La Acción de Gracias – Estudio Bíblico

“Dios es el que da, y el hombre es el que agradece”. Esa frase es de Filón, un judío, filósofo y escritor nota­ble que vivió en Alejandría. Dios es quien concede su gracia y el hombre el que le da gracias por ella. El da y nosotros recibimos. Lo único que podemos devolverle es nuestra acción de gracias.

Dar gracias a Dios es algo típico de la oración del Nuevo Testamento. Quizá fue ese el elemento que a la plegaria de alabanza del pueblo hebreo añadió Jesús. Los hebreos alababan y bendecían al Señor. Pero Jesús hizo algo más: dio gracias. Al multiplicar los panes y los peces, Jesús dio gracias (Mt. 15,36; Me. 8,6), al resucitar a lázaro, alzó los ojos a lo alto y dio gracias (Jn. 11,41), y al tomar por última vez el pan y la copa para darnos su cuerpo y su sangre dio gracias (Mt. 26,27; Me. 14,23; Le. 22,17-19).

También Pablo empleó abundantemente la oración de acción de gracias. En sus escritos aparece como en 50 oportunidades la palabra “gracias”. El invita a orar siempre con acción de gracias, a hacerlo con mucho gozo, a abundar en esta oración, presentándola al Padre por me­dio de Jesús; a ella, de modo especial en la carta a los Colosenses alude en repetidas ocasiones. (Col. 1,3-4.12; 2,7; 3,15-17; 4,2).

gracias, Dios, acciónPosiblemente fue Pablo quien dio el nombre de “Euca­ristía”, palabra que significa “Acción de Gracias” a la celebración que primitivamente se llamaba “la cena del Señor” y “La fracción del Pan”.

Cualquiera que haya sido el autor de este nombre, es un acierto llamar “Acción de Gracias” a la celebración del Cuerpo y de la Sangre de Jesús, pues en el don de su Cuerpo, que el Señor nos hace en el Pan y en el Vino consagrado se recapitulan todos los dones y todas las gracias que Dios nos da, e igualmente se resumen todas las acciones de gracias que el hombre puede dirigir a su Creador.

Ya que Cristo se hace Eucaristía por nosotros, noso­tros debemos hacernos Eucaristía por El. Esa ha de ser la permanente actitud del cristiano, esa debe ser la tóni­ca de su oración. Ser cristiano es convertirse en un da­dor de gracias a Dios.

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