Viendo y Gustando la Bondad del Señor – Bosquejo

Cita Bíblica: 1 Pedro 2:1, 3

Introducción:

Jesús, niño, viendo, naturaleza, bondadEl hecho de aceptar a Cristo y su Palabra es representado muchas veces en la Sagrada Escritura por la figura de comer. Aquí la figura es aún más refinada e ideal con la palabra «gustad». Multitud de personas gustan todos los platos que el mundo les ofrece, pero pierden el mejor. Algunos son concurrentes a reuniones cristianas, pero no participan de corazón en el plato de la bondad de Dios. David lo había experimentado y practicado desde su juventud y le parecía imposible que otros no lo hicieran y a ellos exhorta.

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I.      «Gustad y ved»

Fijémonos que utiliza dos figuras de cosas que pueden realizarse con la mente y la visión. En ambos sentidos el hombre pensador puede solazarse en la sabiduría de Dios. Los animales son felices hasta cierto punto y lo fueron al principio cuando este mundo antediluviano estaba regado cada mañana por un rocío que bajaba de las más altas partes de la atmósfera, y los animales no eran depredadores el más fuerte contra el más débil, porque todos ellos eran vegetarianos (Gn. 1:29, 30). Considerad el corderillo que salta ya desde su nacimiento, el pájaro que canta, el pez que nada feliz en medio de las aguas.

Dios hizo su obra perfecta en edades pretéritas y rodeó al rey de los seres terrestres, creado a su imagen y semejanza, de toda clase de bendiciones materiales, mucho más que sus demás obras inferiores por la capacidad que le dio…

1. De disfrutar de la belleza con sus ojos.

2. De percibir los olores con su olfato.

3. De gustar de los sabores con su paladar.

El sol iluminando la Tierra, el aire, único gas enteramente transparente, el agua cristalina que sacia su sed. Dios podía haber hecho todas estas cosas con mayor escasez, pero su amor era guiado desde el principio por su gran sabiduría y poder.

II.      Pero el hombre no era sólo un conglomerado de materia física…

Sino que poseía una doble naturaleza:

1. Física, lo mismo que los irracionales.

2. Espiritual, que es lo que le daba su semejanza a Dios mismo (v. 27), pues aunque el pecado ha hecho separación del hombre y Dios, muchos han hallado en la revelación divina placeres de orden espiritual y, comenzando con lo material como figura el salmista, había penetrado como fiel creyente y admirador de la obra de Dios en el sentido espiritual cuando dice: «Gustad y ved».

3. Todos los salmos participan de este doble sentido. véase en el Sal. 119 lo que David había encontrado en la revelación divina a pesar de lo poco que tenía en sus días de lo que hoy gozamos con tanta abundancia; a saber, de la palabra de Dios. No sabemos si David tuvo especiales revelaciones de Dios acerca de sus planes eternos, como sabemos que los tuvo Abraham, según He. 11:10–16, pero los creyentes hoy experimentamos que el mismo David era un productor de alimento espiritual que las almas cristianas han saboreado durante siglos. ¡Oh, sí David hubiese tenido los Evangelios, las cartas apostólicas y el Apocalipsis como tenemos nosotros!, y aunque lo mismo que en la naturaleza en la revelación divina hay pasajes oscuros que nos ponen en perplejidad y Dios se esconde de nuestros sentidos materiales y humanos para que la fe tenga más valor. Millares de creyentes, como C.H. Spurgeon, han hallado en los salmos una verdadera tesorería de afirmaciones y promesas valiosa que les hace emplear esta figura tan fuerte, no sólo de ver las obras de Dios, lo que puede percibirse en gran parte por la vista y demás sentidos que Dios ha dado al hombre, sino «gustad», es decir, recrearos saboreando lo que Dios ha tenido a bien revelaros. Y en nuestra edad tenemos mayores motivos y posibilidades de las que tenía David.

III.      ¿Cómo tenemos que hacerlo?

1. Apartándonos del pecado, o sea, menospreciando los platos humanos del placer (anécdota: Spurgeon invitado a comer algarrobas en una granja donde había saboreado leche y miel y dulces frutos, replicó a la invitación: «Si yo me hallara en la condición del hijo pródigo sí lo haría, pero después de lo que me habéis deleitado con manjares sabrosos no puedo admitir este manjar»).

2. Creciendo en la gracia y conocimiento del autor (anécdota: la señorita que leyó un libro que le pareció soso hasta que vino a ser novia del autor).

3. Creciendo en la vida cristiana. El crecimiento es demanda de alimento, tanto en el sentido material como en el espiritual, lo contrario implica enfermedad (2 P. 2:2, 3).

4. Por un acercamiento más íntimo al Señor. Pedro lo expresa con otra figura muy significativa: «al cual allegándoos» (2. P. 2:4). Algunos creyentes tienen prejuicios en contra de la lectura abundante de la Biblia y de libros buenos de autores fieles que los han comentado. ¡Qué error!

a) Si tienes vida de Dios, por un nuevo nacimiento genuino, comprenderás todas estas figuras y las pondrás en práctica.

b) Si no la tienes no des reposo a tu corazón hasta que puedas decir que eres una nueva criatura en Cristo.

Si usted ha sentido o cree que este sermón le ha tocado su corazón y quiere recibir a Jesucristo como su Salvador personal, solo tiene que hacer la siguiente oración:

Señor Jesús yo te recibo hoy como mi único y suficiente Salvador personal, creo que eres Dios que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día  Me arrepiento, soy pecador. Perdóname Señor. Gracias doy al Padre por enviar al Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma hoy. En Cristo Jesús mi Salvador, Amen.

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