Ni a la Derecha, Ni a la Izquierda – Reflexión

E hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apartó ni a la derecha, ni a la izquierda (II Crónicas 34:2) .

TODOS LOS TEXTOS FUERON TOMADOS DE LA BIBLIA DE LAS AMERICAS LBLA.

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Nos ocuparemos esta vez, de la historia del rey Josías. Un joven que asumió el reino de Israel, cuya capital era Jerusalén, apenas a los ocho años, reino treinta y un años. El nombre de su madre era Jedida.

La historia de los reyes de Israel y Judá, es muy variada en cuanto a como fue el reinado de estos, si leemos en la Palabra de  Dios nos damos cuenta, que unos reinados fueron caracterizados por la maldad y otros fueron realmente buenos a los ojos de Dios. El reinado de Josías no fue la excepción, su reinado según nos lo dice el texto arriba citado  fue bueno; su característica fue que anduvo en todo el camino de su padre David, no se aparto ni a la derecha ni a la izquierda. Podemos intuir que las personas que lo formaron fueron instrumentos para producir la diferencia. A pesar de su corta edad, su carácter fue excelente. Era inconmovible, no se dejaba influenciar por nada ni nadie.

derecha, izquierda, proverbiosNotemos lo que el versículo 3, nos dice:

Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, de las Aseras, de la imágenes talladas y de las imágenes fundidas.

su éxito se debió a que comenzó una búsqueda intensa de Dios. El sabía perfectamente las condiciones en las que se encontraba su pueblo, era una situación de total idolatría, de desobediencia y desenfreno total, el texto nos dice, que comenzó a derribar los lugares de adoración a dioses paganos e inicio una purificación de su nación. Esta fue, una purificación total:

Y derribaron en su presencia los altares de los baales; destrozó los altares del incienso que estaban puestos en alto, encima de ellos; despedazó también las Aseras, las imágenes talladas y la imágenes fundidas y las redujo a polvo, y lo esparció sobre las sepulturas de los que les habían ofrecido sacrificios (versículo 4).

El inicio de las reformas de Josías, fue primeramente física. Recordemos que después de Ezequías su bisabuelo, Josías fue el segundo y último de los grandes reformadores del Reino de Judá. A Josías le precedió un rey caracterizado por su adoración a los dioses cananeos. En consecuencia, cada reformador tuvo que luchar contra esos dioses. La prohibición y destrucción de lo externo no cambiaba la vida interior del pueblo. Hacía falta la creación de nuevos impulsos y motivos espirituales. Muchas veces, nuestros cambios cosméticos, físicos y externos, no abonan nada en nuestro cambio interior. Es bueno, hacer cambios físicos en nuestra nueva vida. Cambios que pueden ser formas de vestir, lugares que frecuentamos, formas de actuar ante determinada situación, etc. Siempre y cuando vayan acompañados de cambios internos. Pero lo interesante de este rey reformador, fue que durante su reinado, sucedió algo inesperado y que le dio un giro total a sus reformas; fue el descubrimiento del libro de la Ley.

Y mientras ellos sacaban el dinero que habían traído a la casa del Señor, el sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley del Señor dado por Moisés. (2 Cro 34:14)

Que descubrimiento más maravilloso!!!! Es aquí donde Josías, comprendió que el pueblo necesitaba una guía espiritual para no seguir alejados de los caminos del Señor. Se dio cuenta que mientras el libro permanecía cerrado a la lectura, los valores espirituales del país constantemente iban deteriorándose. El descubrimiento de este libro, fue el que verdaderamente inspiro la reforma que este joven rey inicio, con apenas 26 años de edad. Dios en sus propósitos eternos, permitió que fuera descubierto el libro de la ley, y fue precisamente en el tiempo de Josías. Esto cambio todo totalmente. El cambio seria completo, físico y espiritual.

¿Qué resultados tiene un encuentro con la Palabra de Dios?     

Un encuentro verdadero con la Palabra de Dios es un encuentro con Dios mismo, el cual produce consternación, humillación, gozo, obediencia. Mientras el libro de la ley fue leído al pueblo, se produjo una reforma total en la vida de la nación entera.

Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Y subió el rey a la casa del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y leyó en su presencia todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa del Señor (Versículos 29-30).

La reforma espiritual fue llevada a todos los rincones del reino, desde el mayor hasta el menor, escucharon la lectura  del libro. La preocupación por el destino propio y el de la nación fueron prioridades para el rey Josías.

Toda esta reforma, culmino con un pacto de obediencia con Dios.

Después el rey se puso en pie en su lugar e hizo pacto delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras del pacto escritas en este libro (Versículo 31).

Estimado lector, que importante es hacer reformas en nuestras vidas, estas solamente se producen al tener un encuentro personal con nuestro Dios. Nuestro cambio debe evidenciarse en lo físico y lo espiritual. Puede ser alejándonos de lugares y personas que no aportan nada a nuestro crecimiento espiritual, sin ser discriminativos; sino hacerlo por nuestro propio bien. En cuanto al área espiritual, se trata de descubrir en la palabra de Dios, las grandes verdades, que pueden traernos paz interior y salvación. El rey Josías, lo descubrió e inmediatamente, pactó obediencia con Dios. Nuestras vidas, necesitan dar un giro de 180 grados, necesitamos además encontrarnos con nuestro Dios cada día, a través de su palabra para descubrir las verdades que nos harán mejores personas cada día. Le invito a reformar su vida e igual que el rey Josías “NO APARTARNOS NI A LA DERECHA, NI A LA IZQUIERDA”

ESTE LIBRO DE LA LEY NO SE APARTARÁ DE TU BOCA, SINO QUE MEDITARÁS EN ÉL DÍA Y NOCHE, PARA QUE CUIDES DE HACER TODO LO QUE EN ÉL ESTA ESCRITO; PORQUE ENTONCES HARÁS PROSPERAR TU CAMINO Y TENDRÁS ÉXITO. (Josué 1:8)

Por Mario Samayoa

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