Lo que NO Conoces del Libro de Apocalipsis

Apocalipsis

Lo que no conoces del libro del Apocalipsis

En el siguiente Documento veremos una serie de datos del Apocalipsis que casi nadie habla de ellos, ni predican. Pero que son muy importantes para entender el significado real del Apocalipsis para nosotros como cristianos.

En la siguiente tabla presentamos un índice de los temas que trata el siguiente Documento:

ÍNDICE

          Tema  del Apocalipsis                              página

 

Vocabulario del Apocalipsis

2

Oráculos a los 7 Iglesias (Apoc 2-3)

4

Comparación Rom 13 con Apoc 13

5

Cristología del Apocalipsis

6

Eclesiología del Apocalipsis

10

 

Vocabulario  característico  del  Apocalipsis

 

Voces  castellanas

Vocablos  griegos

Frec. en el Apoc.

Frec. en el resto del NT

Partes del NT (o LXX) de mayor frecuencia

 

Todopoderoso

pantokratwr

9

1 (2  Cor  6,18)

frecuente en LXX

alfa, omega

alfa, wmega

3

0  (LXX 1)

trono

qronoV

47

15

sentarse

kaqesqai

33

58

evang. sinópticos

ángel

aggeloV

67

108

evangelios

 

cordero, carnero

arnion

29

1  (LXX 4)

Jn 21,15

animal, (ser viviente)

zwon

20

3

bestia

qhrion

38

7

Hechos 3 x

león

lewn

6

3

caballo

ippoV

16

1

Sant. 3,3

ave, pájaro

  • orneon

3

0 (LXX 25)

águila

ahtoV

5

2

volar

petesqai

5

0 (LXX 17)

 

sol

hlioV

13

19

sinópticos, Hechos

luna

shlhnh

4

5

estrella

asthr

14

9

Mateo 5x

terremoto

seismoV

7

7

Mateo 4x

granizo

calaza

4

0 (LXX 25)

trueno

bronth

10

2

Mc 3,17;  Jn 12,29

relámpago

astraph

4

5

evang. sinópticos

humo

kapnoV

12

1

Hech 2,19

azufre, de azufre

qhion, qhiwdhV

7

1

Lc 17,29

 

resplandeciente

lamproV

5

4

vestido

stolh

5

4

sinópticos 4x

lino,

lino fino

linon,

bussinoV

1

5

1

0 (LXX 17)

Mt 12,20

blanco

leukoV

15

9

evangelios

 

jaspe

iaspiV

4

0 (LXX 3)

perla

margarithV

5

5

Mateo 3x

cristal, de cristal

ualoV, ualinoV

5

0 (LXX 1)

 

lámpara

lucnia

7

5

evang. sinópticos



   C. Brütsch,  la Clarté del Apocalypse.  Labor et Fides, Geneva (Suiza), 196650  pp. 459-480.

libro, librito

biblioV, Biblion. -Biblaridion

28

19

evangelios, Hechos

 

plaga, herida, aflicción

plhgh

16

6

Lc 2x;  Hech 2x; Pablo 2x

tortura, torturar

basanismoV, -izein

10

7

evang. sinópticos

guerra, combate

polhmoV

9

9

evang. sinópticos

guerrear, luchar

polhmein

6

1

Sant 4,2

matar, degollar

sfazein

8

2

1 Jn 3,12 (2x)

furor, rabia

qumoV

10

8

Pablo 5x

vencer, vencedor

nikan, nikwn

17

11

EvJn 1x, EpJn 3x;

Rom 3x

corona (victoria)

corona (realeza)

stefanoV

diadhma

8

3

10

0 (LXX 18)

EvJn 2x;  Pablo 4x

espada

larga espada/lanza

macaira

romfaia

4

6

25

1

Mt 7x; Lc 5x

Lucas 2,35

afilado, agudo

  • oxuV

7

1

Rom 3,15

de doble filo

distomoV

2

1

Heb 4,12

hoz

drhpanon

7

1

Mc 4,29

 

aleluya

allhlouia

4

0

(palabra hebrea) frecuente en el AT

boca

stoma

22

56

voz

fwnh

53

84

EvJn 15x;

Lc 14x;  Hech 27x

cantar

adein

3

2

cartas paulinas

arpa, tocar…, arpista

kiqara-izein, -odoV

6

2

1 Cor 14,7

trompeta, trompetero,

sonar la trompeta

salpigx, -isthV,

-izein,

17

7

Pablo 4x;  Mt 2x

copa

fialh

12

0 (LXX 25)

 

imagen

eikwn

10

13

Pablo 9x

marca, sello

caragma

7

1

Hech 11,29

sello,

sellar

sfragiV,

(kata)sfragizein

13

9

3

7

Pablo 3x

EvJn 2x, Pablo 4x

 

tribu

fulh

21

10

número

4

7

mil, millar

ariqmoV

tessareV

epta

cilioi, ciliaV

10

29

54

28

8

12

33

6

EvJn 5x

 

laguna, lago

limnh

6

5

Lucas

(llevado por el) río

potamoV (-fwrhtoV)

8 (1)

9 (0)

evangelios

pozo

frear

4

3

EvJn 2x

fuente, manantial

phgh

5

6

EvJn 3x

abismo

abussoV

7

2

Los  oráculos  a  las  siete  iglesias

Referencias a (mensajes enviados a) las (siete) iglesias:  1,4.11s.20;  cap. 2-3;  cf. 4,5;  22,16.

Aspectos que considerar: 

– ubicación en Asia Menor:  circuito;  no son las únicas iglesias…

– referencias histórico-geográficas (datos de las diferentes iglesias)

– no tienen carácter de carta, sino de un juicio/evaluación/pasar revista

– constitutye la sección parenética (de carácter más moral) del Apoc.

 Estructura común de los «oraculos a las siete iglesias»

 

Estructura

 

Textos comunes de Apoc 2-3

Comentario

Destinatarios«(Y) al ángel de la Iglesia en ________, escribe:»• Orden de poner por escrito más que un encabezamiento de carta

Autopresentación del remitente

 El que habla

«Así diceel _______________________________»• Fórmula profética;  7 de las 8 veces en el NT, aquí.• Descripciones de Cristo glorioso tomadas casi en su totalidad del saludo o especialmente de la visión inaugural del 1er capítulo

Introducción:

conocimiento inmediato de Cristo

«Yo conozco (tus obras/____________)»• Conocimiento íntima de la situación de cada Iglesia;  es el fundamento del juicio dado en cada caso.

Juicio:

evaluación moral de la Iglesia destinataria

«Pero tengo en tu contra:/esto tienes (de bueno):»• Descripción de lo malo y lo bueno:  como después de una visita canónica o misión de inspección oficial

Exhortación a la conversión y/o  fidelidad

«Mantente firme…/arrepiéntate…»• Destaca el carácter profético (llamada al arrepentimiento;  futuro provisional) de estas exhortaciones morales

Amenaza/ Promesa escatológica

«Si no,  _____________»Al que vence, (le daré /haré/______)»• Amenaza o (sobre todo) promesa escatológica relacionada con el fin del libro (esp. cap. 21-22)

Exhortación final a hacer caso al Espíritu («escuchar»)

«El que tenga oído, que escuche lo queel Espíritu dice a las iglesias.»• Idéntica exhortación en las 7 cartas:  a cada uno se le invita a hacer caso de la totalidad de las cartas

 

COMPARACIÓN  DE  ROM 13  con  APOC 13

 

Rom 13,1-7Apoc. 13
a)  Ante todo es preciso recordar que tanto Pedro como Pablo tuvieron que oponerse a las abusivas interpretaciones que se hacían de su estupenda enseñanza sobre la libertad cristiana.  Es cierto que el bautismo es un segundo nacimiento, que hace a los cristianos iguales y libres.  No cuentan ya diferencias de edad, sexo, nacionalidad o condición social;  liberado por Cristo, el cristiano no pertenece más que a El y no está ya sometido a la ley ni a la esclavitud del pecado y del demonio.Pero esto no es una consagración del libertinaje y de la anarquía.  La verdadera libertad es la espontánea coincidencia con la voluntad de Dios, puesto que es ella la que marca la verdadera finalidad del ser del hombre…La libertad cristiana no suprime las relaciones jerárquicas de la sociedad y la familia.  La libertad sobrenatural no destruye, sino que consagra el orden natural.  No había pues, que permitir el libertinaje so pretexto de libertad cristiana.

b)  En segundo lugar, hay que tener en cuenta que Pablo, por lo mismo que da una norma general, se pone en el supuesto de que el Estado cumple debidamente la función que Dios le ha asignado y se mantiene en los límites propios de sus atribuciones.

El momento político en que Pablo escribía esa carta justificaba plenamente esa aserción.  El Imperio romano era general-mente la garantía de paz, justicia y libertad en todo el mundo mediterráneo, y esto, a pesar de los abusos y exacciones de algunos funcionarios.  Era todavía el «quinquenio dorado» (54 a 62) del reino de Nerón, en que el Estado se gobernaba por sabios y filósofos (Narciso, Séneca).  Pablo no podía quejarse de los gobernadores romanos encontrados en sus viajes.  Se refiere, pues, ante todo, a la función del Estado como tal.

c)  Finalmente, Pablo no trata aquí de las relaciones de la Iglesia y del Estado, sino de la actitud que los cristianos, como personas, deben tomar, en conciencia, frente a las autoridades estatales.  No se ha planteado todavía el problema de los poderes y las sociedades y de las relaciones de las instituciones como tales.

Al final del Nuevo Testamento se manifiesta vivamente el carácter satánico que puede tomar el Estado.  en el Apocalipsis, el Estado aparece con los rasgos de la bestia del abismo, porque se ha salido de sus límites y se ha arrogado carácter divino:  el César quiere lo de Dios.Es generalmente admitido por los exegetas que la bestia del abismo del c. 13 representa al Imperio romano (en su pretensión de exigir el culto divino al emperador), y en él a todos los Estados totalitarios que exigen derechos que no les corresponden.La bestia que sube del abismo está aquí al servicio del dragón, de Satanás, quien le da su poder.  Por el prodigio de recobrar una de sus cabezas cuando parecía  mortalmente herida (parodia de la resurrección), fascina a gran parte de la tierra, que sigue a la bestia, postrándose ante ella y ante el dragón, diciendo:  «Quién es igual a la bestia?» (alusión al honor divino por el «Quis ut Deus?» del arcángel).  La bestia triunfa en toda la tierra, y muchos seguidores del Cordero apostatan.  A su servicio surge una segunda bestia (el falso profeta), que seduce con su doctrina.

Es indudable que, para el autor del Apocalipsis, el carácter satánico del Imperio romano estribaba en sus pretensiones a la deificación.  EL que no haya decaído esta pretensión de deificación, antes al contrario, se transparenta en la actitud de Estados totalitarios contemporáneos, que, rechazando explícitamente la idea de Dios, se atribuyen sobre los hombres facultades absolutas que sólo a Dios corresponden y exigen la entrega incondicional de todo el ser, fijando a su gusto los criterios del bien y del mal, de verdad y falsedad.

Al final del NT encontramos, por consiguiente, un fuerte toque de atención a las desviaciones tremendas en que pueda caer el Estado, completando, con una manifestación profética, la doctrina del poder, señalando su ambivalencia y, por consiguiente, la actitud crítica que debe mantener el cristiano ante sus exigencias, dando al César lo que es del César, pero a Dios lo que es de Dios.

Bibliografía sobre Rom 13 y Apoc 13:

 

*J. I. Vicentini, SJ  «La Epístola a los Romanos», en:  Profesores de la Compañía de Jesús.  La Sagrada Escritura  NT II.  B.A.C. 211, Madrid, 1962, pp. 322-327

R. Foulkes, El Apocalipsis de San Juan:  Una lectura desde América Latina (Nueva Generación, Buenos Aires, 1969), pp. 147-151 y 154-156.


La  Cristología  del  Apocalipsis

La  Cristología  del  Apocalipsis

Recorrido  por  el  texto  (anotando  elementos):

 Saludo inicial de Dios Trino  como «carta»  (Apoc. 1,4-6):

(El saludo viene de parte del Eterno, y de la plenitud del Espíritu, y de…)

– El testigo fiel:  muerte ante Pilato:  (cf. 1 Tim 6,13), con referencia a la crucifixión en 11,8

– El primogénito de entre los muertos:  la resurrección

– El jefe de los reyes de la tierra:  la glorificación celestial

– El que nos ama y nos ha rescatado de nuestros pecados por su sangre

– y nos ha hecho un reino y sacerdotes para su Dios y Padre (redención)

Visión inaugural de Cristo, glorioso y presente: «revelación» (Apoc. 1,9-16):

– El que habla con voz de trompeta y dirige su mensaje a Juan y a las iglesias,

– que camina entre las 7 lámparas (que está presente a su iglesia entera)

– con cabeza de cabello blanquísimo (eterno:  vive desde tiempos remotos)

– y los ojos como llamas de fuego (con visión penetrante),

– con los pies de bronce bruñido (¿su fundamento es la gloria?)

– y la voz como de catarata (voz poderosa, del Espíritu),

– que tiene las 7 estrellas de las 7 iglesias (¿dirigentes de las varias iglesias?)

– y cuyo rostro brilla como el sol (cf. Transfiguración:  gloria)

Oráculo inicial:  habla el Eterno, Omnipotente  «profecía» (Apoc 1,7-8.17-20):

– Yo soy el alfa y la omega (1,8; cf. 22,13); Yo soy el primero y el último (1,17; 2,8)  son nombres divinos (cf. Is 41,4; 44,6; 48,12):  los primeros «Yo soy» del Apocalipsis 

– Cf. también «el viviente» (1,18);  «el santo» (3,7;  cf. Is 43,15; 45,11; 47,4) «el verídico» (3,7; 6,10;  cf. Is 65,16);  «el Amén» (3,14; cf. Is 65,16)

La visión del cordero en el cielo:  el misterio pascual (Apoc 5,6-13):

Se espera el «león de la tribu de Judá» y un «brote de David» (mesías poderoso)

Viene más bien un cordero (encarnación) de pie, a pesar de haber sido degollado (misterio pascual),  con 7 cuernos (omnipotencia) y 7 ojos (omniciencia)

Es digno de abrir el libro, rompiendo los sellos (es decir, el mensaje –el sentido de la historia dado por Dios — era para que sea interpretado por él)

El cordero recibe la adoración de la corte celestial:  «Por tu sangre…» (cf. Ex 12;  24,8)

La cólera del Cordero (Apoc 6,16):

El juicio/venganza de Cristo contra los malvados (cf. 12,10)

El cordero que pastorea el rebaño:  Cristo buen pastor, Redentor (Apoc 7):

Los que blanquearon sus vestidura en la sangre del Cordero (Apoc 7,9-14)

El Cordero será su pastor (la encarnación:  un ser humano será redentor de los seres humanos)

Y los llevará a fuentes de agua de la vida (cf. Sal 23;  Jn 4…)

El Mesías y la Iglesia, mientras duren los embates de la historia (Apoc 12):

Hijo varón, (nacido de la mujer):  la encarnación del Hijo de Dios

Mesías que ha de regir las naciones con una vara de hierro:

papel redentor, hegemónico del Mesías (cf. Sal 2;  Ezeq 34)

Arrebatada al cielo:  misterio pascual que está comprimido:  parece en seguida después de la encarnación en la perspectiva de largo alcance del escritor

«Por la sangre del Cordero los mártires han vencido al acusador de nuestros hermanos» -a Satanás- ( Apoc. 12,11):   gusto anticipado de la gloria

Guerra y victoria del Cordero (Apoc 13-17)

– El libro de la vida del Cordero sacrificado (Apoc 13,8; 21,27):  todos los destinados a ser salvados, los que reciben el don de la vida eterna

– Falsificación del Cordero (Apoc 13,11):  la segunda bestia tiene apariencia  de cordero («2 cuernos como de cordero») pero le inspira el Malo («habla como dragón»); –la misma bestia en 16,13 será llamado «falso profeta»

– El Cordero de pie sobre el Monte Sión  y las vírgenes le siguen  (Apoc 14,1-4):  Cristo con los redimidos («144,000 que le siguen adondequiera que vaya», es decir, los dispuestos a hacer su vountad en todo) en la gloria

– El cántico «de Moisés y del Cordero»  (Apoc 15,2-4):  la liberación de nues-tro Dios;  la Pascua, con resonancias antiguas y nuevas (cf. 1 Cor 5,7)

– El Cordero guerrero, vencedor del mal (Apoc 17,14):  cordero apocalíptico (cf. Enoc, cap 89-90), que recibe el título «Señor de señores y Rey de reyes»

Cristo y su Iglesia en la gloria (Apoc 19-22)

– Las bodas del Cordero (Apoc 19,7-9; 21,9-10):  Cristo como el novio divino, que espera y recibe a la iglesia purificada y esplendorosa

– Celestial jinete victorioso llamado «el Fiel y Verdadero», envuelto en un manto empapado de sangre, cuyo nombre es «La Palabra de Dios» (Apoc 19,11-14)

– Reinado de Cristo y sus fieles durante mil años (Apoc 20,4)

– Los 12 apóstoles del Cordero (Apoc 21,14):  Cristo, jefe del colegio apostólico

– El Cordero, sol y luz de la Jerusalén celestial (Apoc 21,22s):  luz del mundo e irradiación gloriosa de los creyentes;  santuario/morada de la nueva Jerusalén

– El trono de Dios y del Cordero:  fuente de aguas de la vida (Apoc 22,1-5):  agua que brota del trono de Dios y del Cordero (símbolo del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo)

– El que viene pronto (1,4 y 22,20)

Reconstruccion   en  orden

Cristo preexistente en gloria

– Habla el Eterno, Omnipotente  «el viviente» (1,18);  «el santo» (3,7;  cf. Is 43,15; 45,11; 47,4) «el verídico» (3,7; 6,10;  cf. Is 65,16);  «el Amén» (3,14; cf. Is 65,16):   Yo soy el alfa y la omega (1,8; cf. 22,13); Yo soy el primero y el último (1,17; 2,8),  los primeros «Yo soy» del Apocalipsis.

– Con cabeza de cabello blanquísimo (eterno:  vive desde tiempos remotos)

Cristo, el Mesías esperado

– Se esperaba el «león de la tribu de Judá» y «brote de David» (mesías poderoso)

– Mesías que ha de regir las naciones con una vara de hierro:

papel redentor, hegemónico del Mesías (cf. Sal 2;  Ezeq 34)

La encarnación de Cristo en humildad

– ¡Viene más bien un cordero! (Encarnación:  en la debilidad de nuestra carne)

– El Cordero será su pastor (un ser humano será redentor de los seres humanos)

– Un hijo varón, nacido de la mujer (María):  la encarnación del Hijo de Dios

– Su nombre es «Jesucristo» (1,1.5), «Jesús» (1,9), el Hijo de Dios (1,18)

Ministerio público

– Los 12 apóstoles del Cordero (Apoc 21,14):  Cristo, jefe del colegio apostólico

– Apariencia como «Hijo del Hombre» (cf. 1,13)

Muerte sangrienta redentora en la Cruz

– El testigo fiel:  muerte (cf. 1 Tim 6,13)

– Alusión explícita a la crucifixión del Señor (en Jerusalén/por Roma) en 11,8

– El que nos ama y nos ha rescatado de nuestros pecados por su sangre

– Los que blanquearon sus vestidura en la sangre del Cordero (Apoc 7,9-14)

– El que tiene el manto empapado en sangre (Apoc 19,13)

Resurrección

– El primogénito de entre los muertos:  la resurrección

Exaltación/Glorificación

– Arrebatada al cielo:  misterio pascual que está comprimido:  parece en seguida después de la encarnación en la perspectiva de largo alcance del escritor

– El jefe de los reyes de la tierra:  la glorificación celestial:  Señor de Señores…

– El cordero recibe la adoración de la corte celestial:  «Digno eres…  por tu sangre…»

Misterio pascual

– Cordero de pie, a pesar de haber sido degollado (El misterio pascual en su conjunto:  Cristo resucitado después de haber sido matado:  Apoc 5,6)

– Es digno de abrir el libro, rompiendo los sellos (es decir, el mensaje –el sentido de la historia dado por Dios — era para que sea interpretado por él, precisamente en virtud de su misterio pascual, que lo ilumina todo)

– El cántico «de Moisés y del Cordero»  (Apoc 15,2-4):  la liberación de nuestro Dios;  la Pascua, con resonancias antiguas y nuevas (cf. 1 Cor 5,7)

Cristo en gloria, presente a su Iglesia

– El que habla con voz de trompeta y dirige su mensaje a Juan y a las iglesias,

– que camina entre las 7 lámparas (que está presente a su iglesia entera)

– y los ojos como llamas de fuego (con visión penetrante),

– con los pies de bronce bruñido (¿su fundamento es la gloria?)

– y la voz como de catarata (voz poderosa, del Espíritu),

– que tiene las 7 estrellas de las 7 iglesias (¿dirigentes de las varias iglesias?)

– y cuyo rostro brilla como el sol (cf. Transfiguración:  gloria)

–  Cordero con 7 cuernos (omnipotencia) y 7 ojos (omniciencia)

La obra actual de Cristo:  salvación por medio de su Iglesia

– Y nos ha hecho un reino y sacerdotes para su Dios y Padre (redención)

– «Por la sangre del Cordero los mártires han vencido al acusador de nuestros hermanos» -a Satanás- ( Apoc. 12,11):   gusto anticipado de la gloria

– El libro de la vida del Cordero sacrificado (Apoc 13,8; 21,27):  todos los destinados a ser salvados, los que reciben el don de la vida eterna

– El Cordero de pie sobre el Monte Sión  y las vírgenes le siguen  (Apoc 14,1-4):  Cristo con los redimidos («144,000 que le siguen adondequiera que vaya», es decir, los dispuestos a hacer su vountad en todo), en la Iglesia o en la gloria (Monte Sión)

– El Cordero guerrero, glorioso vencedor del mal (Apoc 17,14):  cordero apocalíptico, que recibe el título «Señor de señores y Rey de reyes»

– El día de la ira del Cordero:  juicio definitivo de Cristo contra malvados (Apoc 6,16)

– Celestial jinete victorioso llamado «el Fiel y Verdadero», envuelto en un manto empapado de sangre, cuyo nombre es «La Palabra de Dios» (Apoc 19,11-14)

– Reinado de Cristo y sus fieles durante mil años (Apoc 20,4):   S. Agustín interpreta esto como refiriendo al tiempo de la Iglesia

– El que viene pronto (22,20)

La gloria eterna junto al Cordero

– Las bodas del Cordero (Apoc 19,7-9; 21,9-10):  Cristo como el novio divino, que espera y recibe a la iglesia purificada y esplendorosa

– El Cordero, sol y luz de la Jerusalén celestial (Apoc 21,22s):  luz del mundo e irradiación gloriosa de los creyentes

– El trono de Dios y del Cordero:  fuente de aguas de la vida (Apoc 22,1-5):  agua que brota del trono de Dios y del Cordero (símbolo del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo)

– Y el Cordero los (nos) llevará a fuentes de agua de la vida (cf. Sal 23;  Jn 4…)

 Apuntes  sobre  la  eclesiología  del  Apocalipsis

Los fieles : 

catolicidad:  gente «de toda raza, lengua, pueblo y nación» (5,9; 7,9; 11,9; 15,7; 17,15)     cf. CEC 775

asamblea de los redimidos de la humanidad (14,4)  Cf. CEC 778

los salvados ,de origen judío y gentil  (cap. 7), pero no todos se salvan (11,9; 13,8.16; 17,15)

los creyentes, fieles en la tribulación

sacerdocio de los fieles  (1,6;  5,10;  20,6);  «los santos»  (8,3-4;  13,7;  20,9)

las almas debajo del altar:  ¿Iglesia sufriente?  (6,9-11)

Los ministros:

Juan el vidente

los apóstoles –según parece ya fallecidos (18,20;  21,14)  y falsos  apóstoles (2,2;  cf. 2 Cor 11,13-14)

los profetas (profhtai) (10,11.17;  11,18;  22,9) 

En este «universo nuevo» (Apoc 21,5), la Jerusalén celestial, Dios tendrá su morada entre los hombres.  «Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado» (Apoc 21,4; cf. 21,27).

Para el hombre  esta consumación será la realización de la unidad del género humano, querida por Dios desde la creación y de la que la Iglesia peregrina era «como el sacramento» (LG 1).  Los que están unidos en Cristo formarán la comunidad de los rescatados, la Ciudad Santa de Dios (Apoc 21,2), «la Esposa del Cordero» (Apoc 21,9).  Ya no será herida por el pecado, las manchas (cf. Apoc 21,27), el amor propio, que destruyen o hieren la comunidad terrena de los hombres.  La visión beatífica, en la que Dios se manifestará de modo inagotable a los elegidos, será la fuente inmensa de felicidad, de paz y de comunión mutua.     

El capítulo 13 del Apocalipsis (que pinta el Imperio Romano como la «bestia» ) ha servido en diversas épocas y situaciones de la historia de la Iglesia como remedio y correctivo o contrapeso a Romanos 13, –capítulo algo terrible que, si entendido unilateralmente («toda autoridad viene de Dios…»), podría ser utilizado para justificar y legitimar los peores regímenes totalitarios con sanción divina.  Justamente un ejemplo trágico de dicho abuso de aquel texto paulino se encuentra en el «Libro de Verdad» (informe de la comisión investigadora del asesinato de los seis jesuitas en EL Salvador, noviembre 1989), que reveló que los asesinos ¡habían leido Romanos 13  en la víspera de su delito sanguinario en nombre de la seguridad del Estado!  ¿¿Qué habría pasado si hubieran leido (y comprendido) más bien el capítulo 13 del Apocalipsis ??   El Apocalipsis ofrece así una perspectiva crítica indispensable para la elaboración de una adecuada «teología política» (léase también:  para enfocar adecuadamente las relaciones Iglesia-Estado) en nuestros tiempos.

Una mina de la «profecía bíblica» 

a)  los estudiosos de la «profecía bíblica»

Entre fundamentalistas el Apocalipsis ha sido utilizado desde mucho tiempo como mina, o sea recurso material indispensable (y en algunos casos, junto con Daniel, como fuente única) para elaborar escenarios del fin del mundo.  Esta dependencia casi exclusiva del Apocalipsis y Daniel constituye una especie de «canon dentro del canon» para muchas de las denominaciones, las más escatológicas, que interpretan el Apocalipsis al pie de la letra con respecto a la naturaleza, momento y manera de la llegada del reino glorioso de Dios.  Poco les importa a estos grupos que tales interpretaciones son unánimamente rechazadas por biblistas actuales, como proyecciones sobre el texto bíblico de preocupaciones y maneras de pensar de nuestros tiempos.  Estas especulaciones suelen ocurrir dentro del marco ideológico de la creencia en la «profecía bíblica» (en sentido acrítico, a pesar de un uso ecléctico de datos de la exégesis cuando éstos apoyan sus teorías predeterminadas).  Esta creencia en el cumplimiento de las «profecías bíblicas» (que infaliblemente ocurrirá durante la vida del creyente) ha tenido una larga y variopinta historia dentro (y sobre todo en la periferia) del Protestantismo.  En estos ambientes ha estado circulando la idea de que Dios tiene un «master plan» (proyecto arquitectónico), una estrategia divina de gobierno mundial ya anunciado por los profetas (y más que nada, por los escritores apocalípticos).  Esta concepción, a su vez, frecuentemente degeneraba en comparaciones frenéticas de la situación de uno mismo con la «verdad bíblica» en una búsqueda (¡siempre exitosa!) de indicios sobre las etapas conclusivas de la guerra final y a la vez más horrible que la humanidad jamás conocerá:  Armaguedón.

b)  el fenómeno del milenarismo

Una manifestación especialmente llamativa de esta corriente de la «profecía bíblica» ha sido (y es) el milenarismo:  la creencia en el reinado de Cristo y sus santos durante mil años (tomados literalmente).  A pesar de la escasez de apoyo bíblico para tal doctrina (se encuentra explícitamente sólo en Apoc 20,4-7), la expectativa del «milenio» cristiano ha sido tremendamente persistente desde los comienzos de cristianismo.  Entre los primeros escritores cristianos, Justino Mártir, Ireneo e Hipólito tomaron el mencionado pasaje literalmente (aunque con matices diferentes), mientras Clemente de Alejandría rechazó tal interpretación.  Tertuliano y los montanistas abogaron por una versión muy particular del milenio, en que la ciudad de Pepuza sería el lugar de su realización:  ellos eran realmente los primeros milenaristas en el sentido moderno del término.  La diversidad de opiniones persistió en los siglos siguientes, con varios líderes cristianos (Lactancio, Vitorino de Pettau y Cerinto) en favor de diversas interpretaciones milenaristas, mientras Orígenes, Jerónimo y Agustín lucharon contra tales ideas.  (A propósito, parece haber sido el apoyo que las ideas milenaristas encontraron en el libro del Apocalipsis lo que hizo surgir por el siglo tercero voces en contra de su inclusión en el canon, después de más de un siglo de amplia aceptación en las iglesias cristianas.)  Desde la»edad de oro» patrístico (siglo V), la interpretación figurativa de Agustín, en que el «milenio» es el reinado (indefinido cronológicamente) de Cristo en la Iglesia hasta el fin del mundo, ha sido la interpretación no oficial pero normativa de la Iglesia Católica.  Desde ese entonces, el milenarismo surge principalmente en las otras confesiones cristianas, y cuando ha brotado en suelo católico, normalmente ha sido desprestigiado (por ejemplo  el apego de los «franciscanos espirituales» al comentario de Joaquín de Fiore en el siglo XIII).  En este siglo la Iglesia Católica ha rechazando el milenarismo en forma casi dogmática, mediante un decreto del Santo Oficio en 1944 que lo definió como «doctrina «peligrosa» (cf. # 676 del Nuevo Catecismo).  Entre los reformadores protestantes y sus sucesores también hubo quienes rechazaron categóricamente el milenarismo:  Juan Calvino dijo a propósito del milenarismo, «esa ficción es demasiado pueril para necesitar o merecer una refutación»,  y de hecho el Apocalipsis es el único  libro del Nuevo Testamento que dejó sin comentario.

Creencias milenaristas, sin embargo, no se limitaron a los comentarios bíblicos ni a las opiniones de líderes eclesiales.  A lo largo de los siglos la expectativa del fin del mundo, sea o no directamente inspirada en textos del Apocalipsis, ha contribuido al ímpetu de los más diversos experimentos en vida comunitaria.

Milenarismo a través de los siglos:

proponentes de milenarismo

oponentes de milenarismo

Justino (Diál. 80), Ireneo, Meliton de Sardis, etc.  y  esp. Hipólito (De Antichristo 1) y Lactancio (Inst. div. 26)

Orígenes, Clemente de A., Jerónimo y Agustín (De Civ. Dei 20,7-8):  interp. eclesial del milenio;  especialmente Ticonio, donatista (fl. 370-390),  elimina interpretaciones milenaristas en su comentario al Apoc.

Tertuliano (Adv. Marc. 3,24) y los Montanistas

Concilio de Efeso (451 d.C.) contra Apolinar y el Decreto Gelasiano (contra escritos milenaristas)

Milenarismo desde el año 1000 al 1100 d.C.: terremoto (1000), eclipse (1033) y cruzadas populares para liberar a Jerusalén

Joaquín de Fiore y los franciscanos espirituales:      Intro. al Evangelio eterno (1256)

Buenaventura y Tomás de Aquino (De ultimo fine Dist 2; De beatitudine, art. 3)

apocalipticismo en el s. XIV:  plaga bubónica, Wycliffe,  Vicente Ferrer OPy Savonarola OP

Taboritas y grupos extremistas de protestantes: Anabaptistas (Münster 1534-35), Moravianos y otros muchos más

Martín Lutero, Juan Calvino y la Confesión de Augsburgo (art. 17)

Manuel de Lacunza SJ (Chile) milenarismo espiritual (1816-26)

sus libros condenados (póstumo)

Pietismo, comienzos de los mormones (José Smith – 1830), el «Gran Despertar» y el «gran chasco» de 1843-44 (origen de los Adventistas:  Wm. Miller)

J. Darby, C.I. Scofield:  dispensacionalismo (los años 1870-90 en Inglaterra y luego en los EE.UU.)        «Prophecy Conferences» abundan…

los orígenes del fundamentalismo 1910-20 (con un apocalipticismo literalista en su ala extremista)

Testigos de Jehovah:  1874 y luego el año 1914 (I Guerra Mundial)

Decreto del Santo Oficio de 21.6.1944:  doctrina «peligrosa»

Cf Catecismo de la Iglesia Católica, n. 676

 

Las oportunidades extraordinarias provistas por el Nuevo Mundo en los siglos 16 y 17, por ejemplo, inspiraron muchos proyectos utópicos entre católicos y protestantes.  Los mejor conocidos de éstos son los hospitales comunitarios «Santa Fe», del obispo Vasco de Quiroga en México; las iniciativas de evangelización pacífica de los indígenas de América Central de parte de Bartolomé de las Casas y los dominicos, y las «reducciones» de los Jesuitas en América del Sur.  Entre los protestantes, la expedición del «Mayflower» (1622) con la intención de ir al encuentro del Señor en la nueva «tierra prometida», y muchas de las migraciones de protestantes al Nuevo Mundo (vgr. Puritanos, Moravianos) tenían matices apocalípticos.  Con todo, pocos de estos proyectos que abrigaron esperanzas de fundar una nueva y ‘virgen’ cristiandad en el Nuevo Mundo fueron directamente inspirados por el libro del Apocalipsis.  Han habido, sin embargo, otros muchos grupos cristianos que, movidos por su convicción respecto al inminente fin del mundo (e ignorando convenientemente pasajes como Mc 13,32), intentaron descubrir la fecha del encuentro definitivo con el Señor.  El atractivo utópico y el impacto psicológico del anuncio del fin próximo del mundo parecerían ser factores decisivos en la aparición y crecimiento de tales denominaciones.  Entre las principales han sido (y son):  los anabaptistas (y otros grupos semejantes en los comienzos de la Reforma), los adventistas (que comenzaron con las predicciones de William Miller que ubicaba la vuelta de Cristo en los años 1843-44, produciéndose como resultado «el gran chasco») y los testigos de Jehová (quienes han recuperado hábilmente de toda una serie de predicciones del fin del mundo –nunca realizadas– en el curso de este siglo).

Tales denominaciones, prácticamente definido por la expectativa milenaria, son frecuentemente de carácter sectario, afirmando que su grupo es la única  comunidad de salvación…  En varias ocasiones este aspecto sectario ha producido grandes tragedias.  Dos ejemplos nos bastan,  uno de siglos pasados, y otro de nuestros días.  En 1534, cuando los melchioritas alemanes, liderados por Mathys y Bockelson, se alzaron en armas para inaugurar el reino milenial de Dios (que supuestamente comenzaría el domingo de Pascua en Münster) el resultado fue un baño de sangre en que todos los entusiastas milenaristas murieron.  Y últimamente, el 19 de abril de 1993, la atención del mundo fue concentrado sobre la comunidad sectaria de «Apocalypse Ranch» en Waco, Texas, donde la mayoría de miembros, viviendo bajo la influencia dominante del patológico David Koresh (auto-designado «Cordero de Dios») murieron en la horrible conflagración que casi todo la humanidad siguió, conmovida, por los medios de comunicación internacional.

Predicciones del fin del mundo/segunda venida:

 

c. 172  (Montanus, en Frigia)
500 (Hipólito de Roma)
1000
1200 o 1260 (Joaquín de Fiore, escribiendo en 1183/4)
1348, luego 1349 (flagelantes durante la Peste Negra)
1355 (Arnaut de Villaneuve)
1369 (Conrad Schmid, en Thuringe)
c. 1396 (V. Ferrer, en España, Francia, Italia)
c. 1525 (T. Müntzer, defensor y propagandista de la Guerra de los Campesino, en Alemania)
8:00 AM,  19 oct de 1533 (M. Stiefel, amigo de M Lutero  -el cual lo rechazó tajantemente)
1533 (Melchior Hoffmann, en Strasbourg:  corriente extremista de Anabaptismo)
5 abril de 1534 (Mathys y Bockelson –Melchioristas–, alzados en armas en Münster;  terminó en un baño de sangre)
1588 = caída del papado (Erasmo, en siglo XVI)
1625 = caída del papado con el milenio en 1626 (Drabicus, en siglo XVII)
1644 = conversión de los judíos (Serurier, en siglo XVII)
1655 (Cristobal Colón)
1660 (quintomonarquistas, Inglaterra)
1663 (Toldery, de los quakers)
1666 (A. d’Aubigné, H.J. Schoeps, J.Tharaud…  «Cada tormenta con relámpagos produjo expectativas del fin del mundo» escribió el quaker George Fox acerca de este año)
1688 (el matemático J. Napier, en libro de 1594, que luego fue publicado en 23 ediciones en el
1672 = caída del papado (Osiander, en siglo XVI)                                                               [siglo XVII)
1691 (profetisa Eva Fröhlichinn, en Amsterdam)

1697, luego 1736, luego 1716 (Cotton Mather, en EEUU)

1700 (Archer)
1710 (Egli)
1715, luego 1766 (el astrónomo-matemático Isaac Newton en su libro pósthumo:  Observations upon the Prophecies of Daniel, and the Apocalypse of St. John,, 1733)
1717 (grupo de alemanes en Bienne)
1720 = conversión de los judíos (O. Paulli, Danois, en siglo XVII)
Navidad 1748 (místicos freneticos, de Berne)

los 1750 = guerras, 1761 = surge el Anticristo, 1763 = fin del mundo (según obra 1759 EEUU)

(al más tardar) 1766 (otro libro publicado en 1759, EEUU)

1835,1838,1842,1845 (Irving)
18 junio de 1836 (J.A. Bengel)
1843, y luego 22 oct de 1844 (Wm. Miller, en EEUU:  «el gran Chasco» de los Adventistas)
1874  (Rutherford, en EE.UU.)
1892 = conversión de los judios, con milenio en 1900 (Lachèze, en el siglo XIX)
1914 (Russell, en EE.UU:  Testigos de Jehovah:  «millones que ahora viven no morirán»)
1925 (Rutherford, en EEUU: Testigos de Jehovah)
1971 (Payraube, en el siglo XIX)
1975 (espiritista Bergmann)

1988 (E. Whisenant, en un libro de tirada de 2’000,000 en el mismo año 1988)

1996 (Al. Campbell, en el siglo XIX)
2000 (S. Sewall, EEUU a fines del s. XVII;  F. de Rougemont en siglo XX)
2001 (Madrolle)
Nostradamus:  cuando el Viernes Santo será el 23 abril, la Pascua el 25, y la Santísima Trinidad                          el 24 de junio,   –lo que se dio/se dará en los años: 1666, 1734, 1886, 1943, 2038…

 

   Dios no ha querido revelar la fecha exacta de la segunda venida de Cristo

Para atajar toda pregunta de sus discípulos sobre el momento de su venida, Cristo dijo:  Esa hora nadie la sabe, ni los ángeles ni el Hijo.  No les toca a ustedes conocer los tiempos y las fechas.»  Quiso ocultarnos esto para que permanezcamos en vela y para que cada uno de nosotros pueda pensar que ese acontecimiento se producirá durante su vida.  Si el tiempo de su venida hubiera sido revelado, vano sería su advenimiento, y las naciones y siglos en que se producirá ya no lo desearían.  Ha dicho muy claramente que vendrá, pero sin precisar en qué momento.  Así todas las generaciones y todas las épocas  lo esperan ardientemente.

Aunque el Señor haya dado a conocer las señales de su venida, no se advierte con claridad el término de las mismas, pues, sometidas a un cambio constante, estas señales han aparecido y han pasado ya; más aún, continúan todavía.  La última venida del Señor, en efecto, será semejante a la primera.  Pues, del mismo modo que los justos y los profetas lo deseaban, porque creían que aparecería en su tiempo, así también cada uno de los fieles de hoy desea recibirlo en su propio tiempo, por cuanto que Cristo no ha revelado el día de su aparición.  Y no lo ha revelado para que nadie piense que él, dominador de la duración y del tiempo, está sometido a alguna necesidad o a alguna hora.  Lo que el mismo Señor ha establecido, ¿cómo podría ocultársele, siendo así que él mismo ha detallado las señales de su venida?  Ha puesto de relieve esas señales para que, desde entonces, todos los pueblos y todas las épocas pensaran que el advenimiento de Cristo se realizaría en su propio tiempo.                                         Oficio de Lectura, Jueves I de Adviento

del comentario de San Efren, diácono, sobre el Diatessaron de Taciano 

CONTRIBUCIONES  DEL  APOCALIPSIS

I. Teología:

Aportes / contribuciones teológicos del Apoc.

-teología trinitaria

-cristología del Cordero y soteriología de la redención por la sangre (Apoc  1,5.17-18; 5,5-6) cf. libro de Contreras Molina (El Señor de la Vida etc.)

-martirología:

-la palabra martuV aplicada a Cristo por excelencia, y a sus testigos en relación con él

-eclesiología:

-los fieles (de origen judío y gentil):  los salvados, los creyentes fieles;  sacerdocio de los fieles

-los ministerios (datos interesantes sobre profetas, ¿obispos?.mención del lector)

-vida eclesial:  dificultades internas (Apoc 2-3), relaciones con el judaismo

-imágenes de la Iglesia:  la mujer del Apoc 12; almas debajo del altar y los perfectos en la gloria; la esposa del Cordero y la Jerusalén celestial

-Cristianismo frente al Imperio Romano (Apoc 13 vs. Rom 13)

-escatología:

-definición de las doctrinas del juicio universal, de  la retribución individual

-diferentes respuestas a la pregunta sobre la materialidad/espiritualidad del reino de Dios

-historia de la liturgia:

-cánticos, doxologías y fórmulas cristológicas, aclamaciones..

-posible representación de la liturgia judía y/o cristiana primitiva (cap. 4-5; 8; 19…)

II.  Liturgia:

Elementos del Apocalipsis incorporados en la liturgia actual, que han influido/influyen en ella

-Rito de Iniciación

-renuncia de Satanás

-sello con el Espíritu (crisma)

-vestidos blancos

-teología bautismal:  morir con Cristo (martirio que nos identifica con Cristo)

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