Historia de Siria

Este estudio trata de una de las culturas mas importes de la historia de la tierra que tienen que ver con el desarrollo del pueblo de Dios, Israel. En esta parte estudiaremos la Historia de Siria.

Aspecto Geográfico

Región que limitaba al E. con Mesopotamia; al O., con los montes del Líbano; al N., con las montañas del Tauro, y al S., con Palestina y el desierto de Arabia; en las Escrituras Hebreas recibe el nombre de Aram. Estos límites solo son generales, pues la influencia y dominación siria dentro de esta zona fue bastante variable e inestable la mayor parte del tiempo.

Este territorio consiste en una serie de fajas de tierras bajas y altas que corren de norte a sur, como de 611 Kms. de largo. Estaba dividido en la alta y la baja Siria; la alta correspondía propiamente a Siria, y la baja a Palestina. Comenzando desde el Mediterráneo estas fajas son: La llanura marítima. Esta llanura en algunos lugares es como de 16 Kms. de ancho, y gran parte de ella es muy fértil. La primera faja montañosa. Se extiende de las montañas de Tarso en el norte hasta el desierto de las peregrinaciones en el sur. Incluye montañas tales como el monte Casio, de 1.753 ms. y las montañas del Líbano más o menos de 1.524 ms. alcanzando una altura máxima de 2.676 ms. El gran valle central. Está situado entre las montañas del Líbano y el Anti-Líbano. En el norte siguen el río Orontes y el Leontes, de Baalbek, y dobla al oriente hacia el Éufrates. En el sur se une con el valle del Jordán y el desierto de Arabia que fue brazo del mar. La segunda faja montañosa. Comúnmente se le llama el Anti-Líbano; corre paralela a la otra cordillera y alcanza su mayor altura en el monte Hermón, de 2.084 ms., después del cual se extiende hacia el sur a una gran meseta que abarca Moab y Edom.

La faja oriental. Es una tira angosta de tierra rica y cultivable entre las montañas del Anti-Líbano y el desierto sirio. Es muy fructífera en algunos lugares; alrededor de Damasco, donde está bien regado, es un paraíso terrenal. Los cambios de altitud tan variables de 2.800 ms. sobre el nivel del mar a casi 400 ms. bajo el nivel del mar, naturalmente dan al país un clima muy variado. En general es seco y caliente, propenso a las sequías y con muy poca vegetación. Pero su posición central entre los imperios mesopotamios por un lado y Egipto y Arabia por el otro lo hizo un camino para el comercio del mundo, y le dio una importancia mayor a la de su tamaño y recursos naturales.

Aspecto Histórico

mapa de siria, antiguo testamento, bibliaEl nombre Siria se deriva de Suri, el nombre antiguo babilónico que se le daba al territorio que estaba al norte de Mesopotamia, y que más tarde designó a todo el distrito más allá del Éufrates y Tarso. Estrabón, Plinio y Ptolomeo pensaban que incluía el territorio entero de las montañas de Tarso hasta el Éufrates, y entre el desierto siro-arábigo y el mar Mediterráneo. Políticamente este territorio, todavía designado como Siria aunque comúnmente es llamado Palestina, generalmente se menciona por separado.

De la época de los patriarcas, los únicos registros bíblicos que tenemos relacionados con los sirios tienen que ver con sucesos ocurridos en torno a Harán y en conexión con la familia de Rebeca, su padre Betuel y su hermano Labán, ambos llamados sirios o, literalmente, arameos. (Gen 25:20; 28:5; 31:20, 24.) Debido a que Jacob residió veinte años en este territorio, se dijo que era “un sirio a punto de perecer”. Allí se casó con las dos hijas de Labán, con las que tuvo varios hijos e hijas, y experimentó aflicciones mientras estuvo a su servicio. Además, la madre de Jacob también era siria. (Dt 26:5; Gen 31:40-42; Os 12:12.).

El período de los jueces. Durante el período de los jueces, cuando los israelitas se apartaron de la adoración de Jehová, el rey sirio Cusán-risataim los subyugó por un período de ocho años. (Jue 3:7-10.) En otra ocasión, la influencia de Siria fue tan fuerte como para hacer que Israel adorase a sus dioses junto con otras deidades paganas. (Jue 10:6).

El período de los reyes de Israel y Judá. Desde que comenzó la monarquía de Israel, Siria mantuvo una actitud militar agresiva, y en toda la historia del reino septentrional destacaron las hostilidades entre ambos reinos. El primer rey de Israel, Saúl, guerreó contra los reyes sirios de Zobá. (1Sa 14:47.) Cuando David subió al trono, infligió severas derrotas al ejército del rey sirio Hadadézer y tomó gran cantidad de oro, plata y cobre, que santificó en honor de Jehová. Puso, además, guarniciones en Damasco y obligó a los sirios a pagar tributo. (2Sa 8:3-12; 1Cr 18:3-8.) Posteriormente, los amonitas contrataron a más de 30.000 mercenarios sirios, que, llegado el momento, se dieron a la fuga sin ofrecer resistencia ante los israelitas. Sin embargo, los sirios más tarde reunieron refuerzos para pelear contra Israel; en la batalla que siguió sufrieron grandes pérdidas y pidieron la paz. (2Sa 10:6-19; 1Cr 19:6-19).

Después de la división del reino de Israel. La historia bíblica de los sirios después de la muerte de Salomón y la división de su reino narra principalmente sus éxitos y derrotas tanto frente al reino septentrional de Israel como al meridional. Se mencionan acontecimientos específicos que ocurrieron durante los reinados de Asá (1Re 15:18-20; 2Cr 16:2-4, 7), Acab (1Re 20:1-34; 22:3, 4, 29-35; 2Cr 18:10, 28-34), Jehoram de Israel (2Re 6:24–7:16; 8:28, 29; 9:14b, 15; 2Cr 22:5, 6), Jehoás de Judá (2Re 12:17, 18; 2Cr 24:23, 24), Jehoacaz (2Re 13:3-7, 22), Jehoás de Israel (2Re 13:14-19, 24, 25), Jotán (2Re 15:37, 38), Acaz (2Re 16:5-9; 2Cr 28:5; Isa 7:1-8; 9:12) y Jehoiaquim (2Re 24:2). Extraordinario y digno de mención fue el que hubiera ‘tres años sin guerra entre Siria e Israel’. (1Re 22:1).

Eliseo, el profeta de Jehová, tuvo ciertos contactos con los sirios, como cuando curó de lepra al jefe del ejército sirio llamado Naamán (2Re 5:1-20) y reveló a Hazael que sería rey de Siria en lugar de su amo, Ben-hadad II. (2Re 8:7-15.) En otra ocasión, cuando un destacamento de sirios rodeó Dotán para llevarse cautivo a Eliseo, este en primer lugar le pidió a Dios que los hiriese con una especie de ceguera y luego él mismo los condujo a Samaria, donde se les hizo recobrar la vista. Allí hizo que les dieran de comer y los envió a su casa. (2Re 6:8-23.) Véase el artículo ELISEO, en el que se ofrecen más detalles sobre estas experiencias de los sirios con el profeta.

Los sirios eran semitas emparentados con los israelitas. Sin embargo, en el siglo VIII a. E.C. las diferencias entre sus respectivas lenguas eran tan marcadas que el judío de término medio no entendía el arameo, la lengua siria. (2Re 18:26-28; Isa 36:11, 12; véase ARAMEO .) También en el campo religioso las diferencias entre el politeísmo sirio y el culto judío eran notables; solo cuando los judíos apostataron, se permitió el culto a los dioses sirios en la tierra de Israel. (Jue 10:6; 2Re 16:10-16; 2Cr 28:22, 23).

Siria ya estaba poblada de semitas cuando entró por primera vez a la historia. En tiempos tan remotos como 4000 a. de J.C., ya se mencionaban los productos de Siria, y en 2720 a. de J.C. fue dominada por Sargón de Agade (ahora conocido por Accad) y estuvo, por lo menos parte del tiempo, bajo el dominio de Babilonia y bajo Hamurabi, y su dinastía fue completamente dominada por ella. Los fundamentos de la gran monarquía de Siria o Siro-Macedonia fueron puestos hasta el tiempo de los ptolomeos, durante el siglo III a. de J.C. Seleuco, uno de los generales de Alejandro, obtuvo el mando del país y edificó Seleucia, en el río Éufrates, como su capital oriental; y Antioquía, en las riberas del río Orontes, en Siria, como su capital occidental. Esta ciudad más tarde llegó a ser un centro cristiano. Por mucho tiempo hubo fuerte rivalidad entre los reyes de Siria y los de Egipto, y Palestina siempre fue el punto de conflicto entre ellos; a veces estaba sujeta a uno y a veces a otro. Después de la caída de la dinastía seleucida, Siria cayó bajo el dominio de los romanos quienes lo retuvieron, con excepción de unos breves períodos, hasta el siglo VII d. de J.C., cuando fue conquistada por los árabes.

Durante las cruzadas de la Edad Media fueron establecidos allí varios principados cristianos, y existieron por un corto tiempo. Los cruzados cristianos al fin fueron expulsados de Siria en 1291. De 1400 a 1500 los turcos otomanos conquistaron Turquía y las tierras árabes del oriente cercano. Bajo el reinado del imperio otomano, Siria entró en un período largo de una paz relativa. Antes de la Guerra Mundial I, los árabes demandaron su propio gobierno entre el imperio otomano.

En 1916 los árabes del Hechaz, el distrito de la costa oeste de Arabia, se levantaron en contra de los turcos, con la cooperación secreta de los árabes sirios. Gran Bretaña dio a los árabes mucho apoyo. Después de la Guerra Mundial I, Siria fue dada a Francia por mandato de la Liga de la Naciones. De una parte de Siria fue formada la nación de Líbano en 1926. En 1941 Siria fue proclamada república independiente. Después de elegir a su presidente en 1943, las fuerzas inglesas y francesas empezaron a irse del país, de modo que para el 17 de abril de 1946 no había tropas extranjeras en Siria.

Desde que Siria obtuvo su independencia, los sirios ha procurado mantener su gobierno republicano institucional; pero el ejército se inmiscuye en el gobierno. Cada vez ha introducido una nueva política y constitución. En 1956 el gobierno sirio hizo una alianza económica con Jordán que permitía a jordanitos y sirios vivir, trabajar y comerciar libremente en una u otra nación. Siria hizo alianza con Egipto en 1956 durante el conflicto sobre la zona del canal de Suez. La historia de Siria desde 1946 ha sido marcada con una guerra con Israel en 1948, repetidos incidentes en sus fronteras, el crecimiento de pan-arabismo, y la inclusión de Siria en la República Árabe Unida desde febrero de 1958 hasta septiembre de 1961.

En 1965 muchas industrias y comercios fueron nacionalizados. En seguida hay algunos pasajes en la Biblia donde se menciona a Siria. Conquistada por David, 2 Samuel 10:6-19. Tributario de Salomón, 1 Reyes 10:29. Hadad procura destruir a Israel, 1 Reyes 11:25. Los sirios conquistan parte de Israel, 1 Reyes 15:16-24. Acab los subyuga, 1 Reyes 20:13-34. Dos victorias sobre Ben-adad en que mataron a 100.000 soldados. Ben-adad procura capturar a Eliseo en Dotán y sitia a Samaria, 2 Reyes 6-7. Jeroboam restaura el territorio a Israel, 2 Reyes 14:25. El territorio conquistado una vez más por los sirios, 2 Reyes 16:5-9.

Los sirios usados para castigar a Israel, 2 Crónicas 24:23-27. La fama de Cristo se extiende por toda Siria, Mateo 4:24. El evangelio esparcido allí durante el período apostólico, Hechos 15:41; 18:18; 21:3; Gálatas 1:21.

Durante el segundo milenio a.c. Siria fue ocupada por cananeos, fenicios, arameos, y hebreos establecidos básicamente en Canaán, el sur Damasco, o a lo largo de la costa.

También egipcios, sumerios, asirios, babilonios e hititas, invadieron sus tierras durante este período, devenida área de tránsito entre sus imperios.

Los persas se hicieron del país como parte del control general del sureste asiático hasta transferirle ese mando a los griegos luego de las conquistas de Alejandro Magno y más tarde a los romanos y a los bizantinos después.

De ahí que Siria fuera en esa etapa hogar del emperador romano de la dinastía Severa, Heliogábalo, quien reinó desde 218 hasta 222, y fue el sumo sacerdote de Emesa (actual Homs) dado los derechos hereditarios de su familia hacia el sacerdocio del dios del sol El Gabal.

Después de la división del Imperio romano (395 d.c.) —el Imperio de Occidente con su capital en Roma y el Imperio de Oriente (o Imperio bizantino) con capital en Constantinopla— Siria permaneció como provincia bizantina durante 240 años.

El significativo rol en la historia del cristianismo le viene a Siria por San Juan, convertido como tal en el camino hacia Damasco y en Antioquia, antigua Siria, estableció la primera iglesia cristiana y desde donde partió hacia muchos de sus viajes como misionero.

Más tarde en el siglo VII fue conquistada por los árabes, en el 636 convirtiéndose en uno de los centros islámicos más destacados.

Con el auge del Islam fue uno de los focos más brillantes de la civilización árabe, más en época del Califato Omeya Damasco, 660-750 y de la Dinastía de los Hamdaníes Alepo, 944-1003.

Sin embargo, por su situación, fue objeto de la codicia extranjera que condujo al parcela miento del país.

Los cruzados se establecieron en ella durante algún tiempo y construyeron importantes fortificaciones, como el Crac de los Caballeros.

Finalmente, en 1516, pasó a ser parte del Imperio otomano. Turca hasta 1918, fue dividida entonces en dos partes: una bajo mandato francés, que comprendía la Siria y el Líbano actuales; la otra bajo mandato británico, integrada por Palestina, Transjordania en la actualidad Israel y Jordania e Irak.

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La gran cantidad de guerras centradas en Siria durante la época de las Cruzadas empobrecieron la tierra y diezmaron su población; la invasión de los mongoles, cuyas primeras tentativas tuvieron lugar en 1260, se completó en 1401 con la destrucción de Damasco, y supuso su ruina definitiva.

El imperio otomano fue disuelto tras la Primera Guerra Mundial y en 1922 la Liga de las naciones repartió el dominio de la antigua Siria entre Reino Unido y Francia.

Aspecto Cultural

La cultura de Siria es producto de una perfecta mezcla de otras, y no se trata de una frase hecha, sino una realidad documentada. Los arqueólogos han descubierto escrituras y evidencias de una cultura que rivalizaba con la de Mesopotamia y de Egipto en la antigua ciudad de Ebla. Posteriores eruditos y artistas sirios contribuyeron al pensamiento y a las culturas griega y romana: Cicerón era pupilo de Antíoco de Ascalón en Atenas, y los escritos de Posidonio de Apamea influenciaron a Tito Livio y Plutarco.

A pesar que no sobresalió en todos los aspectos, su aporte a su cultura y el medio oriente fue la escritura del idioma arameo. En la época de rey Salomón, ya poseían una caligrafía alfabética, la que practicaban sobre papiro, con tinta y pluma.

El idioma arameo se extendió hasta el oriente próximo, a Caldea Babilonia. Los hebreos durante el cautiverio, adoptaron este idioma y cuando regresaron nuevamente a Jerusalén, lo siguieron practicando. Así, el idioma arameo vino a ser el idioma común en la época de Jesús.

Aspecto Político

Siria estaba organizada por ciudades que llevaban el nombre de ciudad principal: Aram.

Siria fue un rival serio de Israel, después de la división del reino de Salomón, con el cual se tuvo que enfrentar varias veces. Sin embargo llegó a ser tributario de Israel y de Sira.

A pesar de que perdió su autonomía política, Damasco no tardó en recuperar su prosperidad comercial (Eze 27:18)

En la época del Nuevo Testamento, Damasco era una ciudad griega que formaba parte de Decápolis.

Aspecto Religioso

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Incluso la civilización fenicia presenta, en algunos de sus aspectos, notables influencias egipcias, y en otros mesopotámicas. El culto a Baal o a Astarté, que tanto movilizó en su contra a los profetas yavehistas de Israel, son, sin ir más lejos una de las muestras de esa fusión, pues si Baal –dios de las tormentas y las lluvias, cuya morada se encontraba en el monte Safón- es una divinidad claramente sirio-cananea, cuya epopeya puede seguirse a partir de los documentos de Ugarit, el culto a Astarté es la traslación local del culto la diosa Isthar o Innana.

En ese mismo sentido puede entenderse que las cosmologías locales y, en consecuencia, las concepciones genéricas del universo, no diferían tampoco excesivamente de aquellas que iban asociadas a dichas divinidades, y que son, también, un resultado de las tradiciones locales y las mesopotámicas.

También en ellas aparece un cierto enfrentamiento entre una masa de agua, que tiene un papel ambivalente, al tiempo como caos y como caldo de cultivo primigenio, personificada aquí en Yam, dios del mar, apoyado por Mot, dios de la muerte y la esterilidad, y una deidad prolífica y favorecedora de la vida, en este caso el mismo Baal, que muere en el conflicto y resucita, dando con ello ejemplo del ciclo vital y regenerador con el que se asociaba.

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