La Tentación de Jesús – Bosquejo

Cita Bíblica: Mateo 4:1–11

INTRODUCCIÓN:

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Este relato, que se encuentra en los tres evangelios sinópticos, es de vital importancia. Si la cruz de Jesús es el secreto de nuestra salvación, la victoria en el desierto es el camino de la cruz. La tentación es para el ser moral lo que el examen para el intelectual, o la prueba atlética para el físico.

1. ¿Por qué tenía que ser tentado el Hijo de Dios?

a) Porque por su «kenosis» se constituyó el segundo Adán; como aquel, tenía que pasar por la prueba, para restaurar lo que primero perdió.

b) Tenía que empezar una batalla que duraría siglos; como capitán, tenía que ponerse al frente y desafiar primero al enemigo.

c) Para simpatizar y socorrer a los que son tentados (He. 2:18).

2. ¿Cómo podía ser tentado el Hijo de Dios?

Desde su infancia, sentiría que no era un hombre como los demás (Lc. 2:49). Los evangelios auténticos no relatan ningún milagro antes de su ministerio. Pero desde niño tenía una idea intuitiva de su origen. Había en las profecías mesiánicas cosas que favorecían la respuesta positiva, y otras que parecían negativas, asimismo, en su propia vida anterior…

a) Los relatos que María le haría de su nacimiento.

b) Su inteligencia prodigiosa y sus pensamientos super humanos (Lc. 2:52).

c) Recientemente, el testimonio de Juan. La voz del Cielo y la venida del Espíritu Santo el día de su bautismo.

d) También había profecías que parecían referirse a Él (Miqueas menciona Belén pero no un establo). «De Egipto llamé a mi hijo» parece una profecía del Mesías, pero podría referirse a Israel. ¿Era Él realmente el Mesías? ¿Por qué tanta pobreza? Por esto era necesaria la voz del Cielo que refieren Mateo y Lucas; pero ¿no sería una visión falsa? La expresión de Satanás «Si eres…» demuestra el propósito de levantar dudas.

3. Cómo fue tentado:

¿Fue una aparición personal o una voz interior? Tener hambre no es un pecado. La sugestión podía ser un pensamiento de Dios mismo. ¿Cómo conoció Jesús que no lo era? Por su admirable respuesta bíblica de Dt. 8:3. Nunca le faltó a Jesús este pan espiritual, la comunión con el Padre, excepto en los momentos de la cruz, por amor a nosotros. Si no tenemos revelaciones directas tenemos la Palabra de Dios. ¿La amamos como el pan? (El muchacho que prefirió la Biblia a una cantidad de dinero cuando las biblias iban tan escasas y halló dentro de sus páginas un cheque de mayor valor que la cantidad que heredaron sus hermanos. No era pecado la sugerencia diabólica. Hay muchas cosas que no son malas en sí, pero lo son en ciertas circunstancias (ej. Esaú: Comer, beber, trabajar, jugar y amar no son pecado, pero pueden serlo en ciertas ocasiones). Nótese la gradación de las tres tentaciones. Son las cuñas del diablo. La pequeña abre camino a la grande. Satanás, hoy, no nos dice: «blasfema o roba»; sino: «olvídate del culto». No: «emborráchate o fornica»; sino: «prefiere la amistad de esta persona mundana a las cosas santas». El diablo sabe que una cosa te llevará a la otra.

4. La tentación más sugestiva:

Arrojarse de las almenas del Templo significaba: Intenta un milagro, no para ti mismo, sino para la gloria de Dios y del Reino. Pon a prueba la Escritura del Sal. 91:11 y 12: «Si eres Hijo de Dios, no temas hacerlo». ¿Podía ser más sugestiva? ¿En qué habría sido mala?

a) Por apartarse del camino trazado al Mesías redentor.

b) Era procurar el Reino antes de tiempo.

c) Era buscar súbditos maravillosos, en vez de hijos agradecidos a su costosa redención.

Jesús usa por segunda vez la espada de dos filos: la Palabra (Dt. 6:16). La misma fe puede degenerar en el pecado de excesos fanáticos, creyendo que podemos ordenar y obligar a Dios.

5. La tentación más atrevida, pero más sugestiva:

Le daba el reino hecho, sin lucha, con los poderes de la Tierra. El verdadero dueño habría sido el diablo y nosotros sus víctimas, pues mejor era ir a la cruz, combatir el mal no sólo allá, sino durante siglos. Ver santos y mártires perecer en persecuciones, pero venciendo moralmente al diablo, como su Señor lo venció. De este modo ha sido derrotado en mil escaramuzas. El gran adversario, avergonzado, tiene que huir. Nosotros somos parte de este ejército del que Cristo es capitán. No esperemos sólo paseos y revistas de honor, fiestas y convenciones, sino dificultades y luchas. Algunos han preferido el bien inmediato a la lucha por la verdad.

CONCLUSIÓN:

«Si eres hijo de Dios». Bien sabía el diablo que Jesús lo era. ¿No hemos sufrido nosotros la misma tentación? Si fuesen verdad las promesas de la Biblia no te encontrarías en este apuro, afligido o enfermo; pero a todas estas tentaciones hemos de responder mediante la Palabra (véase Hch. 14:22; Jn. 15:19; Ap. 3:21).

Si usted ha sentido o cree que este sermón le ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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