Así que…Somos del Señor

La reflexión ¿Así que…Somos del Señor” nos enseña que no nos pertenecemos a nosotros mismos, y nos promete también la vida eterna.

Romanos 14:7-9 “Porque ninguno de nosotros vive para sí,  y ninguno muere para sí. Pues si vivimos,  para el Señor vivimos;  y si morimos,  para el Señor morimos.  Así pues,  sea que vivamos,  o que muramos,  del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó,  y volvió a vivir,  para ser Señor así de los muertos como de los que viven”.

Vv. 7-9.Aunque algunos son débiles y otros son fuertes, todos deben, no obstante, estar de acuerdo en no vivir para sí mismos. Nadie que haya dado su nombre a Cristo tiene permiso para ser egoísta; eso es contrario al cristianismo verdadero. La actividad de nuestras vidas no es complacernos a nosotros mismos, sino complacer a Dios. Cristianismo verdadero es el que hace a Cristo el todo en todo. Aunque los cristianos sean de diferentes fuerzas, capacidades y costumbres en cuestiones menores, aún así, todos son del Señor; todos miran a Cristo, le sirven y buscan ser aprobados por Él. Él es el Señor de los que están vivos y los manda, a los que están muertos, los revive y los levanta.

Cristo, cruz, Asi que somos del Senor“Nótese lo siguiente:

a. “Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo”, etc.

El hecho que “nosotros”, ambos tipos de cristianos, los fuertes y los débiles, actuamos como lo hacemos se debe a que ninguno de nosotros vivimos una vida egocéntrica. Al contrario, mientras todavía vivimos en esta tierra vivimos para el Señor Jesucristo. Cf. Fil. 1:21. “Porque para mí el vivir es Cristo,  y el morir es ganancia”.  Nuestra meta principal es complacerle. Cuando morimos nos esforzamos, aún por medio de nuestra muerte, en glorificar al Señor.

b. “Así que… del Señor somos”

Al fin y al cabo es de este Señor que somos siervos, y a quien pertenecemos. ¿No nos compró él con su preciosa sangre?. 1 Co. 6:20

c. “Porque para este fin Cristo murió y vivió…”.

No se trata aquí de “vivió y murió”, como si “vivió” se refiriese a la vida de Cristo en la tierra antes de su muerte por crucifixión, sino de “murió y vivió”. Murió, y luego, tras haber resucitado de entre los muertos, fue a vivir en el cielo. Nótese el paralelo: Cristo murió y vivió para ser Señor tanto de  los muertos y vivos.

Como nuestro Mediador, Cristo obtuvo el derecho incontestable de ejercer su soberanía tanto sobre los creyentes que ya han muerto como sobre aquellos que todavía viven en la tierra. Este señorío mediador fue la recompensa por el precio que él pago, por la muerte que murió. Por medio de su muerte vicaria, seguida de su vida de intercesión en los cielos (Heb. 7:25), él se ocupa de que todo lo que él ha merecido para nosotros, sus hijos, nos sea otorgado. Cf. 2 Co. 4:10: “Siempre andamos llevando en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús pueda revelarse en nuestros cuerpos”. Cf. Ro. 6:4; Fil. 3:10.

Porque fuimos comprados por sangre.

Porque habéis sido comprados por precio;  glorificad,  pues,  a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,  los cuales son de Dios. 1 Corintios 6:20

Por José Alberto Vega

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Comentario al NT Romanos William Hendricksen, Pag. 511

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