Comentario de 2da Tesalonicenses Capitulo 1, 2 y 3

Capítulo 1

pablo escribiendo tesalonicenses, biblia, epistola1:1 Pablo escribió esta carta desde Corinto menos de un año después de que escribiera 1Tesalonicenses. Él y sus compañeros Timoteo y Silas habían visitado Tesalónica en el segundo viaje misionero de Pablo (Hechos 17.1–10). En aquella visita establecieron la iglesia, pero Pablo tuvo que salir apresuradamente por causa de la persecución. Esto lo motivó a escribir su primera carta (1 Tesalonicenses) la que contiene palabras de consuelo y aliento.

Después Pablo oyó sobre la forma en que los tesalonicenses habían reaccionado a su carta. Las buenas noticias eran que seguían creciendo en su fe. Pero las malas noticias eran que se estaban difundiendo falsas enseñanzas acerca del regreso de Cristo, llevando a algunos a que dejaran sus trabajos y se dedicaran a esperar el fin del mundo.

De modo que Pablo tuvo que volverles a escribir. Mientras que el propósito de la primera carta de Pablo fue confortarles con la seguridad de la Segunda Venida de Cristo, esta segunda tenía el propósito de corregir falsas enseñanzas acerca de la Segunda Venida.

1:1 Pablo, Silas y Timoteo estuvieron juntos en Corinto (Hechos 18.5). Pablo escribió esta carta en nombre de los tres. Con frecuencia incluía a Timoteo como corremitente de sus cartas (véase Filipenses 1.1; Colosenses 1.1; 1 Tesalonicenses 1.1). Para mayor información acerca de Pablo, véanse su perfil en Hechos 9. El perfil de Timoteo lo hallará en 1 Timoteo y el de Silas en Hechos 16.

1:1 Tesalónica era la capital y la ciudad más grande de la provincia romana de Macedonia. La carretera más importante, que se extendía desde Roma hasta el Oriente, pasaba por Tesalónica. Esta carretera, junto con la ciudad portuaria, hicieron de Tesalónica uno de los centros comerciales de mayor riqueza y de mayor desarrollo en el Imperio Romano.

Reconocida como una ciudad libre, se le permitió autogobernarse y fue exceptuada de gran parte de las restricciones impuestas por Roma en otras ciudades. Debido a este clima abierto, la ciudad tenía muchas religiones paganas e influencias culturales que eran un desafío para la fe cristiana.

1:3 Más allá del contenido de sus cartas, el estilo de Pablo era confirmar. En gran parte de sus cartas empezaba subrayando lo que más apreciaba de sus lectores y dando a conocer el gozo que sentía por su fe en Dios. Nosotros también deberíamos buscar la forma de animar y edificar a otros creyentes.

1:4 La clave para sobrevivir a la persecución y a las pruebas son perseverancia y fe. Cuando enfrentamos problemas abrumadores podemos tener fe de que Dios está usando estas pruebas para nuestro bien y para su gloria. Saber que Dios es justo, nos da confianza en medio de nuestros problemas, porque sabemos que no nos olvidará. En el perfecto tiempo de Dios, nos librará de nuestro sufrimiento y castigará a los que nos persiguen. ¿Puede usted confiar en el tiempo de Dios?

1:4-6 Durante su primera visita a Tesalónica Pablo fue perseguido (Hechos 17.5–9). No hay duda que los que habían respondido a su mensaje y habían llegado a ser cristianos continuaron siendo perseguidos tanto por los judíos como por los gentiles. En su primera carta a los Tesalonicenses, Pablo dijo que el regreso de Cristo traería libertad de la persecución y juicio a los perseguidores.

Pero esto hizo que la gente creyera que el regreso de Cristo sería de inmediato con el propósito de rescatarlos y vindicarlos. Pablo tuvo que señalar que mientras esperaban el Reino de Dios, podían y tenían que aprender perseverancia y fe por su sufrimiento.

1:5 Al vivir por Cristo, experimentaremos problemas porque estamos tratando de ser el pueblo de Dios en un mundo perverso. Algunos dicen que los problemas son la consecuencia del pecado y la falta de fe, pero Pablo enseña que pueden ser parte del plan de Dios para los creyentes.

Nuestros problemas nos pueden ayudar a mirar hacia arriba y hacia adelante en lugar de hacia adentro (Marcos 13.35, 36; Filipenses 3.13, 14); ayudan a formar un carácter firme (Romanos 5.3, 4) y nos pueden dar oportunidades para consolar a otros que también están teniendo dificultades (2 Corintios 1.3–5). Sus problemas muy bien podrían ser un indicador de que está tomando una postura por Cristo.

1:5-7 El consuelo tiene dos dimensiones según lo que menciona Pablo. Podemos ser consolados al tomar en cuenta que nuestros sufrimientos nos fortalecen, ayudándonos a estar listos para el Reino de Cristo. También podemos ser consolados en el hecho de que un día cada uno estará delante de Dios; entonces, lo erróneo será corregido, la sentencia será dada a conocer y la maldad terminará.

1:-9 La «pena de eterna perdición» que Pablo describe es el lago de fuego (véase Apocalipsis 20.14), el lugar de separación eterna de Dios. Aquellas personas que han sido separados de Dios en la eternidad ya no tienen ninguna esperanza de salvación.

1:11,12 Nuestro «llamamiento» de parte de Dios, como cristianos, es llegar a ser como Cristo (Romanos 8.29). Este es un proceso gradual, para toda la vida y será completado cuando veamos a Cristo cara a cara (1 Juan 3.2). Ser «dignos de su llamamiento» significa querer hacer lo que es correcto y bueno (así como Cristo). Todavía no somos perfectos, pero a medida que Dios trabaja en nosotros nos movemos en esa dirección.

Capítulo 2

2:1ss Pablo describe el fin del mundo y la Segunda Venida de Cristo. Dice que están por venir gran sufrimiento y problemas y que el malvado no prevalecerá porque Cristo volverá para juzgar a todos. Aunque Pablo presenta algunos signos del final de los tiempos, su énfasis, como el de Jesús (Marcos 13) está en la necesidad de que cada persona esté preparada para el regreso de Cristo, viviendo correctamente día a día.

Si estamos preparados no tenemos que preocuparnos acerca de los acontecimientos previos al tiempo en que volverá. Dios controla todos los acontecimientos. (Para saber lo que Pablo había enseñado sobre esto, véase 1 Tesalonicenses 4 y 5).

2:1,2 En la Biblia, el día del Señor es usado en dos formas: puede significar el fin de los tiempos (comenzando con el nacimiento de Cristo y continuando hasta hoy) y puede significar el día del juicio final (que está por venir).

Debido que algunos falsos maestros andaban diciendo que el día del juicio ya había llegado, muchos creyentes estaban esperando con expectación su vindicación y alivio del sufrimiento. Pero el día del juicio no había llegado aún; otros hechos tendrían que ocurrir primero.

2:2  «Espíritu, palabra y carta» podría referirse al hecho de que las falsas enseñanzas pudieron haber venido de: (1) alguien que decía haber recibido una revelación divina; (2) alguien que enseñaba algo como si hubiese venido de Pablo; o (3) alguien que distribuía una carta supuestamente escrita por Pablo.

2:3 A través de la historia ha habido individuos que han epitomizado lo malo y han sido hostiles a todo lo que Cristo representa (véase 1 Juan 2.18; 4.3; 2 Juan 7). Estos anticristos han existido en cada generación y continuarán su obra de maldad. Entonces, justo antes de la Segunda Venida de Cristo, se levantará «el hombre de pecado, el hijo de perdición», un individuo realmente maligno. Será la herramienta de Satanás, equipado con el poder de Satanás (2.9). Este hombre sin ley será el anticristo.

Sin embargo, es peligroso etiquetar a cualquiera persona como el anticristo y tratar de predecir la venida de Cristo basados en esas suposiciones. Pablo menciona el anticristo, no para que podamos reconocerlo específicamente, sino para que podamos estar preparados para hacer frente a todo lo que amenace nuestra fe.

Si nuestra fe es fuerte, no tenemos por qué temer lo que esté por delante, porque sabemos que este hombre sin ley ya ha sido vencido por Dios, no importa cuán poderoso llegue a ser o cuán terrible parezca nuestra situación. Dios está en control de todo y será victorioso sobre el anticristo. Nuestra tarea es estar preparados para el regreso de Cristo y extender el evangelio para que aun más personas estén preparadas.

2:3ss Cuando Pablo primero escribió a los tesalonicenses, estaban en peligro de perder su esperanza en la Segunda Venida de Cristo. Después se fueron al otro extremo, al punto que algunos de ellos pensaban que Jesús vendría en cualquier minuto. Pablo trató de restablecer el balance, describiendo ciertos hechos que tendrán lugar antes del regreso de Cristo.

2:6,7 ¿Quién detiene al hombre de pecado? No lo sabemos con certeza. Se sugieren tres posibilidades: (1) gobierno y ley, que ayuda a controlar la maldad, (2) el ministerio y la actividad de la iglesia y los efectos del evangelio, o (3) el Espíritu Santo. La Biblia no es clara sobre quién es el que lo detiene, sólo dice que no será detenido para siempre. Pero no debemos temer al día cuando sea quitado aquello que lo detiene. Dios es mucho más poderoso que el hombre de pecado y Él salvará a su pueblo.

2:7«Ya está en acción el misterio de iniquidad» significa que la obra del anticristo ya está ocurriendo. Misterio significa algo que nadie puede descubrir, pero que Dios puede revelar. Misterio de iniquidad es lo oculto, lo escondido, la fuerza fundamental de la cual surge todo pecado. La civilización todavía tiene un barniz de decencia a través del cumplimiento de la ley, la educación, la ciencia y la razón. Aunque nos horrorizamos con los actos criminales, todavía no hemos visto el verdadero horror de la iniquidad completa.

Esto tendrá lugar cuando la fuerza que «al presente lo detiene … sea quitado de en medio». ¿Por qué va a permitir Dios que esto suceda? Para mostrar a hombres y naciones su propia pecaminosidad y para mostrarles por medio de una experiencia amarga la verdadera alternativa al señorío de Cristo. La gente totalmente sin Dios no puede actuar mejor que animales perversos. En cierto grado, la iniquidad ya se está manifestando, pero el hombre de pecado todavía no se ha revelado.

2:9 Este hombre de pecado usará «gran poder y señales y prodigios mentirosos» y todo engaño. Los milagros de Dios pueden ayudarnos a fortalecer nuestra fe y guiar personas a Cristo, pero todos los milagros no son necesariamente de Dios. Los milagros de Cristo fueron importantes no sólo por su poder sino por su propósito: ayudar, sanar, y guiarnos a Dios.

El hombre de pecado tendrá poder para hacer milagros sorprendentes, pero su poder vendrá de Satanás. Usará su poder para destruir y para apartar a la gente de Dios y atraerla a él mismo. Si alguien considerado una personalidad religiosa trata de atraer la atención para sí mismo, su obra no es de Dios.

2:10-12 Este hombre de pecado, con su poder y milagros engañará a los que habrán rechazado creer en la verdad de Dios. Dios da libertad a la gente para que le dé la espalda a Él y crea las mentiras de Satanás. Pero si dicen no a la verdad, sufrirán las consecuencias de su pecado.

2:13 Pablo enseñó de manera firme que la salvación empieza y termina con Dios. No podemos hacer nada para obtener salvación por nuestros propios méritos, debemos aceptar el regalo de Dios de la salvación (véase la nota en Efesios 1.4). No hay otra forma en que podamos obtener el perdón de nuestro pecado.

Pablo está animando a los creyentes tesalonicenses a través de recordarles que fueron elegidos por Dios desde el principio. La santificación es el proceso del crecimiento cristiano a través del cual el Espíritu Santo nos asemeja a Cristo (Romanos 8.29). Véase la nota en 1.11, 12.

2:14 Dios obró por medio de Pablo y sus compañeros para comunicar las buenas nuevas y hacer un llamado a los nuevos creyentes para que pudieran participar de la gloria de Cristo. Pudiera parecer raro que Dios obre por nuestro intermedio: falibles, infieles, criaturas humanas en las que no puede confiar. Pero Él nos ha dado el privilegio fantástico de llevar a cabo su gran misión: decir al mundo cómo hallar la salvación.

2:15 Pablo sabía que los tesalonicenses enfrentarían presiones por medio de persecuciones, falsos maestros, mundanalidad y apatía para renegar de la verdad y abandonar la fe. Por eso los exhortó a estar firmes y mantenerse en la verdad en que habían sido enseñados a través de cartas y personalmente.

Nosotros también podemos enfrentar persecuciones, falsos maestros, mundanalidad y apatía. Debemos mantenernos aferrados a la verdad de las enseñanzas de Cristo porque nuestras vidas dependen de eso. ¡Nunca olvide la realidad de su vida y amor!

Capítulo 3

3:1-3 Una dura batalla de los poderes espirituales invisibles se está tramando bajo la superficie de la vida cotidiana. Nuestra defensa principal es orar para que Dios nos proteja del maligno y que nos haga fuertes. (Véase también los comentarios en Efesios 6.10–19 referente a nuestra armadura para la guerra espiritual).

Las siguientes pautas le pueden ser de ayuda para estar preparado y sobrevivir a los ataques satánicos: (1) tome en serio la amenaza del ataque espiritual; (2) ore pidiendo fuerzas y ayuda de Dios; 3) estudie la Biblia para reconocer las tácticas y estilo de Satanás, (4) memorice pasajes de las Escrituras para que le sean de ayuda sin importar el lugar en que esté; (5) Relaciónese con aquellos que hablan verdad; y (6) ponga en práctica lo que le han enseñado sus líderes espirituales.

3:6-10 Aquí, Pablo está escribiendo acerca de las personas indolentes. Les dice que cuando él y sus compañeros estuvieron en Tesalónica, trabajaron duro para comprar lo que necesitaban en lugar de ser una carga para algunos de los creyentes. La regla que siguieron fue «si alguno no quiere trabajar, tampoco coma».

Hay diferencia entre descanso y ociosidad. El relajarse y recrearse provee un balance necesario para nuestras vidas, pero cuando es tiempo de trabajar, los cristianos deben ser diligentes en hacerlo.

Debemos usar al máximo nuestro talento y tiempo y hacer todo lo necesario para buscar nuestro sustento y el de los que dependen de nosotros. Descanse cuando tiene que descansar y trabaje cuando tiene que trabajar.

3:6-15 Algunas personas en la iglesia de Tesalónica habían sido enseñadas erróneamente que debido a que la venida de Cristo podría tener lugar cualquier día, debían abandonar sus responsabilidades, dejar de trabajar, no hacer planes para el futuro y sólo esperar que llegara el Señor. Pero su falta de actividad sólo les condujo al pecado.

Se convirtieron en carga para la iglesia, la que tuvo que sostenerlos, desperdiciando un tiempo valioso que pudo ser usado para ayudar a otros; y se entrometieron con lo ajeno (3.11). Estos miembros de la iglesia quizás hayan pensado que serían más espirituales si no trabajaban, pero Pablo les dijo que fueran responsables y que volvieran al trabajo.

Estar preparados para Cristo significa obedecerle en cada área de la vida. Ya que sabemos que Cristo viene, debemos vivir de tal manera que nuestra fe y nuestra vida diaria le agrade cuando Él llegue.

3:11.12 Entrometerse en lo ajeno es chismear. La persona ociosa, que no trabaja, termina llenando su tiempo con actividades nocivas, como chismear. Los rumores y habladurías son tentadores y excita el oírlos y nos hacen aparecer como personas bien informadas.

Pero destruyen a las personas. Si usted con frecuencia encuentra su nariz metida en los asuntos de otros, posiblemente esté desempleado. Si es así, busque algo que hacer por Cristo o por su familia y póngase a trabajar.

3:14,15 Pablo aconseja a la iglesia a no apoyar económicamente ni reunirse con aquellos que persisten en su ociosidad. Hambre y soledad pueden ser medios muy efectivos para conseguir que la persona ociosa se convierta en productiva. Pablo no estaba aconsejando frialdad o crueldad sino la clase de amor firme que se debería mostrar a un hermano o a una hermana.

3:18 El libro de 2 Tesalonicenses es especialmente significativo para aquellos que están siendo perseguidos o que están bajo presión por causa de su fe. En el capítulo 1 se nos dice lo que el sufrimiento puede hacer por nosotros. En el capítulo 2 se nos asegura la victoria final. En el capítulo 3 se nos anima a vivir en forma responsable a pesar de las circunstancias difíciles. El regreso de Cristo es más que una doctrina, es una promesa.

Esta epístola no es sólo para el futuro sino que tiene un impacto vital en la forma como vivimos hoy.

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