El Regalo que no se Ve a Simple Vista – Reflexión

Esta historia es triste porque “El Regalo que no se Ve a Simple Vista” venía un caja ricamente adornada, pero no se sabía que había dentro. El desenlace de esta historia es muy interesante. Nos enseña a que debemos de confiar en nuestros padres terrenales. y más que todo en nuestro Padre Celestial.

Un joven estaba a punto de graduarse de preparatoria.

Hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería.

Así como se acercaba el día de graduación, el joven esperaba ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto.

El joven falto de confianza en su padre.

Job nos enseña la confianza que tiene que estar puesta en nuestro Padre.

Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamo a que fuera a su privado. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba.

“He aquí,  aunque él me matare,  en él esperaré;  No obstante,  defenderé delante de él mis caminos, 16  Y él mismo será mi salvación,  Porque no entrará en su presencia el impío.17  Oíd con atención mi razonamiento,  Y mi declaración entre en vuestros oídos. 18  He aquí ahora,  si yo expusiere mi causa, Sé que seré justificado.19  ¿Quién es el que contenderá conmigo?  Porque si ahora yo callara,  moriría. (Job 13:15-19).

El padre tenía en sus manos una hermosa caja de regalo. Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubierta de piel y con su nombre escrito con letras de oro.

Enojado le grito a su padre diciendo: ¡Con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia! y salió de la casa.

Consejos de Job:

A lo menos dos cosas no hagas conmigo; Entonces no me esconderé de tu rostro: 21 Aparta de mí tu mano, Y no me asombre tu terror. 22  Llama luego,  y yo responderé; O yo hablaré,  y respóndeme tú. 23  ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi transgresión y mi pecado. 24  ¿Por qué escondes tu rostro, Y me cuentas por tu enemigo? (Job 13:20-24).

Pasaron muchos anos y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios.

Tenía una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación.

Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los trámites de inmediato.

Cuando llego a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento lleno su corazón de pronto.

¿A la hoja arrebatada has de quebrantar, Y a una paja seca has de perseguir? 26   ¿Por qué escribes contra mí amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi juventud? 27 Pones además mis pies en el cepo,  y observas todos mis caminos,  Trazando un límite para las plantas de mis pies. 28  Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma,  Como vestido que roe la polilla. (Job 13:25-28).

Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenía y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lágrimas, la abrió y empezó a hojear sus páginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en:

Mateo 7:11 “Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dadivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan”.

Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.

“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre,  dijo: Consumado es.  Y habiendo inclinado la cabeza,  entregó el espíritu. (Juan 19:30).

¿Cuántas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen a la vista para que podamos contemplarlas en su plenitud, muchas vienen envueltas en paquetes simples,  sencillos que no llaman la atención o pueden venir hermosos paquetes, como nosotros esperamos, pero que no nos traen la dicha que tanto hemos deseado.

Muchas veces los regalos más sencillos son de mucha más bendición que lo que parece grande y caro.

Jesús nos trajo el regalo más grande de la tierra, que es la salvación eterna, nos trajo vida, y vida en abundancia. Pero somos tan duros de corazón que la rechazamos, como el muchacho rechazó la Biblia que le regaló su padre, que tanto lo amaba.

De tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en El crea, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

Y como decía la tarjeta del padre ya fallecido:

Mateo 7:11 “Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan”.

Pero lo triste es que todavía nos damos el lujo de rechazarlo.

Tomada de: Padrenuestro.net

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