La Presencia del Padre – Estudio Bíblico

Con frecuencia, al empezar nuestra oración solemos decir: “¡pongámonos en presencia de Dios!”. “Estar en presencia de”, “estar delante de” son expresiones que aparecen casi cien veces en la Biblia, bien sea para refe­rirse a los sacerdotes que realizan el culto de Yahvé, o para indicar el servicio que se le presta al rey o al mismo Dios.

¿Qué significado le damos a esa expresión? Acaso puede el hombre estar ausente de Dios, alejarse de El, ocultarse de su mirada?

Comencemos por decir que Dios nunca está ausente del hombre. Por eso el catecismo afirma que Dios está en todas partes. El es inmenso: todo lo llena, no se agota ni se acaba con ningún límite. Es infinito.

Los poetas griegos aludían a esa inmensidad divina afirmando que “en Dios vivimos, nos movemos y existi­mos”. Esa frase que San Pablo cita en su discurso de Atenas (Hech. 17,28), se suele atribuir al poeta Epiménides de Cnosos.

Pero Dios no se contenta con permanecer por doquie­ra de modo pasivo, sino que sustenta a todos los ser« en la existencia. Así lo leemos en el Salmo 104, cuando al describir las fieras de los bosques y los peces del mar dice el salmista:

“Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo y expiran y a su polvo retornan. Envías tu soplo y son creados y renuevas la faz de la tierra” (S. 104,29-30).

presencia, Dios, Padre, estudio biblicoOtro salmo, aludiendo a la presencia de Dios que llena todos los ámbitos de la creación, se pregunta a dónde capar de los ojos divinos, pero responde diciendo que aunque uno suba a los cielos más empinados o descienda a los más profundos abismos, que aunque tome las alas de la aurora, como si ésta fuese un ave gigantesca que surca los espacios, o vaya a parar a las fuentes del mar o a las moradas de la noche, allí está Dios. Hasta allí pueden llegar el poder de su brazo y la> agudeza de su mirada. Esto dice el salmo 139 que podemos leer y me­ditar en adoración ante nuestro Dios.

Esa misma idea la recuerda un proverbio árabe que, por lo pintoresco es fácil de memorizar: “Dios ve en una noche negra, a una hormiguita negra que esté parada en una piedra negra”. Pero eso “ponerse en presencia de Dios” es un acto que consiste en reconocer la presencia avasallante del Creador y hundirse en ella con amor.

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