La Verdad sobre el Suicidio – Estudio Bíblico

Algunos lo llaman auto-liberación. Otros lo llaman asesinato. Los que lo sobreviven lo consideran como una pesadilla que los persigue por siempre. He aquí la verdad sobre su causa y la solución definitiva.

Superar la pérdida de un ser querido que intencio­nalmente se quita la vida es casi imposible. “Cuando mi mamá me dijo que papá había muerto, yo quedé con­mocionada. Cuando ella me dijo que se había suicidado, quedé horrorizada. Mi cerebro se paralizó”, me explicó Dawn, una joven amiga, con lágrimas en sus ojos.

“Me tomó como cuatro meses dejar de pensar cada día en lo que él hizo, o sea, pasaron cuatro meses antes que el dolor comenzara a atenuar. Supongo que mi padre se ahorcó tratando de escapar de sus problemas. Pero yo no podía escapar de lo que él había hecho. Durante cuatro meses tuve que lidiar con el tormento mental y la agonía constante. Tenía miedo de estar sola. Traté de mantenerme ocupada para no pensar en ello. Cualquier cosa era mejor que pensar en lo que él había hecho. ¿Por qué lo hizo? Esa pregunta siempre retumba en mi mente. Hasta la fecha, no me gusta decirle a la gente cómo fue que él murió”.

“Durante más de un año tuve proble­mas con sentimientos de culpa. Pensé que yo no fui una buena hija. Mi papá me quería mucho, pero yo estaba dema­siado ocupada para él. La última vez que lo vi fue dos días antes del Día del Padre. Cenamos juntos. A él no le estaba yendo muy bien en esos días. Tenía algunos pro­blemas financieros. Pero nunca pensé que se iba a suicidar”.

“Nunca hablé con papá después de eso. Yo lo iba a llamar… siempre lo iba a llamar, pero nunca lo hice. Todavía me pregunto si mi llamada lo hubiera ayudado. Me pongo melancólica cada año cerca del aniversario de su muerte, en el Día del Padre y en su cumpleaños. Supongo que siempre me preguntaré, ¿estaría él aquí si yo lo hubiera llamado?”.

El trágico caso de Dawn es sólo uno de los muchos miles de casos simila­res registrados cada año. Miles de seres queridos sufren la angustia destrozadora al escuchar la noticia del suicidio de un padre, hermano, hermana, madre, esposa o de un amigo.

Incluso usted podría compartir la experiencia de Dawn, o conocer a alguien como ella. Actualmente, según unos estudios, mueren más estadounidenses por suicidio que por accidentes automovilísticos. En noviembre de 2012, la American Journal of Public Health publicó un estudio que mostró el aumento dramá­tico de personas que cometen suicidio. La tasa de suicidios en Estados Unidos subió un sorprendente 15 por ciento, entre 2000 y 2009.

En la sociedad existe una tendencia a aceptar el suicidio como una opción legal y aceptable para las personas que sufren de enfermedades terminales. Los defenso­res de tal suicidio utilizan como escudo lo políticamente correcto, y lo llaman auto- liberación. Varios autores pro-suicidas incluso han publicado manuales de ins­trucciones ilustrados, acerca de “cómo” quitarse la vida.

Manuales de suicidio

suicidio, cielo o infiernoDerek Humphry, autor del libro Final Exit, escribe: “Sólo les pido a las personas que piensan que cualquier forma de eutanasia es moralmente repugnante, que tengan tolerancia y comprensión por los senti­mientos de otras personas que quieren tener el derecho a elegir lo que sucede a sus cuerpos en una sociedad libre. Para cada persona, su propia forma de morir”. Cuando Final Exit fue publi­cado por primera vez en 1991 sorpren­dió a la nación. También se convirtió en el libro de mayor venta en ese año. Actualmente el libro se encuentra en su tercera edición. La popularidad de Final Exit indica que un gran número de personas no considera el suicidio como algo moralmente repugnante. Actualmente muchos lo ven como una solución rápida para los indeseados problemas personales.

No hay duda que los defensores del suicidio para los enfermos terminales son sinceros en sus creencias. Ellos hacen hincapié en la necesidad de ayudar a aquellos que están considerando dicho acto para que lo hagan de una manera digna, haciendo de sus muertes una “buena muerte”. Aquellos que han escrito libros desean informar a la gente de cómo conseguir el equipo adecuado, incluyendo fármacos, con el fin de llevar a cabo la más rápida y tranquila “salida final”. Sin embargo, esos libros se han convertido en un verdadero problema.

Humphry escribió: “Durante los pri­meros 10 años de publicación del libro éste fue utilizado ocasionalmente por personas para las que no estaba dirigido, personas profundamente deprimidas y mentalmente enfermas. Lamento el mal uso del libro pero no puedo hacer nada al respecto. El suicidio siempre ha sido endémico en la humanidad; algunos de nosotros elegimos morir porque no tenemos las aptitudes emocionales e intelectuales para enfrentar una vida llena de pro­blemas (reales o imaginarios). La auto- destrucción de una persona en buenas condiciones físicas es siempre una pér­dida trágica de vida y hace daño a los que le sobreviven, pero la vida es una responsabilidad personal. Todos debe­mos decidir por nosotros mismos”. Esta es una declaración bastante reveladora. Examinémosla de cerca.

La palabra ocasionalmente significa que sucede de vez en cuando, pero no regular o frecuentemente. Pero hable­mos de la realidad. Más de un millón de ejemplares del libro de Humphry han sido comprados. Entonces decir que Final Exit fue mal usado sólo ocasionalmente al parecer no es más que ilusiones.

Médicos forenses en todo EE UU están descubriendo que muchos otros, además de los deprimidos y mental­mente enfermos, están aprovechando la “ayuda” ofrecida en el libro, ¡incluidos adolescentes y adultos jóvenes! Aunque nunca sabremos exactamente cuántos, lo cierto es que Humphry y otros autores como él están ayudando a muchas perso­nas sin enfermedades terminales a poner fin a sus vidas.

En julio del año pasado una mujer de 24 años cargó en su automóvil muchos productos químicos peligrosos, luego se dirigió a un parque público, los mezcló y permitió que la reacción química trun­cara su vida. Las sustancias químicas que había en el carro eran tan peligro­sas que los socorristas tuvieron que usar trajes especiales para limpiar la escena del suceso. Los investigadores comenta­ron que dicha escena fue como la de una página sacada directamente de Final Exit. Un porta­voz de la oficina de medicina forense del estado de Oklahoma dijo que habían examinado a 12 muertes recientes, rela­cionadas con Final Exit. A menudo, el libro se encuentra con el fallecido.

Se dispara el suicidio entre adolescentes

Humphry intentó excusar cualquier responsabilidad por la trágica pérdida de la vida de las personas que no esta­ban incluidas en su público objetivo, diciendo que el suicidio siempre ha sido común en la historia del hombre. Pero alguien debe asumir la responsabilidad y reconocer que el suicidio está creciendo rápida y dramáticamente, fuera de con­trol en todos los grupos de edades, espe­cialmente entre los jóvenes.

La Fundación para la Prevención del Suicidio de EE UU informó en 2012 que el suicidio es la cuarta causa principal de muerte en niños y adolescentes entre los 5 y 14 años de edad. Los manuales de sui­cidio como Final Exit no están causando todas estas muertes, pero sí alientan el suicidio entre los adolescentes. ¿Cómo? Todos los manuales de suicidio enno­blecen enormemente la muerte de los pacientes con enfermedades terminales, considerándola como algo valiente, de coraje, digno e inspirador. Estos libros hacen el suicidio más visible y más acep­table, lo que causa un gran impacto en las mentes vulnerables. Los adolescentes lo toleran fácilmente en sus mentes y apo­yan este acto trágico”.

Carla Fine escribe lo siguiente en su libro No Time to Say Goodbye : “Las investiga­ciones describen cómo los adolescentes se tornan curiosos e incluso se emocio­nan cuando el suicidio se relaciona con algo heroico en lugar de ser caracteri­zado como el resultado de una enfer­medad mental. Esta idealización de la muerte a menudo produce suicidios de imitación entre los jóvenes, y una erup­ción de suicidios en grupo en las escue­las y comunidades”.

Entre adolescentes los casos de sui­cidio en grupo están aumentando en todo EE UU. A mediados del verano de 2012 Delaware Online informó que se hizo una solicitud a los Centros para el Control de Enfermedades , para que investi­garan la causa del aumento dramático de suicidios entre adolescentes en los condados de Kent y Sussex. Durante los primeros cuatro meses de 2012, 11 jóvenes menores de 20 años se ahor­caron o se dispararon, y un impresio­nante número de 116 más intentaron suicidarse. Tres de los adolescentes de la Escuela Politécnica Superior de Woodside se suicidaron con una diferencia de dos meses de tiempo entre sí. Dos de los estudiantes eran amigos y murieron en la misma semana.

El Dr. Alex Crosby, médico epidemió­logo de cdc, dijo que estadísticamente espera ver siete suicidios en este grupo de edad en todo el estado en un año; esta alta tasa de intentos de suicidio es alar­mante. Las comunidades, las autoridades locales, las escuelas y los funcionarios de salud estaban aturdidos. Ellos no pueden entender el porqué de la pérdida de vida de jóvenes talentosos y vibrantes. Más bien, ellos quieren saber cómo detener el problema antes de que empeore.

Carla Fine escribe: “El suicidio de un estudiante conmueve a todos: a los estudiantes, maestros, administradores y al personal de apoyo, provocando en ellos el mismo tipo de emociones y conflictos que afectan a todos los sobrevivientes del suicidio”. Ella insiste en que no debe hacerse nada para embellecer o resaltar un suicidio. Sin embargo, no hacer nada es tan peligroso como hacer mucho. Además, ella sugiere que el cuerpo de profesores debe ser aconsejado a fondo sobre el suicidio, antes de tratar de ayudar a los estudiantes.

La principal causa de muerte de los estadounidenses

Las comunidades de Delaware no son las únicas impactadas por el suicidio. Actualmente en EE UU los suicidios son la causa número uno de muertes relacio­nadas con lesiones.

Ian Rockett, autor del estudio sobre el aumento de los suicidios publicado en el American Journal of Public Health, dijo a Mail Online que, “Los suicidios son terriblemente pasados por alto”, y aña­dió, “creo que el problema es mucho peor de lo que los datos oficiales nos guían a creer. Tenemos una situación que se ha salido de las manos”.

Rockett tiene estadísticas más graves aún. Él cree que puede haber un 20 por ciento o más de muertes por suicidio no reconocido. Por ejemplo, las muertes por envenenamiento aumentaron 128 por ciento en el mismo período de tiempo, y probablemente una porción de éstas fue intencional. Las muertes por caídas aumentaron en un 71 por ciento, y es pro­bable que una parte de esas caídas no fue­ran accidentales tampoco.

El fracaso de la economía de EE UU pudo haber contribuido al aumento de los suicidios en el país. Durante la Gran Depresión, en el año 1932, los suicidios alcanzaron un máximo histórico de 22 personas por cada 100.000. En compara­ción con el año 2000, que fue económica­mente próspero, sólo 10 de cada 100.000 personas se quitaron la vida, menos de la mitad de las cifras de 1932.

El suicidio no es sólo un problema de Estados Unidos, los datos internaciona­les muestran que ha aumentado en todo el mundo. La tasa de suicidios en Grecia se ha disparado. Antes de su crisis económica, Grecia tenía la menor tasa de suicidios en Europa.

Las naciones que tienen más proble­mas con el suicidio son las del mundo occidental acomodado. Las tasas de sui­cidio parecen ser más bajas en los países musulmanes, cabe notar que el Corán prohíbe el suicidio. La Biblia también lo prohíbe, pero muchos occidentales tienen una floja relación con sus Biblias, en el mejor de los casos.

Confrontando el suicidio

Alarmado por el creciente número de suicidios en EE UU, el Congreso estable­ció un programa de prevención por $56 millones de dólares en 2004 bajo la Ley Memorial de Garrett Lee Smith. La meta de salvar vidas es loable, pero sólo se puede lograr si nos enfrentamos a la verdad sobre la causa real del suicidio.

Invertir dinero en programas de educa­ción y prevención no detendrá esta trage­dia. Costosos programas de prevención no han detenido el alcoholismo, el abuso de drogas, el abuso de menores, la delincuen­cia, el analfabetismo, la pobreza, el abuso conyugal ni la violencia. Incluso hemos comprobado que con nuestras capacida­des intelectuales y creativas, somos inca­paces de resolver nuestros problemas más difíciles. Necesitamos la verdad.

Y la verdad es esta: que el suicidio, es un problema espiritual. Para erradicarlo, debemos enfrentarlo espiritualmente.

Los defensores del suicidio son anti- Dios; y tienen que serlo a fin de recomen­dar a alguien que se quite la vida. Derek Humphry escribe: “Si el lector de este libro es profundamente religioso y siempre acude a la guía divina, entonces no tiene sentido que siga leyendo”. ¡Epa! Esta es una afirmación muy contundente pero cierta. Cuando una persona tiene una relación cercana con Dios, el suicidio está fuera de toda consideración.

De forma similar, la mayoría de los expertos que quieren detener el suicidio tampoco están cómodos poniendo a Dios en el cuadro. Ellos tratan de enseñar a otros a buscar señales potenciales de un suicidio, pero fallan en enseñar a la gente cómo eliminar la causa.

¿Pero, cómo considera Dios el suicidio? Para Dios, éste no es un acto de valentía, ni de coraje ni es algo romántico.

El suicidio no es una auto-liberación. ¡El suicidio es asesinato!

La Biblia prohíbe este acto de maldad

La Biblia prohíbe este acto de maldad pero hoy día pocos viven de acuerdo a la Biblia. Nuestro Dios amoroso y viviente considera el suicidio como un pecado atroz, una violación del Sexto Manda­miento, que no sólo conlleva al final trágico de una vida, sino que también expande un sufrimiento indescriptible a los que se quedan.

“Cuando mi papá se suicidó, me sentí traicionada”, me dijo Dawn. “Se supo­nía que me amaba y que siempre estaría ahí para apoyarme, pero en lugar de ello me abandonó. Se suponía que papá me iba a llevar caminando hasta el altar. Yo deseaba tener un bebé y ponerle su nom­bre —esto iba a ser una sorpresa. Estaba emocionada de presentarlo a mis amigos y, algún día, a mi esposo. Yo quería que vieran lo amistoso y divertido que era él. Pero nunca tuve la oportunidad”.

Una sobreviviente le dijo a Carla Fine: “Cuando alguien me dice que mi marido tuvo que haber sido muy valiente para quitarse la vida, me pongo furiosa. Los verdaderos héroes de este drama son los que estamos vivos tratando de poner nuestras vidas en orden, pedazo por pedazo. Nosotros somos los que tene­mos que luchar para arreglar el desastre y encontrar razón a esa locura. Lloramos, reímos, nos aferramos el uno al otro para salvar la vida, pero estamos sobrevi­viendo, gracias a Dios”.

Incluso los seres queridos de los pacientes con enfermedades terminales tienen dificultades para hacer frente a la muerte auto-infligida. Los que han expe­rimentado una pérdida por suicidio quie­ren detenerlo para que nadie más sufra las secuelas emocionales.

¡Dios se preocupa por el dolor desga­rrador causado por el suicidio!

SI HAY VALOR en la vida humana

Para resolver nuestra epidemia nacio­nal de suicidios, debemos volvernos a Dios. Tenemos que reacomodar en su sitio nuestras vidas espirituales, pieza por pieza.

Incluso los más religiosos se han dis­tanciado tanto de Dios y de la Santa Biblia, Su libro de instrucciones que guía a la felicidad, que muy pocos conocen el propósito por el cual Dios creó a los seres humanos. La mayoría de los intelectuales en el mundo ni siquiera creen que exista un Dios. Y pocos creen que hay un propósito para la humanidad más allá de esta vida material. Ellos aceptan la evolución como la ver­dad sobre los orígenes del universo y del hombre. Creyendo esta fábula ellos son ciegos al hecho de que hay un propósito trascendental para el universo y la huma­nidad, ¡un propósito que lo incluye a usted mismo!

Seamos honestos. Creer en la evolución es el fundamento de la filosofía que infesta a nuestro mundo a favor del suicidio.

Dios tiene un propósito maravilloso para el ser humano. Él lo explica clara­mente en la Biblia para todo el que esté dispuesto a leer y creer. De hecho, Dios nos dio la Biblia para que todo hom­bre, mujer y niño pueda alcanzar ese propósito. Un estudio detallado de la Biblia revela que Dios es el gran dador. Cuando Él creó la Tierra, también la proveyó de todas las cosas buenas para que cada uno de nosotros llegara a ser un éxito sensacional, no un fracaso. El suicidio es el mayor fracaso.

“¿Cuál es el conocimiento más impor­tante que debemos tener?”, preguntó Herbert W. Armstrong en su fantástico libro El increíble Potencial Humano. “Es el conocimiento sobre qué es el hombre; por qué existe, cuál es el propósito por el cual la humanidad fue puesta en la Tie­rra, y cuál es el camino que nos conduce a alcanzar ese propósito, a lograr la paz mundial, la paz entre los seres humanos, la paz entre grupos y naciones; el conoci­miento de la causa de todos los problemas y males del mundo, el conocimiento de la solución a todos estos problemas, el cono­cimiento de los verdaderos valores, de lo que es importante y lo que es inútil. Esa es la dimensión faltante en el conocimiento”.

Jesucristo reveló este conocimiento en Su mensaje del evangelio. Su Padre lo envió a la Tierra para que fuera un ejem­plo de cómo lograr el propósito de Dios para el hombre. Aunque Él era Dios en la carne, Jesús enfrentó noblemente dificultades, pruebas y problemas de la vida, e incluso enfrentó una muerte tortuosa a manos de otros, siendo un ser humano:

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. (Hebreos 4:15).

Cuando conocemos el propósito que Dios tiene con cada uno de nosotros, estamos dispuestos a atravesar cualquier cosa que la vida nos depare, incluso una muerte dolorosa causada por una enfer­medad terminal. El conocer nuestro pro­pósito nos lleva a una relación estrecha con Dios, lo que garantiza nuestro éxito. ¿A quién no le gustaría saber lo que Dios tiene reservado para nosotros?

Herbert Armstrong escribió: “Reúna todas estas escrituras y usted comen­zará a comprender el increíble potencial humano. ¡Nuestro potencial es nacer dentro de la Familia Dios, y recibir poder absoluto! ¡Vamos a tener jurisdicción sobre todo el universo! ¿Y qué vamos a hacer entonces? Estas escrituras indi­can que vamos a impartir vida a miles de miles de millones de planetas muer­tos, así como se ha impartido vida a esta Tierra. Vamos a crear, en la forma que Dios nos guíe y nos instruya”. A primera vista, esta verdad es increíble (Juan 3:3-13, Hebreos 2:5-13, Apocalipsis 20:4). Sin embargo, si mantenemos una mente abierta, todo tiene un sentido lógico. ¡Cuán asombroso es Dios! Él nos dio vida para que nosotros podamos impartir vida.

La verdad de Dios nos muestra el lado insidioso de la defensa del suicidio.

Elija vivir

Derek Humphry está en lo correcto cuando menciona el siguiente punto: el hombre tiene que hacer una elección, podemos elegir vivir o morir. Podemos escoger pecar u obedecer. Dios nos da ese derecho. Sin embargo, Dios nos anima a escoger la vida (Deuteronomio 30:19). ¿Por qué algunos hombres nos animan a elegir la muerte?

Hoy día no es bien visto creer que Satanás existe. Sin embargo, una parte integral del evangelio de Cristo revela que Satanás es real y que influye en la huma­nidad a rechazar la verdad de Dios, sobre­todo el conocimiento del glorioso propó­sito del hombre. Cristo nos advirtió sobre este ángel fallido: “Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44). Más que nada, Satanás quiere que fracasemos. Él nos quiere matar. Su plan es atraparnos en una vida de pecado que nos lleve a la confusión, a la depresión, la desesperanza, la tristeza, la infelicidad y finalmente a la muerte eterna, si no nos arrepentimos. Satanás es quien anima a la gente a que se suicide, debilitándola por los efectos abrumadores del pecado.

El prepararnos para nuestra increíble oportunidad eterna exige que camine­mos en contra del camino pecaminoso de Satanás, y que construyamos el carác­ter mismo de Dios. Podemos construir el carácter de Dios mediante la superación de los problemas, pruebas, dificultades y males inyectados en este mundo por Satanás el diablo. Nunca olvidemos que el hombre fue creado para ser un éxito, no un fracaso. Para alcanzar nuestro increíble potencial, todo ser humano debe estar dis­puesto a vivir el camino de vida de Dios, el cual se resume en los Diez Mandamientos.

El suicidio no es una enfermedad o un mal físico. Es una debilidad de la mente y del carácter. El suicidio no se detendrá hasta que la humanidad expe­rimente una renovación espiritual de la mente y el carácter.

Existe un modo de vida que produce verdadera felicidad, paz y éxito duraderos. Hay una forma de vida que nos enseña cómo enfrentar y superar los problemas en lugar de recurrir al suicidio.

El Increíble Potencial Humano le pro­porcionará la solución y la inspiración que usted necesita para enfrentar los momentos difíciles de la vida. En particu­lar, este brillante libro le demostrará que Jesucristo regresará en breve y establecerá un nuevo orden mundial que abrirá el camino para que todo ser humano viva una vida plena de incomparable felicidad, salud y éxito duraderos.

Tomado de la revista Trompeta de Filadelfia, de mayo del 2013

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