La Oración que Trajo la Lluvia – Bosquejo para Sermones

Cita Bíblica: 1 Reyes 18:41–46

Notemos algunas cosas interesantes sobre la oración que trajo la lluvia…

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1. Elías se fue solo a hablar con Dios: ¡Oh, el privilegio y el poder de la oración secreta!

oracion, niño orando, Dios, tiernoCuando los siervos de Dios están con Él cara a cara, sin ser perturbados por la presencia de otras personas, la oración alcanza su plano más elevado. Los hombres de poder en toda la historia de la iglesia han sido personas que han pasado mucho tiempo en lugar secreto orando a Dios. Allí han oído la voz del Señor y han visto claro la visión espiritual. También han recibido la comisión del Rey y sus labios han sido tocados con llama de fuego. Les ha llegado el revestimiento de poder, y sus corazones han sido cargados de amor para con los perdidos. Allí ha sido revelada la sed de la iglesia y dada la promesa para una lluvia de bendición abundante.

2. La oración del profeta era definida: se necesitaban muchas cosas, y eran cosas por las que había que pedir a Dios. Ahora bien, el profeta tenía un deseo supremo, y sobre esa petición enfocaba su fe. El deseaba lluvia, y la deseaba con toda su alma; tanto, que no podía pensar en otra cosa, ni tampoco pedir otra cosa. Lo que quería y necesitaba era lluvia. Y la consiguió. Hay muchas cosas que las iglesias tenemos necesidad, pero hay un deseo supremo que sobrepasa a todos los demás. Es la lluvia de bendición para una tierra seca: un verdadero avivamiento espiritual que se levante en medio de las iglesias y sacuda a las naciones con un verdadero terremoto moral.

3. Elías tenía fe: mientras que oraba, envió a un joven para que mirara si venía la respuesta. Esperaba con convicción alguna señal de tormenta. Si ésta no venía, se hubiese asombrado y desconcertado. ¡Mira otra vez! ¡Mira otra vez! Era el triunfo de la fe.

4. Elías mantuvo su fe hasta que vino la respuesta: por seis veces su siervo le comunicó que no veía nada. ¡Nada! Pero el profeta sabía lo que esperaba. Debía venir algo para la tierra seca y resquebrajada por la terrible sequía, algo para el sufriente pueblo de Israel. Así que, con la cabeza inclinada entre sus rodillas en señal de humillación y súplica, mantuvo su fe con toda resolución. Dios va a oír. Su brazo de liberación debe alargarse. Las ventanas del Cielo deben abrirse. Las fuentes de aguas deben derramarse.

Conclusión:

¡Oh, pastores, ancianos, obreros de la Escuela Dominical, imitemos la actitud de Elías. Postrémonos en humillación y súplica. Oremos como nunca hemos orado antes. Roguemos por una necesidad grandiosa, con un sentido de pena y arrepentimiento debido a nuestra infidelidad del pasado. Manifiéstate a nosotros, oh Dios, danos visión por las necesidades de tu iglesia en tiempos de crisis. Haz que trabajemos incansablemente.

Quita de nuestros ojos el sueño y danos una verdadera agonía por los deseos espirituales. Que podamos luchar hasta que la nube de la promesa aparezca en el Cielo. Esta es la clase de oración que trajo la lluvia en los días de crisis para Israel. Esta es la oración que traerá un avivamiento a la iglesia de Dios en nuestros tiempos, e inundará toda la Tierra con un gran diluvio de gracia.

Si usted ha sentido o cree que este sermón le ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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