La Promesa Más Grande de Dios: La Salvación Eterna – Bosquejo

La Promesa Más Grande de Dios: La Salvación Eterna – Bosquejo

Tema: La Salvación

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Complemento: Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta.

Introducción: En este estudio veremos como Dios tenía preparada una salvación perfecta para todos los elegidos desde antes de la fundación del mundo.

Ilustración: Yo nunca pensé que un día sería cristiano, pues aborrecía el evangelio y todo lo que tenía que ver con Dios. Lo único que aceptaba era la existencia de Jesucristo. Pero que un día le sirviera a Dios no podía entrar a mi cabeza, paro gracias a la previsión y la misericordia de Dios, hoy soy un hijo que le sirve a mi Señor.

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I. Dios nos promete que va a limpiar todos nuestros pecados.

Isaías 1:18  Venid luego,  dice Jehová,  y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana,  como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí,  vendrán a ser como blanca lana.

Pero ¿Por qué Dios hace esta promesa, que le pasaba a su pueblo escogido? ¿Pero hace una gran promesa,  que sin importar el color de sus pecados vendrán a ser como blanca lana?

Isaías 1:2-4  Oíd,  cielos,  y escucha tú,  tierra;  porque habla Jehová: Crié hijos,  y los engrandecí,  y ellos se rebelaron contra mí. 3  El buey conoce a su dueño,  y el asno el pesebre de su señor;  Israel no entiende,  mi pueblo no tiene conocimiento. 4 ¡Oh gente pecadora,  pueblo cargado de maldad,  generación de malignos,  hijos depravados!  Dejaron a Jehová,  provocaron a ira al Santo de Israel,  se volvieron atrás.

Era tanta la maldad y la perdición del pueblo, que el Señor les dice que son peores que los animales, porque por lo menos estos reconocen a sus dueños pero que su pueblo no entiende.

Provocaron la ira al Santo de Israel, al Señor Jesucristo.

Isa 1:1-9 

Vv. 1-9. El pueblo profesante de Dios no sabía o no consideraba que ellos debían su vida y su bienestar al cuidado y bondad paternal de Dios. 

Isa 1:5-6  ¿Por qué querréis ser castigados aún?   ¿Todavía os rebelaréis?  Toda cabeza está enferma,  y todo corazón doliente. 6  Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana,  sino herida,  hinchazón y podrida llaga;  no están curadas,  ni vendadas,  ni suavizadas con aceite. 7  Vuestra tierra está destruida,  vuestras ciudades puestas a fuego,  vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros,  y asolada como asolamiento de extraños. 8  Y queda la hija de Sion como enramada en viña,  y como cabaña en melonar,  como ciudad asolada. 9  Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño,  como Sodoma fuéramos,  y semejantes a Gomorra.

La iniquidad era universal. Aquí hay una comparación tomada de un cuerpo doliente y enfermo. La enfermedad amenaza ser mortal. Desde la planta de los pies a la cabeza; desde el campesino más bajo al mayor de los nobles, no hay salud, ni buen principio, ni religión, porque esa es la salud del alma. Nada sino culpa y corrupción; los tristes efectos de la caída de Adán. Este pasaje declara la depravación total de la naturaleza humana. Mientras el pecado persista sin arrepentimiento, nada se hace para sanar tales heridas y evitar sus efectos fatales.

Este es el pueblo más duro de cerviz, lo dice en la misma Sagradas Escrituras, la historia de Israel es impresionante por la bendición y provisión de Dios a través de toda su historia, pero no nunca estuvieron en paz por más de 40 años. Dios los gobernaba, pero no ellos no quisieron ser dependientes de Dios. Prefirieron ser igual a las demás naciones, gobernadas por reyes.

Isaías 1:11-15 ¿Para qué me sirve,  dice Jehová,  la multitud de vuestros sacrificios?  Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos;  no quiero sangre de bueyes,  ni de ovejas,  ni de machos cabríos.12  ¿Quién demanda esto de vuestras manos,  cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? 13  No me traigáis más vana ofrenda;  el incienso me es abominación;  luna nueva y día de reposo,  el convocar asambleas,  no lo puedo sufrir;  son iniquidad vuestras fiestas solemnes.14  Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma;  me son gravosas;  cansado estoy de soportarlas. 15  Cuando extendáis vuestras manos,  yo esconderé de vosotros mis ojos;  asimismo cuando multipliquéis la oración,  yo no oiré;  llenas están de sangre vuestras manos.

salvacion, Dios, Jesus, cruzVv. 11. Dios aquí no desestima en absoluto los sacrificios que son tan antiguos y universales como el pecado, y el pecado es casi tan antiguo como el mundo; lo que aquí desecha son los sacrificios que no van acompañados de la obediencia del corazón y de una vida consagrada . Los preceptos positivos son meros medios; la obediencia moral es el fin. Esto prefigura el Evangelio, cuando el único y verdadero sacrificio habría de reemplazar a todas las sombras e “introduciría la justicia eterna”. Harto estoy—hasta la saciedad, cansado de holocaustos—éstos eran enteramente quemados, excepto la sangre, que era rociada alrededor del altar.

Vv. 12. ¿Quién demandó esto…?—como si le hicierais a Dios un servicio con esas hipócritas ofrendas.  Dios las prescribió, pero no para ofrecérselas con ese espíritu. Cuando vinieseis a presentaros—en el templo, donde la divina Shequina, que reposaba sobre el arca, era símbolo de la presencia de Dios. mis atrios—el espacio que ocupaban los adoradores. Nadie podía entrar en el templo propiamente dicho, excepto los sacerdotes.  

Dios les dice que está harto de que guarden todos los días de fiesta y todo tipo de sacrificio, Él no quiere eso, por eso hace una de las promesas más grandes encontradas en la Biblia.

Aunque algo tenemos que tomar en cuenta cuando hablamos del profeta Isaías, y es que, él vio todo lo relacionado con el ministerio de Jesucristo, desde su nacimiento virginal, su ministerio a los gentiles, su muerte, su resurrección, y exaltación, solo por mencionar algunos.

II. Pero Dios tenía preparada la forma de salir de semejante contaminación.

Isaías 1:16-18 Lavaos y limpiaos;  quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos;  dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien;  buscad el juicio,  restituid al agraviado,  haced justicia al huérfano,  amparad a la viuda.18 Venid luego,  dice Jehová,  y estemos a cuenta:  si vuestros pecados fueren como la grana,  como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí,  vendrán a ser como blanca lana.

Vv. 16. Dios dice a los pecadores: “Lavaos,” etc., para que cerciorándose de su incapacidad de “limpiarse” a sí mismos, clamasen a Dios; Lávame, límpiame. de ante mis ojos—no había de ser una mera reforma exterior a los ojos de los hombres, que no pueden, como Dios, ver lo interior del corazón.

Vv. 17. buscad juicio—justicia, como magistrados, en lugar de buscar cohecho o. oíd en derecho al huérfano—vindicadlo.

Vv. 18. Dios se propone debatir el caso con nosotros, para que todos puedan ver el justo y amoroso principio de su conducta para con los hombres (cap. 43:26). la grana—el color de la túnica de Cristo cuando cargó con nuestros “pecados”. Del mismo color era el cordón de Rahab. Dicen los rabinos que después de echadas las suertes sobre los dos machos cabríos, se ponía una banda granate sobre la cabeza del que había de ser llevado al desierto, y que después de que el sumo sacerdote hubo confesado los pecados suyos y los del pueblo sobre el cabrío la banda se volvía blanca. El milagro cesó, según ellos, cuarenta años antes de la destrucción de Jerusalén, es decir, exactamente cuando Jesucristo fué crucificado. Esta es una notable admisión de sus adversarios. El sentido fundamental del término “grana” en hebreo es: “teñido dos veces”. Tan profundamente fijado está el pecado en el corazón que no bastan las lágrimas para lavarlo. Nieve Se presupone que debe haber arrepentimiento antes de que el pecado pueda ser emblanquecido como la nieve (vers. 19, 20); éste (el arrepentimiento) también es un don de; rojos—se refiere a la “sangre” (v. 15). Como… lana—será restaurado a su blancura original. Este verso demuestra que los antiguos padres no confiaron únicamente en las promesas temporales (art. VII, del Libro de la Oración Común). Los pecados por ignorancia y otros semejantes, eran expiados por medio de ofrendas pequeñas; de ahí que las culpas más graves necesitaban más grandes sacrificios, ya que “sin derramamiento de sangre no hay remisión”. Aunque un sacrificio tal no se había, provisto, el perdón era prometido y esperado. De consiguiente, los judíos espirituales deben haber buscado al único mediador del Antiguo y Nuevo Testamentos, aunque hayan tenido acerca del mismo una idea algo confusa.

Sabemos, hoy que toda la Palabra está revelada, el sacrificio perfecto de Cristo en la cruz para darnos la preciosa salvación, aunque Isaías ya había profetizado toda la obra redentora de Cristo, desde su nacimiento virginal, hasta su exaltación en los cielos.

III. La obra redentora de Cristo

Juan 3:16  Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.

Este versículo tiene su origen desde la visita de Nicodemo a Jesús de noche, desde el cap. 3:1, y especialmente en los versículos 3 al 7.

Juan 3:3-7 Respondió Jesús y le dijo: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo:  ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne,  carne es;  y lo que es nacido del Espíritu,  espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Vv. 16. Porque de tal manera, etc.—¿Qué proclamación del evangelio ha estado tan frecuentemente en los labios de misioneros y predicadores en cada siglo desde que fue pronunciada la primera vez? ¿qué ha hecho causar a millones de personas sensaciones tan estimulantes? ¿qué ha sido tan honrado en traer tales multitudes a los pies de Cristo? ¿qué para encender en los pechos fríos y egoístas de los mortales los fuegos de amor altruísta para con la humanidad, como estas palabras de sencillez trasparente, mas de majestad abrumadora?

El cuadro comprende varias divisiones distintas: “EL MUNDO”, en su sentido más amplio, listo a “perecer”; el inmenso “AMOR DE DIOS” para aquel mundo que perece, mensurable y concebible sólo por el don que este amor trajo de él; EL DON mismo: “El de tal manera amó al mundo, que dio a su Hijo unigénito”, o, en el lenguaje de Pablo: “aun a su propio Hijo no perdonó” ( Rom_8:32), o en aquel dirigido a Abrahán cuando estaba por ofrecer a Isaac sobre el altar: “no me has rehusado tu hijo, tu único” el FRUTO de este don tremendo, no sólo la liberación de la “perdición” pendiente. Sino la dádiva de la vida eterna; y el MODO por el cual todo se efectúa, “creyendo” en su Hijo. ¡Cómo se haría invisible el judaísmo estrecho de Nicodemo en la llamada de este Sol de justicia visto subiendo sobre “el mundo” con sanidad en sus alas!

Juan 5:24  De cierto,  de cierto os digo:  El que oye mi palabra,  y cree al que me envió,  tiene vida eterna;  y no vendrá a condenación,  mas ha pasado de muerte a vida.

Crees tú esto, pues créelo porque esta es la salvación preparada desde la fundación del mundo y de la cual estaba hablando Isaías cuando dijo:

Provocaron a ira al Santo de Israel,  se volvieron atrás.

Que tenemos que hacer para tener derecho a esta salvación? La Biblia dice:

Juan 1:12-13 Mas a todos los que le recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13  los cuales no son engendrados de sangre,  ni de voluntad de carne,  ni de voluntad de varón,  sino de Dios.

Romanos 10 8-10 …Esta es la palabra de fe que predicamos: 9  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,  y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,  serás salvo. 10  Porque con el corazón se cree para justicia,  pero con la boca se confiesa para salvación.

Te invito a que lo recibas.

Por José Alberto Vega

Comentario Bíblico Mathew Henry eSword

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