El Origen de los Testigos de Jehová

Si uno le pregunta a un testigo de Jehová acerca de cómo y cuando tuvo su comienzo su movimiento, le diría que no es de origen humano, pues se remonta a más de cuatro milenios antes de Cristo. Afirmaría que Abel fue el primer testigo de Jehová; luego habría muchos más; Enoc, Noé, Abraham, Moisés, los profetas y aun el mismo Jesucristo. La secta tuvo su verdadero principio en la octava década del siglo diecinueve. Su  origen y desarrollo se debe a la obra de dos personas: Carlos Taze Russell y José Franklin Rutherford, los cuales fueron respectivamente profetas y caudillos de las primeras dos etapas de su historia.

Los Testigos de Jehová es la creación exclusiva de Charles Taze Russell.  Lo que comenzó como un estudio bíblico organizado por Russell en el 1870 por último se desarrolló en la Sociedad de Biblia y Tratados Atalaya, la entidad corporativa de los Testigos de Jehová.

Charles Taze Russell nació en los alrededores de la ciudad de Pittsburg, Pennsylvania, en los EEUU. El y su padre eran prósperos dueños de algunas tiendas de ropa y aunque fue criado en una iglesia presbiteriana, se hizo miembro de una iglesia congregacional al llegar a ser joven. Le apasionaba la doctrina de la segunda venida de Cristo, pero no pudo soportar la doctrina del infierno. Un día, por casualidad, entró en un humilde salón adventista y oyó la enseñanza tranquilizadora de que no había castigo eterno. Se entusiasmó con los temas de la profecía que escuchó de los adventistas, especialmente el de la segunda venida. Por tanto aceptó muchas de sus ideas. Dedicó mucho tiempo a estudiar los libros de Daniel y Apocalipsis  y formuló su propio sistema profético, que él denominó “El plan divino de las edades”

Él siendo un laico sin educación, intenta contestar muchas de las preguntas religiosas apremiantes de su día de una manera que sería atractiva a la mente moderna (y pecadora), en vez de contestar esas preguntas de una manera que fuera sumisa a la Palabra de Dios.  En el proceso, él negó muchas de las doctrinas principales fundamentales del cristianismo, incluso la Trinidad, la divinidad de Cristo, la resurrección corporal de Cristo, y la justificación por gracia por medio de la fe.  Éstas son doctrinas bíblicas que no son negociables.  Ellas han sido sostenidas desde el principio de la Iglesia Cristiana, y ellas definen el cristianismo. Sin la creencia en estas doctrinas, la salvación es imposible.

Russell llegó a creer que tanto las doctrinas del catolicismo romano como ls del protestantismo eran erradas, y empezó a forjar su propia teología.  En el año de 1872, celebraba clases de estudio fuera de las iglesias, recalcando en especial la doctrina de la segunda venida. Llegó a la conclusión de que Cristo establecería su reino milenial en 1914. En vista de esto, vendría en forma espiritual en 1874, para hacer una obra preparatoria. Caracterizaba la doctrina cristiana de la Trinidad como “tres dioses en una persona” y sostenía que Cristo fue el primero de los seres creados.

Wilton Nelson señala los factores que le llevaron al éxito casi inmediato:

 El atractivo personal de Russell, su entusiasmo por la doctrina que predicaba, su aparente apego a las Escrituras, y su liberalidad de criterio, todos cooperaron para que pronto tuviera un grupo de seguidores en Pittsburg, quienes lo llamaban “pastor”, título que le quedó durante los años siguientes.

¿Cómo pudo Charles Taze Russell engañar a tantas personas?  Al acosar a aquellos con poco conocimiento bíblico, y suplantando la palabra clara de la Escritura con sus propias palabras, una filosofía operante que todavía es abrazada por La Atalaya de hoy.

En 1879 Russell comenzó a publicar la revista La atalaya de Sion y heraldo de la presencia de Cristo. La primera edición contaba con un tiraje de 6,000 copias, algo insignificante comparado con el actual tiraje mensual de 17,800.000 rn 106 idiomas. Ahora se le denomina simplemente Atalaya. (Los testigos de Jehová, se consideran a si mismos como heraldos enviados por Dios para amonestar al mundo sobre el juicio venidero y la urgencia de refugiarse en el “reino teocrático” de ellos. Por lo tanto, también denominan su otra revista Despertad, la cual tiene un tiraje mensual de más de 15,000.000)

Según La Atalaya, “la Biblia no puede ser entendida sin su guianza, como ilustrado por citas como éstas: Dios no ha ordenado que (Su) Palabra hable independientemente o brille verdades vivificantes por sí misma.  Es por medio de su organización (La Atalaya) que Dios proporciona esta luz.”

Revista Atalaya, el 1 de mayo del 1957, p. 274

… La organización de Jehová solamente, en toda la tierra, es dirigida por el espíritu santo de Dios o fuerza. (Zacarías. 4:6)  Sólo esta organización funciona para los propósitos de Jehová y para su alabanza.  Para ello solo la Palabra Sagrada de Dios, la Biblia, no es un libro sellado.

Revista Atalaya, el 1 de julio del 1973, p. 402

Ellos dicen que es suficiente leer la Biblia exclusivamente, sola o en pequeños grupos en el hogar.  Pero extrañamente, por medio de tal ‘lectura de la Biblia,’ ellos han regresado a las doctrinas apóstatas que los comentarios por el clero de la Cristiandad estaban enseñando hace 100 años…

Revista Atalaya, el 15 de agosto del 1981, p. 28-29

Convenciendo a aquellos bajo su cuidado de que ellos tienen que leer sólo la literatura de La Atalaya para descubrir la verdad, y enfatizándolo a ello en vez de la Biblia, La Atalaya puede engañar a sus seguidores y cambiar la doctrina bíblica por la doctrina falsa de La Atalaya. La Biblia, sin embargo, dice de sí que ella es la verdad – no hay ninguna necesidad de un intermediario.  Esa verdad es fácilmente discernida, no por la ayuda de una organización, sino por el poder del Espíritu Santo por medio de las Escrituras. Como Jesús dice en Juan 8:31-32, “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Hay una avalancha de versículos bíblicos que refutan el concepto de que la verdad tiene que ser encontrada por medio de La Atalaya, o cualquier otra organización, algunos de los cuales incluyen el Salmo 119:105 y 130, Isaías 55:10-11, Juan 14:26, Juan 20:31, Romanos 10:17, Romanos 15:4, 2 Timoteo 3:15, 1 Pedro 1:23-25, 2 Pedro 1:19, y 1 Juan 5:20.

En 1884 Russell estableció en Pittsburg la organización Zion´s Watchtower Tract Society que más tarde fue cambiada por el nombre de Watchtower Bible and Tract Society (Sociedad Atalaya de la Biblia y tratados)

Del año 1880 en adelante, el movimiento llegó a ser muy activo en divulgar sus doctrianas en muchos países. El fundador mismo escribía y viajaba incesantemente. Se dice que viajó más de 1,600.000 Kms, predicó 30,000 sermones y escribió 50,000 páginas.

Entre 1886 y 1904, Russell, escribió los seis volúmenes de los Estudios de las Escrituras. En ellos se planteaba lo que ha continuado, básicamente, como la teología de los testigos de Jehová. Sus seguidores lo estimaban como un profeta inspirado de los últimos tiempos e intérprete por excelencia de las Escrituras.

Para ellos sus libros llegaron a ser una segunda Biblia o una interpretación infalible de ésta.

Con poca modestia, Russell mismo señaló la importancia de sus libros.

“Los seis tomos de Estudios de las Escrituras constituyen prácticamente la Biblia arreglada conforme a temas…No se puede ver el plan divino estudiando la Biblia por si sola. Encontramos que si alguien pone a un lado los Estudios, aun después de familiarizarse con ellos…y dirigirse a la Biblia sola, dentro de dos años vuelve a las tinieblas. Al contrario, si lee los Estudios de las Escrituras con sus citas y no ha leído ni una página de la Biblia coma tal, estará en la luz al término de dos años”.

No obstante su aspecto venerable, era un hombre de este mundo. Tenía poca preparación académica- no se graduó de la escuela básica-pero no le faltaba sagacidad y viveza. Reunió grandes cantidades de dinero, empleando a veces trucos despreciables. Por ejemplo, anunció que tenía “trigo milagroso”, que al sembrarlo rendiría cinco o seis veces más que el trigo corriente. Lo vendió al precio sesenta dólares por sesenta libras, mientras que el precio en aquel período fue solamente un dólar por la misma cantidad. De la misma manera anunciaba la venta de “porotos mileniales” y de una “semilla maravillosa de algodón”. En otras ocasiones ofreció remedios para la apendicitis, la tifoidea y el cáncer. Además persuadía a muchas personas, especialmente mujeres a punto de morir, a entregarle sus bienes para la organización del mensaje del “reino” En 1897 su esposa lo abandonó y obtuvo la separación legal en 1906.

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