que el Señor usó para llevarle más rápido al lugar donde más útil y eficaz podía ser. De haberle librado Dios de la muerte, su nombre aparecería entre los ancianos de la iglesia local de Jerusalén, pero hoy lo tenemos como tal, y también como un ejemplo de miles de mártires.

5. El triunfo espiritual de Esteban: sabemos que había un joven fanático judío que presenció la muerte de Esteban; éste era ya un rabí según la confesión que hace él mismo acerca de este hecho (Hch. 26:10) y que guardaba los vestidos de aquellos malvados que ejecutaron a Esteban según la ley judía del apedreamiento. No sabemos lo que Dios encomendará a Esteban en el más allá, pero a este lado de la muerte, Esteban dio un testimonio que produjo una profunda impresión en aquel joven, que no tomó parte activa en el malvado hecho pero dio su voto, y que pudo oír las últimas palabras del mártir, las cuales quedaron sin duda en su corazón, o sea, en su espíritu, cuando el Señor se le apareció en el camino de Damasco y le dijo:

«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

Esto hizo caer de sus ojos la venda de prejuicios raciales que había obtenido desde su niñez y en sus estudios de rabino en Jerusalén. ¿Por qué me persigues? Era el contraste que venía de la otra vida acerca de lo que él estaba haciendo. El había escuchado de la boca del mártir: «Señor, no le imputes este pecado», y él había estado pecando, al perseguir la iglesia de Dios. Entonces lo que antes le había parecido una gloria, ahora se le aparecía como un terrible pecado, de modo que pudo atreverse a escribir: «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero» (1 Ti. 1:15), y añade:

«… para ejemplo de los que han de creer en Él para vida eterna» (1 Ti. 1:16).

Conclusión:

De modo que se puede considerar a los millares de convertidos por el apóstol Pablo como fruto indirecto de la conducta cristiana de este primer mártir de la fe y de todos los que se han beneficiado de los escritos del apóstol Pablo. Nosotros estamos andando por el mismo camino de pecadores arrepentidos y que, como el mismo Pablo, podemos decir por la fe, sean cuales sean nuestras dificultades en la vida (que nunca llegarán a ser las del primero de los mártires) (1 Ti. 1:17).

Si usted ha sentido o cree que este sermón le ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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