¿A dónde se va al Morir?

El pastor Juan Bueno, en su libro “Consultorio del alma” responde a este hermano, la interrogante ¿A dónde se va al Morir?:

Yo quisiera que usted tuviera la bondad de explicarme si los niños y los adultos van al mismo lugar cuando mueren. Porque yo he oído hablar del cielo, del infierno, del limbo y del purgatorio; y me gustaría saber a cuál de los cuatro lugares iré yo cuando me muera. Perdone lo indiscreto de mi pregunta.

Su pregunta no es indiscreta de ninguna manera. Y aunque son varias preguntas, procuraré darle respuesta a cada una a la luz de lo que dice la Palabra de Dios.

En primer lugar, los niños y los adultos no van a diferentes lugares por razones de su edad, sino más bien por su condición espiritual.

Hay dos lugares que la Biblia no menciona en ninguna parte, y estas son: el limbo y el purgatorio. Estos son lugares de invención humana.

La Palabra de Dios habla del cielo y del infierno, y no sólo menciona su existencia real, sino que ex­plica el propósito de Dios al haber creado tales lu­gares.

En lo que toca a los niños, permítame decirle que de ellos es el reino de los cielos, porque así lo expresó Jesús mismo:

Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. (Marcos 10:14)

cielo, infierno, va, a donde se va al morirPero los adultos deben cumplir una demanda di­vina para poder ir al cielo… ¡la demanda es creer en el Señor Jesucristo!

Y esto de creer no se refiere al hecho simple de admitir a Cristo como un personaje histórico o de leyenda.

Creer en Cristo va más allá de lo que la mente humana percibe; es más bien un cambio de actitud hacia Dios y hacia nuestros semejantes.

Los niños son salvos por el solo hecho de ser niños, por cuanto su pecado no ha sido manifiesto hacia Dios. Pero las personas mayores necesitan indispen­sablemente aceptar a Cristo como su Salvador per­sonal.

Así que ahora ya sabe usted cuáles son los lugares para la eternidad. El cielo para los salvos en Cristo, y el infierno para los que no creyeron en el Hijo de Dios.

¡No postergue su decisión para apropiarse de la salvación del alma!

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