Comentario 1ra Tesalonicenses Capítulo 5

En este comentario de 1ra Tesalonicenses del Capitulo 5 nos enseña más acerca del día del Señor.

El día del Señor

En Primera Tesalonicenses 4:13–18, los creyentes querían saber qué sucedería con los creyentes muertos cuando regrese Cristo. Pablo escribió para contestar sus preguntas y para consolarlos. Su inquietud de 1 Tesalonicenses 5:1–11 tiene que ver con otro aspecto de la venida del Señor. Su preocupación es saber cuándo será el día del Señor.

Nuestro Señor Jesucristo encaró la misma pregunta por parte de sus discípulos en cuando menos dos ocasiones. “¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3) “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6) En ambas ocasiones, la respuesta de Cristo fue igual: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7).

Vea también Mateo 24:36. A través de los siglos pasados ha habido muchos que han tratado infructuosamente de señalar la fecha para la segunda venida de Cristo. Vale la pena tomar en serio lo que dijo el Señor. Nadie puede adivinar la fecha de su venida.

La preocupación de los tesalonicenses no se basaba únicamente en la curiosidad. Ellos estaban viviendo la realidad de haberse separado de sus hermanos muertos. Además, estaban siendo objeto de una persecución muy aguda y querían saber con toda sinceridad cuánto tiempo tendrían que soportar semejantes pruebas antes de experimentar cierto alivio.

Conocimiento previo 5:1–2. Hay dos frases en los primeros dos versículos que indican que los tesalonicenses ya tenían un conocimiento previo acerca del tema del día del Señor, y de la manera en que vendría. “No tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche”.

Entre los creyentes de Tesalónica había judíos (Hechos 17:1–4). Ellos tenían mucha razón para querer saber algo del día del Señor, porque las Escrituras del Antiguo Testamento tienen mucho que decir sobre ese tema (Isaías 2:12; 13:6, 9; Jeremías 30:7–8; Ezequiel 13:5; 30:3; Joel 1:15; 2:1, 11, 31 y Zacarías 14:1). Evidentemente, Pablo también les había impartido enseñanzas al respecto.

Apostol Pablo, escribiendo, tesalonicenses, comentarioLa palabra día tiene varios significados en la Biblia. Su uso más común abarca un período de veinticuatro horas (Levítico 23:32). También se usa para hacer referencia a un período largo (Juan 8:56). Por el contenido de los pasajes de los dos testamentos, se deduce que el día del Señor comienza con el período conocido como la tribulación y concluye con la creación de nuevos cielos y nueva tierra, donde morará para siempre la justicia.

Esta etapa también incluye la segunda venida de Cristo, el reino milenial en la tierra, y el juicio del gran trono blanco. Será un tiempo de juicio y de gran bendición. En 1 Tesalonicenses 5, Pablo se limita a mencionar los juicios.

El día del Señor vendrá como ladrón en la noche 5:2. Los ladrones no avisan su llegada, y por lo general, se presentan de noche cuando todo el mundo está dormido. Pero debemos cuidar de no llevar tales comparaciones al extremo. Hay ladrones que sí llegan de día, pero el elemento de sorpresa es el aspecto que tienen en común.

El día del Señor vendrá en un tiempo de paz y seguridad 5:3a. Los que hemos vivido en la tranquilidad de zonas rurales sabemos lo que significa vivir confiados. Hay abundancia de productos en el granero, los vecinos son buenos, todos se conocen. Uno puede hacer un viaje largo y dejar su casa sin llave. Pero a menudo olvidamos que en un instante, el fuego puede quemar todo lo que tenemos almacenado, y puede surgir repentinamente un ataque guerrillero que destruya la paz y la seguridad.

Así será la actitud de la gente inconversa cuando se acerque el día del Señor. Habrá paz y seguridad y probablemente prosperidad por todos lados. No hará falta nada, ni habrán visto un desastre en muchos años. Les parecerá a los no creyentes que no hay necesidad de pensar en Dios, porque sus propios esfuerzos les han provisto de todo lo que tienen. En un momento como ese, el día del Señor vendrá sobre ellos en forma de destrucción repentina (5:3a).

El día del Señor vendrá como los dolores a la mujer encinta 5:3b. Todas las mujeres que han tenido la bendición de dar a luz a una criatura pueden identificarse con este lenguaje. Ellas saben cuándo es que se acerca el día de dar a luz; cuando llega el momento preciso, vienen los dolores repentinamente y en forma inesperada (especialmente para quien pasa por esta experiencia por primera vez). Así será la venida del día del Señor, él vendrá en forma sorpresiva.

El juicio es seguro 5:3. Hay dos expresiones en 5:3 que no dejan duda de que Pablo estaba enfocando el aspecto de juicio relacionado con el día del Señor. “Vendrá sobre ellos destrucción repentina… y no escaparán”. Si este libro cae en manos de alguien que no conoce a Cristo, le ruego ahora mismo que deposite su fe en el Señor Jesucristo para que sus pecados sean perdonados y para que pueda escapar de la destrucción de aquel día.

Suplico también a mis hermanos en Cristo, que se preocupen por sus parientes y amigos inconversos y los exhorten a que se reconcilien con Dios por medio de los méritos de nuestro Señor Jesucristo.

El día del Señor no debe tomar de sorpresa a los creyentes 5:4. Hay un marcado contraste entre los versículos 1–3 y los versículos 4–5. El primer pasaje se refiere a “ellos”, los que van a sufrir la “destrucción repentina”. Los últimos versículos se dirigen a “vosotros” los hermanos, y dice claramente que ellos no estaban en tinieblas como para que ese día los sorprendiera como ladrón (5:4).

Otro versículo precioso dice: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6). ¡Qué maravilloso el estado de nuestro corazón! Las tinieblas ya no prevalecen en él, sino la luz gloriosa que procede de Aquél que es la luz del mundo (Juan 8:12).

Somos hijos de luz e hijos del día (5:5); no somos de la noche ni de las tinieblas (5:4). Por eso, aquel día no debe tomarnos por sorpresa.

El mismo Espíritu Santo, que mora en nosotros e ilumina nuestro conocimiento, nos ayuda a interpretar la palabra de Dios y aplicarla a nuestra vida cotidiana para percibir bien las cosas y no estar desprevenidos.

No durmamos como los demás 5:6a. Con la frase “como los demás”, otra vez Pablo señala un contraste entre los creyentes y los no creyentes. Es de esperarse que los no creyentes duerman, porque carecen de toda sensibilidad espiritual. En cambio, nosotros los creyentes, siendo hijos de luz e hijos del día (5:5a), tenemos enormes ventajas sobre ellos. Aun con estas ventajas parece que hay cierto peligro en dormir. De no ser así, Pablo no hubiera dado tal exhortación.

El creyente disfruta de una posición muy elevada. Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús, pero la Biblia nos exhorta a vestirnos del nuevo hombre (Efesios 4:24). Hemos sido colocados en Cristo por la maravillosa gracia de nuestro Señor, pero la Biblia nos recuerda que hemos de andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados (Efesios 4:1). Nuestro andar diario debe estar de acuerdo con nuestra posición en Cristo. El sueño espiritual no debe ser una de nuestras características.

Velemos y seamos sobrios 5:6b–7. Nuestro Señor Jesucristo reprendió a sus discípulos por no poder velar con él una hora y los exhortó a velar y orar para no entrar en tentación (Mateo 26:40–41). Velarlleva la idea de estar alerta. Primera Pedro 5:8 usa el siguiente lenguaje para alertar a los cristianos acerca de los peligros espirituales que nos acechan: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. El que vela está despierto; no dormido.

En el contexto de 1 Tesalonicenses 5:1–11, velar indica que los creyentes iluminados por el Espíritu Santo no debían preocuparse por los muertos en Cristo, ni creer que el día del Señor ya había comenzado. Ellos habían recibido instrucciones sobre esos temas. Su deber era vivir de acuerdo con su conocimiento y no dejarse llevar, ni por conductas ni ideas erróneas.

Sobriedadhabla de moderación. El contexto presenta un contraste entre los que son del día y los que son de la noche. Estos últimos se quedan dormidos y no practican la sobriedad, más, bien, se embriagan (5:7). Tal conducta no debe caracterizar a los que somos del día; debemos ser sobrios.

En el versículo 8, Pablo repite su exhortación a ser sobrios, e inmediatamente hace referencia a algunas de las piezas de la armadura del cristiano. Aquí no aparece el imperativo de vestirnos con la armadura como en Efesios 6:11, sino que es una afirmación de que ya la tenemos puesta.

Se hace referencia a la coraza de la fe y el amor y a la esperanza de salvación como yelmo. La coraza es la pieza que cubre el tórax, donde entre otras cosas, está el corazón. El yelmo protege la cabeza. Se entiende que el corazón es la sede de las emociones y la cabeza es la sede del entendimiento.

De modo que esos dos elementos tan importantes del ser humano, están cubiertos por las tres virtudes cardinales del cristianismo: la fe, el amor y la esperanza. Los dardos de fuego del maligno no pueden penetrar allí para obstaculizar la obra de Dios. Tenemos que ser sobrios porque somos del día y por lo que poseemos, una coraza de fe y amor y un yelmo de esperanza de una salvación completa (5:8).

Una promesa consoladora 5:9-10. Un aspecto del testimonio de los creyentes de Tesalónica era que esperaban de los cielos al Hijo de Dios, “quien nos libra de la ira venidera” (1:10). En 5:9 se repite el mismo concepto en forma de una promesa:

“PORQUE NO NOS HA PUESTO DIOS PARA IRA,

SINO PARA ALCANZAR SALVACIÓN POR MEDIO DE

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO”.

La ira de la cual hemos sido librados es la “destrucción repentina” del día del Señor mencionada en 5:3. Es el comienzo del período conocido como la tribulación, que será la manifestación de la ira de Dios contra aquellos que están en tinieblas (5:4), de la cual no escaparán (5:3).

La salvación que disfrutamos incluye la liberación de toda condenación, la santificación gradual mientras esperamos la venida de Cristo, la liberación de la ira ya mencionada y la transformación de todo nuestro ser por el Señor Jesucristo durante el arrebatamiento, en que seremos hechos semejantes a él (1 Juan 3:2).

El versículo 10 afirma claramente que “Cristo murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él”. En este pasaje, Pablo vuelve a dar el mismo significado al verbo dormirque dio en 4:13 para hacer referencia a los muertos en Cristo Jesús. Difiere del significado dado en 5:7 para referirse a “los que duermen” porque estaban en tinieblas. Lo que se enfoca aquí es la venida de Cristo para arrebatar a su iglesia.

Los que “velamos” somos los creyentes que quedemos con vida hasta su regreso para llevarnos. Los que duermen son los que vendrán con el Señor en el aire y serán resucitados primero (4:14 y 16). Ambos, los que velamos y los que durmamos, viviremos juntamente con él (5:10).

Abundad en ánimo y edificación 5:11. Basándose en el estímulo dado en los versículos 9–10, Pablo apela a los hermanos a animarse y edificarse unos a otros: “así como lo hacéis”. Esta última frase nos hace recordar lo que dijo en 4:9–10 acerca del amor. Ya lo estaban practicando, pero el apóstol les rogó abundar en ello más y más. Siempre hay lugar para crecer, y mientras velemos esperando la venida del Señor, hemos de abundar en el ánimo y la edificación mutua con otros creyentes.

Enseñanzas varias

Después de sus instrucciones acerca del día del Señor, Pablo termina esta epístola dando varias enseñanzas prácticas para los creyentes. Escribe en forma concisa verdades profundas para el desarrollo de la iglesia hasta el día en que el Señor venga.

Reconocimiento para los líderes espirituales 5:12-13a. Pablo instó a los tesalonicenses a que dieran dos cosas a los siervos de Dios: reconocimiento y mucha estima en amor.

En Hebreos 13:7 y 17 encontramos palabras parecidas. Ahí, las instrucciones son: “Acordaos de vuestros pastores” y “Obedeced a vuestros pastores”. Primera Tesalonicenses 5:12 no identifica a los líderes por título, pero sabemos que Pablo nombraba ancianos en todos los lugares donde establecía iglesias (Hechos 14:23). Según las funciones de los ancianos que se describen en otros pasajes (1 Timoteo 3:1–7), podemos deducir que los líderes mencionados en 1 Tesalonicenses 5:12 eran los ancianos.

Reconocer quiere decir “respetar”, y los hombres abnegados que sirven a las iglesias en forma desinteresada merecen todo nuestro respeto. También debían tenerles en mucha estima y amor. Estima habla de brindarles aprecio, honor y admiración. La estima debía acompañarse de amor en abundancia. Dichoso es el pastor que tiene una congregación que lo respeta y aprecia con mucho amor, pero también es muy dichosa la congregación que tiene un pastor que por su obra y ejemplo merece su respeto y aprecio.

Ministerio de los obreros 5:12.

El consejo de reconocer y estimar no se basaba en la posición o cargo que ocupaban los líderes de la iglesia; la congregación debía brindarles respeto y aprecio por su obra (5:13a), o sea, por el desempeño de su cargo, porque los líderes trabajabanen la congregación. En griego, el verbo que se usa aquí significa trabajar arduamente, hasta el cansancio.

El sustantivo (trabajo) usado en 1:3 viene de la misma raíz. Aquí se observa que hay una cadena de influencia: Pablo y sus colegas trabajaban de esa manera (2:9) y los líderes seguían su ejemplo. Por lo tanto, la congregación imitaba el mismo modelo.

Los ancianos también presidían en el Señor. Presidirhabla de administrar o gobernar.

El concepto se desarrolla con más detalle en 1 Timoteo 3:4 y 5, donde se usa el mismo verbo: “Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad, pues el que no sabe gobernar bien su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?” Ese es un trabajo serio, y requiere de una dedicación especial y de mucho tiempo. Los que presiden merecen mucho respeto y aprecio en amor.

Además, los líderes amonestaban. Amonestarquiere decir poner en la mente. También quiere decir advertir. Este significado es evidente en 5:14. El ministerio muchas veces requiere confrontar a los transgresores, y no es fácil. Sin embargo, el consejero fiel lleva a cabo la amonestación en amor, aunque sea difícil. También por ese trabajo el anciano merece respeto y aprecio en amor.

Tened paz entre vosotros 5:13b.  Romanos 12:18 incluye un consejo parecido, pero lo expresa en forma más amplia: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. Si hemos de buscar la paz con todos los hombres, tanto más debemos procurarla con los de la fe.

Amonestad a los ociosos 5:14a. Como ya se ha dicho, el significado de amonestar aquí es advertir. Los líderes no son los únicos que deben llevar a cabo esa responsabilidad; los miembros también deben cumplirla los unos con los otros.

En este versículo, los que necesitan ser amonestados son los ociosos, que probablemente habían dejado de trabajar por tener una idea errónea acerca de la inminente venida de nuestro Señor Jesucristo. Pero debían seguir desempeñando su propio trabajo.

Alentad a los de poco ánimo 5:14b. En toda iglesia hay quienes se encuentran desanimados, y bajo ciertas circunstancias, todos podemos padecer de ese mal. Debemos alentarnos los unos a los otros.

Sostened a los débiles 5:14c. La debilidad aquí no es física, sino espiritual o moral. Hay una tendencia entre nosotros los cristianos a menospreciar a los débiles. Pablo dice que por el contrario, debemos sostenerlos.

Sed pacientes para con todos 5:14d. Es fácil ser el beneficiario de la paciencia de parte de otros, pero es más difícil manifestarla. La paciencia es parte del fruto del Espíritu Santo. De modo que el creyente controlado por el Espíritu puede demostrarla aunque no sea de temperamento paciente.

No paguéis a otro mal por mal 5:15a. Hay otras citas bíblicas que nos aconsejan dejar la venganza en manos del Señor (Romanos 12:19).

Seguid lo bueno para con todos 5:15b. El imperativo aquí es continuación del mandamiento indicado en la primera parte del versículo. No hemos de pagar a otro mal por mal, sino seguir lo bueno para con todos, aun con nuestros enemigos, o los que nos tratan mal. Nuestro Señor Jesucristo dio una enseñanza muy semejante en Mateo 5:43–48.

Estad siempre gozosos 5:16. El gozo es un estado interno y no externo, aunque puede manifestarse exteriormente. El gozo no depende de las circunstancias. Los creyentes tesalonicenses estaban pasando por pruebas serias, pero en medio de esas circunstancias desfavorables recibieron esta exhortación de estar siempre gozosos. El gozo es también fruto del Espíritu, y se manifiesta en plenitud a través del creyente que está entregado a su control.

Orad sin cesar 5:17. La oración no consiste en expresar frases verbalmente, sino que es una actitud de sumisión a la voluntad de Dios. Así el creyente, durante el desempeño de sus deberes cotidianos, puede cumplir con esta exhortación de Pablo. No importa dónde esté ni que esté haciendo, podemos elevar nuestras plegarias al Señor. Debemos hacerlo constantemente en obediencia al Señor.

Dad gracias en todo 5:18. Muchas veces los cristianos se preguntan: ¿cuál es la voluntad de Dios para mi vida? aunque generalmente tienen en mente su vocación o profesión. Según este versículo, podemos estar ciertos acerca de un aspecto de la voluntad de Dios: la voluntad de Dios es que demos gracias en todo.

No apaguéis al Espíritu 5:19. Apagar al Espíritu tiene que ver con la supresión o sofocación de su operación. Parece que se refiere más al servicio que a la conducta. Jonás fue culpable de este pecado. Quiso obstaculizar la voz del Espíritu que le ordenó a ir a predicar a Nínive.

No menospreciéis las profecías 5:20. Cuando el apóstol Pablo escribió estas líneas, el canon de las Sagradas Escrituras no estaba completo. Dios todavía se revelaba a su pueblo mediante profetas, y los verdaderos profetas hablaban con toda autoridad divina. El que menospreciaba las profecías, tenía en poco la palabra de Dios.

En la actualidad, el canon ya está completo. Se terminó al finalizar el libro de Apocalipsis. De modo que en la actualidad no esperamos revelaciones nuevas, pero debemos dedicarnos con toda sinceridad a aceptar, escudriñar y acatar las profecías registradas en la palabra de Dios.

Examinadlo todo 5:21a.Se dice que los creyentes de Berea “eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). El creyente debe ser cauteloso, no criticando las Escrituras ni al mensajero, sino escuchando cada mensaje con mucho cuidado para ver si está de acuerdo con la Biblia.

Retened lo bueno 5:21b. En el proceso de examinarlo todo uno rechaza lo malo, pero retiene lo bueno. Es un mandamiento de Dios a través de su siervo el Apóstol Pablo.

Absteneos de toda especie de mal 5:22. El mal se presenta en varias formas. Pero no importa la forma en que se manifieste, el creyente debe abstenerse de practicar cualquier especie de mal.

5:23–24. Lo que tenemos en el versículo 23 es una invocación que hace el apóstol al Dios de paz en favor de la santificación de los creyentes. Anteriormente se habló acerca de la paz con Dios y la paz de Dios. ¡Qué maravilloso es conocer al Dios de paz! Pablo pedía que Dios los santificara por completo, y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, fueran guardados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El énfasis tiene que ver con la totalidad del ser humano.

Esta santificación está en vigor en la actualidad. El Dios de paz está santificando a todo creyente en forma progresiva, pero su consumación espera el día cuando Cristo regrese para arrebatar a su iglesia. En ese momento seremos semejantes a él (1 Juan 3:2), completamente santificados e irreprensibles para su venida (5:23 y Judas 24).

Hermanos, orad por nosotros v. 25. En su carta, Pablo afirma que oraba por los tesalonicenses. Aquí les suplica que oren por él y sus compañeros (5:25). No importa el nivel de espiritualidad que un siervo de Dios alcance en la vida, siempre necesita las oraciones de otros.

Saludad a todos los hermanos con ósculo santo v. 26. La exhortación de saludarse con “ósculo santo” se aplica a todos los hermanos. Esa costumbre prevalecía en las iglesias de aquel entonces (Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20 y 2 Corintios 13:12). Pedro hace referencia al ósculo de amor (1 Pedro 5:14). No sabemos exactamente cómo se practicaba, pero probablemente te consistía en dar un beso en la mejilla.

Hay escritos de parte de los líderes de la iglesia de los primeros siglos que indican que los hombres besaban a los hombres y las mújeres a las mujeres. Sin lugar a duda, la costumbre se basaba en la cultura de aquella región. No debemos creer que tenemos que cambiar nuestras costumbres para acomodarnos a ese mandamiento de Pablo. La fuerza del mandamiento está en saludar.

La forma debe adaptarse a la cultura donde se lleva a cabo. En América Latina diríamos: “Saludad a todos los hermanos con un abrazo fuerte”. En otras partes, diríamos: “Saludaos con un apretón de manos”. Vale la pena recalcar que el saludo era para todos los hermanos y que el ósculo era santo. En la iglesia no debe haber discriminación, ni practicar buenas costumbres en forma lasciva.

Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos v. 27. Algunos manuscritos no incluyen la palabra “santos”, pero vale la pena aclarar que no está aquí para excluir a alguien. El Nuevo Testamento incluye a todos los hermanos entre los santos (1 Corintios 1:2). Pablo quería que su carta fuese leída a todos los hermanos y que se dieran cuenta del mensaje para cada uno.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros v. 28. En la introducción de su carta, Pablo deseó que la gracia de Dios estuviera sobre los hermanos, y ahora en su conclusión expresó un nuevo deseo para que disfrutaran de la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Recibimos nuestra salvación por la gracia de Dios. Hemos sido dotados por su gracia, y su gracia se manifiesta a través de las bendiciones materiales que derrama sobre nosotros a diario.

Comenzando con el capítulo cuatro, Pablo dirigió su atención a lo que faltaba a la fe de los tesalonicenses. Revisemos nuestros corazones, e imploremos al Espíritu Santo que nos revele nuestras deficiencias, amplíe nuestro conocimiento y nos capacite para llevar al terreno de la práctica lo que nos haga falta.

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