Segunda Venida de Cristo, Las Resurrecciones, Los 2 Testigos

Introducción:

En la escatología, ó sea en la enseñanza “las ultimas cosas” o “los eventos del porvenir” la segunda venida de Cristo en persona a la tierra es una doctrina fundamental, ya que él mismo dijo con toda claridad: “vendré  otra vez, y os tomare a mi mismo” Juan 14:3, como también fue anunciado por los ángeles mensajeros celestiales del señor: “este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo” (Hch. 1:11).

Como podemos ver estos dos  versículos son fundamentales para aceptar la Segunda Venida de Cristo, como lo confirma pablo en 1a de tesalonicenses 4: 13-18, así como se cumplieron las profecías del Antiguo Testamento, y lo dicho por el mismo Jesús en el Nuevo Testamento, con respecto a su muerte y resurrección, pero que no eran entendidas por sus mismos discípulos hasta que lo vieron resucitado, así de igual manera hay mucho que queda en la penumbra en cuanto a los acontecimientos que han de tener lugar en el futuro, en este estudio veremos las diferentes escuelas de la interpretación de la profecía sobre la Segunda Venida de Cristo que ha sido oscurecido mediante el surgimiento de sectas que se han apropiado de este evento manejándolos a capricho según sus propias conveniencias.

Pero el desarrollo de los eventos no se detiene, la biblia, la palabra de Dios, expone por ella misma y por boca de Jesús mismo como será su segunda venida cuando el hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con el, entonces se sentara en su trono de gloria” (Mt. 25:31).

Cristo viene con poder, viene a ejecutar juicio sobre sus enemigos y tomar posesión del reino… y reinar en justicia por mil años. A establecer paz en la tierra a juzgar a Israel y las naciones y para juicio final. Viene a establecer cambios profundos en el cielo y en la tierra y en el infierno.

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Dedico este trabajo a mis hijos Elsie y José Alberto pero en especial a nuestro Señor Jesucristo, por su bondad y amor.

 I.  La Segunda Venida de Cristo

                             Su historia

Existen dos eventos cumbres que marcan la historia de la humanidad, uno es la Primera Venida de Cristo, como el Mesías, salvador y el próximo en el calendario de Dios es la Segunda Venida de Cristo ya no como Mesías sino como “Rey de Reyes y Señor de Señores” la primera venida fue, para dar a la humanidad perdida en la obscuridad, la Luz de Dios, y el perdón de Dios a todos los que se acogieren a su gracia a través de Jesús. Fue el amor de Dios mostrado a la humanidad de la manera mas clara, dándole a toda la humanidad la oportunidad de venir a la luz, por medio del plan de salvación para todo el que en ‘El creyere. 

La Segunda Venida de Cristo será algo totalmente diferente,  la Segunda Venida será un acontecimiento el cual será presenciado por toda la humanidad, será algo tan notorio que nadie tendrá que anunciarle a otro que Cristo vino, ya que será como un relámpago que sale desde un lado de la tierra hasta el otro  lado,  será algo nunca visto, todos tendrán que verlo, será precedido de una gran señal en el cielo como leemos en: Mateo 24:30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” Para darle mas certeza a lo que comentamos veamos: 7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. 8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” Apocalipsis 1:7-8 Este aspecto esta suficientemente claro a través de toda la Biblia, “todo ojo le verá”. Ya ha sido anunciado por mas de 2000 años muchos millares habrán muerto por seguirlo y muchas mas habrán sufrido de alguna manera las consecuencias de obedecer su Palabra. Ya no será el personaje débil y dispuesto a perdonar a cualquiera que se lo pidiera, sino que ahora será el juez de toda la tierra; le veremos con poder y gloria, será una visión gloriosa para los salvados que lo esperan; pero terrible para los impíos que pedirán a las piedras que los aplasten para escapar de la mirada del Hijo de Dios. En ese momento verán la majestuosa venida del “Rey de Reyes”.

 II.                            Diferentes teorías de la Segunda Venida de Cristo

Hay varias escuelas de interpretación en cuanto a la segunda venida del Señor.

1. Una venida  espiritual no corporal para los testigos de Jehová, después de haber pronosticado en el año de 1914 y más tarde en 1918 como fechas para la venida de Cristo, al fin decidieron que, en realidad, llego en 1914, pero solo apareció a pocas personas en secreto. La Biblia nos dice que la venida de Cristo será corporal Hch 1:11. De ser espiritual la venida de Cristo no seria visible al ojo humano, pero en Ap 1:17 nos dice que todo ojo le verá.

2. La postmilenial que sostiene que el milenio, es la conquista del mundo por medio de las iglesias externas (catolicismo romano),

3. La amilenial, que dice que no hay conquista y reino terrenal de Cristo sino que pasamos directamente a la eternidad, en el nuevo cielo y nueva tierra cuando regrese Cristo, y

4. La premilenial que afirma que Cristo vuelve a esta tierra, reina aquí mil años y luego pasamos a la eternidad en el nuevo cielo y la nueva tierra.

5. La judaica, el judaísmo espera la «Primera Venida» más que la «Segunda Venida». Esperan la venida del Mesías. Este Mesías llevará al milenio que Isaías y otros profetas han descrito.

6. Nueva Iglesia / Swedenborgianismo. Emanuel Swedenborg y aquellos en la Nueva Iglesia creen que Jesús ya ha hecho su segundo advenimiento mediante las ideas reveladas en los trabajos teológicos del Swedenborgianismo. Creen que el Juicio Final fue completado en el mundo espiritual el 19 de junio de 1770.

7. Otros grupos religiosos enseñan que cuando Cristo venga, al principio él reunirá solamente a sus elegidos para impartirles un “éxtasis” en secreto. Pero la biblia tampoco menciona esta posibilidad, sino claramente dice que “el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo”

III. ¿Cómo será la segunda venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo?

1. Cristo volverá de la misma manera que se fue. En Hch. 1:11 dos ángeles dijeron a los apóstoles: «¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo». Volverá en forma personal, a cierto lugar, el monte de los olivos, Jerusalén (Zac. 14:4).

2. Cristo viene como ladrón, una sorpresa para los que no le esperan. (Lc. 21:34; 1 Tes. 5:2,4; 2 Ped. 3:10; Apoc. 3:3; 16:15; Mt. 24:43 y Lc. 12:39) No viene como ladrón para nosotros que le esperamos. Nosotros no estamos en tinieblas, las tinieblas de ignorancia, de los vicios y pecado, cosas por las cuales los hombres se esconden de Dios. (Véase Apoc. 6:15-17).

3. Habrá disturbios y convulsiones en la naturaleza. (Mt. 24:29; Mar. 13:24-25; Lc. 21:25-28) El sol y la luna se oscurecerán y las estrellas caerán. Lucas menciona el terrible ruido del mar y de las olas. En ese momento oscuro, la aparición de Jesucristo, el «Hijo del Hombre», será algo estupendo y asombroso. En ese momento todos los hombres en general (los inconversos) «verán al Hijo del Hombre…» (Lc. 21:27), pero el versículo que sigue está dirigido a nosotros, los creyentes: «Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca».

4. Viene Cristo en las nubes. (Mt. 24:30; 26:64; Mar. 13:26; 14:62; Lc. 21:27; Apoc. 1:7) Estas nubes probablemente son nubes ordinarias. La Biblia no dice que son nubes de creyentes, o nubes que son la gloria de Cristo. Mejor es esperar, en vez de crear teorías.

5. Su venida va a ser visible a todos. (Mt. 24:26-27,30; 26:64; Mar. 14:62; Lc. 17:22-24; 1 Jn. 3:2-3) Aunque Cristo va a llegar al monte de los Olivos (Zac. 14:4), su venida va a ser visible para todos los habitantes del mundo, incluso para los ciegos y los que duermen. Cristo dice que su venida será como «relámpago» (Mt. 24:27). El contexto (v. 26) habla de los que tratarán a engañar diciendo que su venida será en secreto, es decir, en el desierto, o en los aposentos. La palabra en el idioma original (el griego) en el v. 27 traducido «la venida» es parousía. Es la misma palabra traducida

«venida» en Mt. 24:3, 37,39; 1 Tes. 3:13; 4:15; 2 Tes. 2:1; 1 Cor. 15:23; 2 Ped. 3:4,12. Esta palabra parousía (venida) significa la presencia, o la llegada de un rey o emperador a una provincia. ¡Nuestro Rey ya viene! «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá….» (Apoc. 1:7). Su venida no será un secreto. No encuentro en la Biblia ninguna venida de Cristo en secreto. (Los Testigos de Jehová dicen que Cristo volvió el primero de octubre del año 1914).

6. Los creyentes ya muertos volverán con Cristo. (1 Tes. 3:13; 4:14; Judas v. 14) Al morir un creyente en Cristo, va su espíritu (su alma) inmediatamente a la presencia del Señor. Ellos vuelven con el Señor. (Notamos que este texto en Judas es la cita más antigua sobre este tema, y muy posiblemente es la cita más antigua de cualquier literatura del mundo, porque cita Enoc, séptimo desde Adán y antes de Noé).

7. Viene Cristo «con gran voz de trompeta», «con trompeta de Dios», «se tocará la trompeta» (Mt. 24:31; 1 Tes. 4:16; 1 Cor. 15:52) ¡Con trompeta, y como un relámpago, con las convulsiones de la naturaleza, la segunda venida de Cristo va a llamar la atención! ¡Será un evento ruidoso y glorioso!

8. El señor descenderá «con voz de mando». (1 Tes. 4:16) Nuestro comandante en jefe ha llegado, el Rey de reyes, el que tiene «toda autoridad» (Mt. 28:18). (Véase su autoridad en Jn. 11:43: «Lázaro, ven fuera»).

9. Cristo viene con poder y gran gloria (Mt. 16:27; 24:30; 25:31; 26:64; Mar. 13:26; 14:62; Lc.

21:27; 2 Tes. 1:9; Tito 2:13; 1 Ped. 4:13; 5:1) Nosotros que somos de Cristo también vamos a ser participantes «de la gloria que será revelada» (1 Ped. 5:1)). ¿De qué manera? Según lo que leemos en 2 Tes. 1:10, es por nuestro testimonio a otros. Véase Col. 3:4, Rom. 8:18-19). ¡Que día de gloria!

10. Cristo viene «en llama de fuego». (2 Tes. 1:7-8; Apoc. 1:14; 2:18; 19:12) El fuego está relacionado en la Biblia con la presencia de Dios y con su ira en contra del pecado (p. ej. Ex. 3:1-6). Su venida «en llama de fuego» significa también el juicio de los creyentes (1 Cor. 3:10-15). Nuestro trabajo carnal no recibirá recompensa (2 Cor. 5:10; Rom. 14:10-12; Isa. 40:10). Pero según el texto en 2 Tes. 1:7-8, es el tiempo en que Cristo nos traerá «reposo». ¿Cuándo? «…Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder». Ojo. Esta palabra, «se manifieste», es apocalipsis en el griego. Es decir, es la «revelación» de Cristo. Por fin toda la iglesia de Dios será libertada de toda tribulación y persecución. ¡Un día vamos a «cobrar», cuando venga nuestro patrón «en llama de fuego»!

11. Cristo viene montado en un caballo blanco. (Apoc. 19:11) En tiempos antiguos un caballo blanco era símbolo de victoria. Ya no será como en su primera venida. Ahora vendrá como comandante, con fuerza y poder. Viene como Rey y Juez.

12. Los ejércitos celestiales le siguen en caballos blancos, símbolo de pureza. (Apoc. 19:14) Muy posiblemente estos «ejércitos» son ángeles (véase punto no. 16, más adelante). Apoc. 12:7 menciona un ejército de ángeles.

13. Hay muchas diademas en la cabeza de Cristo. (Apoc. 19:12) Una diadema es símbolo de autoridad. Las «muchas diademas» simbolizan toda autoridad. Más antes Satanás quería ofrecerle a Cristo autoridad sobre las naciones (Mt. 4:8-10), cosa que Jesús rehusó, prefiriendo esperar el momento futuro cuando el Padre se lo dará.

14. Una espada sale de la boca de Cristo. (Apoc. 19:15; Isa. 11:4; Jn. 12:48; Heb. 4:12; 2 Tes. 2:8; Ef. 6:17) Esta espada, seguro, no es de material, sino simboliza su Palabra, que es «más cortante que toda espada de dos filos» (Heb. 4:12). Es una palabra con toda autoridad, para juzgar y reinar por la eternidad.

IV.              LA APARICIÓN

Hay cinco cosas que sabemos sobre la Segunda Venida más allá de cualquier duda:

1. Su venida será literal. (Hechos 1:10,11; Lucas 24:38,39)

2. Su venida será visible. (Apocalipsis 1:7; Mateo 24:30; 24:27)

3. Su venida será audible. (Mateo 24:31; 1 Tesalonicenses 4:16,17; Salmo 50:3)

4. Su venida será gloriosa. (Salmo 50:3; Apocalipsis 6:14; Mateo 16:27, 25:31)

5. Su venida será definitiva. (Apocalipsis 22:11,12)

Como es obvio, estos hechos bíblicos sugieren algunas preguntas muy buenas. El concepto más popular del regreso de Cristo, ubica el retorno de Jesús en dos fases. La primera vez, viene secretamente en busca de su iglesia, luego de lo cual aparece el anticristo y reina sobre la tierra por siete años (algunas versiones de la teoría lo ubican reinando sólo los últimos tres años y medio de los siete). Entonces Jesús regresa en gloria para destruir al anticristo en la segunda fase de su venida.

La pregunta obvia es: ¿Cómo pueden coincidir con ese escenario todos los versículos que mencionamos anteriormente? Por ejemplo, si todo ojo le verá, como dice la Biblia, ¿cómo podrá regresar en secreto? Mateo 24:30 indica que todas las tribus de la tierra se lamentarán cuando vean a Jesús en su regreso, y en el siguiente versículo (Mateo 24:31) se confirma que los justos verán la venida de Jesús en el mismo momento en que las tribus de la tierra se estén lamentando. Mateo 24:38, 39 compara la Segunda Venida con el diluvio y confirma que los impíos y los justos vivirán ese acontecimiento en forma simultánea.

Otra cuestión surge con respecto al anticristo. La teoría más popular dice que el anticristo aparece después de que Jesús viene a buscar a su iglesia, pero la Biblia describe exactamente lo contrario: en 2 Tesalonicenses 2:1-3, Pablo le dice a la iglesia que el anticristo debe aparecer antes de que ellos vean a Jesús. 2 Tesalonicenses 2:8 confirma que el anticristo será destruido por la gloria de la aparición de Cristo.

Cuando será la Segunda Venida de Cristo? “12El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. 13Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. 16Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.” Apocalipsis 16:12-16 Esta batalla que describe este pasaje de las escrituras, será la batalla final y será convocada por el mismo diablo, o sea el dragón; junto con sus aliados: la bestia y el falso profeta, estos congregarán al mundo entero para esta gran batalla en contra de Jerusalén, por alguna causa no especificada el anticristo se volverá contra Israel y congregará un inmenso ejército en un valle llamado “Armagedón” este nombre significa montaña de Meguiddo, y megiddo es un valle en el río Cisón de aproximadamente 55 Km. por unos 22 Km. Allí hay una montaña llamada Armagedón, este valle también es llamado de Josafat que significa valle del juicio de Dios leamos: “2reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra” Joel 3:2 Podemos decir que aunque sabemos que es el dragón y sus secuaces que congregan a las naciones para esta guerra Dios dice que es él, esto es debido a que el diablo nada puede hacer si el Señor no se lo permite, o está en el plan de Dios. Este gran ejército estará formado por todos los enemigos tradicionales de Israel, y esta batalla con la intención de eliminar totalmente al pueblo de Israel ocurrirá al final de la segunda parte de 3.5 años de la Gran Tribulación. Contra tal ejército Israel no tendrá posibilidades de triunfar, será superado tanto numéricamente como tecnológicamente y en equipamiento militar, y es precisamente en ese momento cuando ocurrirá el indescriptible evento de la Segunda Venida de Cristo.

 resurreccion, las resurrecciones

V.                 Las  resurrecciones (Apocalipsis 20: 4-6)

  1. A.    La primera

La misma palabra «primera» nos muestra que habrá más de una resurrección, no como piensan los católicos y ortodoxos griegos. Porque si habrá «primera», claramente nos muestra que habrá una segunda. Con toda certeza podemos decir que habrá aún dos resurrecciones, sin contar la resurrección del mismo Cristo Jesús. Incluyendo esas resurrecciones, las individuales, de personas resucitadas en cuerpos mortales que volvieron a morir, sino únicamente aquellas resurrecciones, después de las cuales habrá para los resucitados vida o muerte eternas.

1ª. Resurrección: Cristo es la primicia de la resurrección de los muertos (1ra. de Corintios 15:20,23). Esta es la siega de la mies del Señor (1ra. de Corintios 15:42-44, 55-54). 2ª. Resurrección: La de los santos de Jerusalen que resucitaron y se mostraron a todos después de la resurrección de Jesús. 3ª Resurrección: En esta resurrección resucitarán todos los santos, toda la iglesia de Cristo, la que juzgará al mundo (1ra. de Corintios 6: 2-3; Apocalipsis 2:4a). Esto sucederá al tiempo del arrebatamiento de los creyentes (1ra. de Tesalonicenses 4: 16-17.

4ª Resurrección: En cuarto turno resucitarán todos aquellos que hayan muerto por Cristo en el tiempo de la «la gran tribulación», o sea, en el tiempo del señorío del anticristo en la segunda semana septuagésima (Apocalipsis 20: 4b). Esta será «la siega de las espigas» de los sembrados (Levítico 23:22). Esto se verificará al final de la semana al tiempo de la segunda venida de Cristo a la tierra.

Estas cuatro resurrecciones, incluyendo a la de Cristo, son consideradas como la «primera resurrección». Esto debido a que estas tendrán lugar antes del reino milenial, momento en que resucitaran únicamente los santos. Esta  «primera» resurrección es conocida también como la «resurrección de los justos» (Lucas 14:14) y sus participantes son calificados de «bienaventurados santos» (Apocalipsis 20:6), ellos resucitarán para la vida eterna (Juan 5:28-29).

Sin embargo, no todos los participantes de la primera resurrección ocuparán igual posición ante Dios. Los santos del Antiguo Testamento quienes «esperaban la consolación de Israel» (Lucas 2: 25) , al igual que los santos del Nuevo Testamento, juntos compondrán la «Esposa del Cordero» (Apocalipsis 9-14). Todos aquellos que fueren salvados al tiempo de la semana setenta será tan sólo como invitados, «llamados a la cena de las bodas del Cordero».

Existe la idea  de que los santos del Antiguo Testamento pertenecerán a la Esposa, y esto debido a que al más grande de todos los profetas, Juan el Bautista, no se incluyó a sí mismo en el número de los que la componen (Juan 3:29). Pero Juan el Bautista no delineó quien será la Esposa, el se limitó a identificar su relación con Cristo. Lo cierto es que esa Esposa será la «Nueva Jerusalén» (Apocalipsis 21:14) , y en los cimientos de ella vemos los nombres de los doce  Apóstoles del Cordero (Apocalipsis 21:14) , lo que simboliza la iglesia del «Nuevo Pacto», y en las puertas vemos los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel (Apocalipsis 21:12) lo que simboliza la iglesia del Antiguo Testamento.

5ª Resurrección: Finalmente resucitaron todos «todos los otros muertos» (Apocalipsis 20:5). Esta será  la cizaña que Satanás sembró en el cuerpo de Dios (Mateo 13:28-30). Esta «cizaña» resucitará después del reino milenial, y ésta será la «resurrección de condenación» (Juan 5:28-29) , porque sus participantes serán los impíos, quienes rechazaron la gracia salvadora (Apocalipsis 21:8). Esta cizaña será, pues, recogida y echada al «horno de fuego» después de cumplido sobre ellos el postrero y justo juicio, el cual ellos califican de «juicio terrible».

Por supuesto, todos los que no creen en Cristo ya han sido condenados (Juan 3:18) , pero en la culminación de su justicia, Dios llevará un juicio formal, con preguntas y testimonios de los testigos, con la presentación de una diversidad de documentos y pruebas auténticas, para que ellos vean claramente que realmente son culpables, sin poder quejarse luego de de haber sido juzgados injustamente, o bien por haber sido castigados sin ser juzgados.

Todos los santos estarán viviendo en el cuerpo al tiempo del reino milenial, no serán muertos, sino que serán transformados (Isaías 65:22) , es decir, que serán transformados al trasladarse a la tierra nueva.

 los juicios

VI.              Los juicios

El Juicio De Israel y Las Naciones

En conexión con la segunda venida de Cristo se incluyen juicios sobre Israel y las naciones entre los grandes acontecimientos que establecerán el reino sobre la tierra. Los juicios comienzan con el juicio de los santos resucitados del Antiguo Testamento, israelitas y gentiles, y los santos de la tribulación, israelitas y gentiles. Sin embargo, estarán presentes en este suceso, en juicios separados, los israelitas y los gentiles que todavía estén viviendo sobre la tierra. Estos últimos juicios tienen que ver con la separación de los que han sido contados por dignos de entrar en el reino y de los que han sido considerados indignos y quedan excluidos

A. EL JUICIO DE ISRAEL RESUCITADO Y DE LOS GENTILES

La doctrina de la resurrección es una verdad familiar en el Antiguo Testamento, como se dijo en el capítulo anterior. Además de la resurrección que ocurre en el arrebatamiento de la iglesia, hay también una resurrección de muertos justos en conexión con la segunda venida de Cristo para establecer su reino. Como se dijo anteriormente, esto es mencionado en Daniel 12:2, Isaías 26:19 y Job 19:25-26. También se ve la resurrección de Israel en conexión con su restauración como nación en el tiempo de su segunda venida. En Ezequiel 37, en la visión del valle de los huesos secos, aprendemos que aunque la restauración de los huesos secos para ser un cuerpo vivo es un símbolo de la restauración de Israel, es también el tiempo en que Israel saldrá de sus tumbas (37:12-14). Aquí parece combinarse lo simbólico y lo literal. En el mismo capítulo se presenta a David como una persona resucitada que sirve como rey sobre Israel bajo Cristo. En general, el Antiguo Testamento da una fe firme a todos los que creen en la resurrección de los muertos.

En Apocalipsis 20 se dice que la resurrección de los mártires de la tribulación ocurrirá en relación con la segunda venida de Cristo. Probablemente esté conectada con la resurrección de los santos del Antiguo Testamento. Se dice que los resucitados vivirán y reinarán con Cristo mil años (Ap. 20:4) y aparentemente serán recompensados del mismo modo que la iglesia fue galardonada en el tribunal de Cristo. La fidelidad a Dios hasta la muerte en el servicio brindado se les reconoce dándoles parte en el reinado con Cristo sobre la tierra.

Ha surgido alguna confusión por el hecho de que también se dice que la iglesia reinará con Cristo. Las Escrituras parecen indicar que todos los justos resucitados antes del milenio compartirán en alguna forma el reino milenial, cada uno en su orden y de acuerdo con el propósito soberano de Dios. La Iglesia reinará como esposa de Cristo; los santos resucitados reinarán en sus diversas capacidades como israelitas salvados o como gentiles salvados. Una ilustración es proporcionada por el libro de Ester, donde Ester reinó como reina, mientras Mardoqueo reinó como primer ministro del rey. Tanto Ester como Mardoqueo reinaron, pero de diferentes maneras y en diferentes capacidades. Así será en el milenio.

Consecuentemente, puede concluirse que los justos muertos de Israel y los gentiles serán resucitados en el tiempo de la segunda venida de Cristo, y esta resurrección incluirá a todos los que no están incluidos en la resurrección y traslación realizada en el arrebatamiento de la iglesia

B. EL JUICIO DE ISRAEL VIVIENTE

Cuando Cristo vuelva en su segunda venida también librará a su pueblo de los perseguidores. Muchos ya habrán sido asesinados (Zac. 13:8), pero los que sobrevivan serán liberados por Cristo cuando El venga (Ro. 11:26). Los israelitas que son librados de sus enemigos, sin embargo no son todos dignos de entrar en el reino, puesto que algunos no son salvos. Serán congregados ante el Señor y serán juzgados (Ez. 20:33-38). Primero se cumplirá la reunión de todos los israelitas de todo el mundo (Ez. 39:28). En Ezequiel 20:35-38 el Señor dice: «Os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor. Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.»

Sobre la base de este texto, el Israel congregado se divide en dos clases de personas, los que han aceptado a Jesús como Salvador y Mesías y se cuentan por dignos de entrar en el reino, y los que todavía son rebeldes, incrédulos y son excluidos y muertos. Aunque Israel es una nación favorecida y aunque Dios le ha dado abundantes bendiciones especiales, la salvación personal aún depende de la fe y la relación individual con Dios.

Como ha sido en los tiempos pasados, en este tiempo también hay quienes son considerados el «verdadero Israel» (esto es, salvados) y los que son israelitas sólo de nombre y no son salvos. Como Pablo lo expresa en Romanos 9:6: «porque no todos los que descienden de Israel son israelitas». En Romanos 9:8 describe a los no salvos como «hijos según la carne» y que no son hijos de Dios. La purga de los rebeldes dejará en Israel solamente a los verdaderamente redimidos, y será privilegio de ellos entrar en la tierra y poseerla, en contraste con los no salvados, de los cuales Dios dice: «No entrarán en la tierra de Israel» (Ez. 20:38).

C. EL JUICIO DE LOS GENTILES VIVOS

El juicio de las naciones concierne al juicio individual de Dios sobre los gentiles, en contraste con su juicio sobre Israel. Este juicio lo describe nuestro Señor en Mateo 25:31-46 como un juicio que seguirá inmediatamente a su segunda venida. En el versículo 31 se dice que ocurre de este modo:

«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos sus santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria.»

En la descripción que sigue los gentiles son descritos como ovejas y cabritos reunidos y mezclados ante el pastor. Siendo diferentes en especie, son separados unos de otros, las ovejas a la mano derecha del Rey y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey invita a las ovejas a entrar en el reino. A ellas les dice: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?» (vv. 34-37).

Cuando las ovejas preguntan cuándo fueron hechas las acciones justas, el rey les responde en Mateo 25:40: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.»

En seguida el Rey se vuelve hacia los de la izquierda y les dice: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (y. 41). El Rey sigue diciendo que ellos no han hecho las obras de misericordia realizadas por las ovejas. Los cabritos responden: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no te servimos?» (y. 44). El Rey les responde:

«De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis» (y. 45). Entonces se declara que los cabritos serán lanzados al tormento eterno, pero los justos son introducidos a las bendiciones de la vida eterna.

Este pasaje ha creado algunos malentendidos debido a su énfasis en las obras. Un estudio superficial parecería indicar que las ovejas se salvan a causa de sus obras y que los cabritos se pierden por su falta de obras. Sin embargo, la Biblia deja en claro que la salvación no es por obras en ninguna dispensación. Aun la ley mosaica que enfatizaba las obras jamás tuvo entre sus promesas la salvación como una recompensa por las obras fieles. Más bien la norma para todas las dispensaciones la declara Efesios 2:8-9: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.»

Debido a la depravación innata del hombre, que ha nacido con una naturaleza pecaminosa, y debido a su posición en Adán, su primer padre que pecó contra Dios, todos los hombres han nacido perdidos y sin esperanza en sí mismos. Solamente sobre la base del sacrificio de Cristo podría alguien ser salvo en el Antiguo o Nuevo Testamento (Ro. 3: 25-26). La ley de las obras es solamente un camino de condenación, mientras que la ley de la fe es el camino de salvación (Ro. 3:27-28). Si esto está bien establecido en otros pasajes, ¿cómo podría explicarse el juicio de las ovejas y los cabritos?

El principio comprendido en este juicio es el de las obras como una evidencia de salvación, y no como una base de la salvación. Aunque la fe solamente puede salvar, también es cierto que la fe sin obras es muerta, es decir, no es una fe verdadera (Stg. 2:26).

Las obras de las ovejas son especialmente significativas en el contexto de la Gran Tribulación por la que estos pueblos habrán pasado. En este período habrá un antisemitismo mundial y muchos israelitas serán muertos. Bajo tales circunstancias será muy significativo que un gentil proteja a un judío, «a uno de estos mis hermanos más pequeños» (Mt. 25:40).

En realidad, que un gentil proteja a un judío en un tiempo en que los judíos están siendo perseguidos hasta la muerte sería poner en peligro la propia vida y libertad. La única razón posible para tal bondad bajo tales circunstancias, en un tiempo de gran engaño satánico y odio hacia los judíos, será que el gentil es un creyente en Cristo y las Escrituras reconocen una posición peculiar de Israel como pueblo escogido de Dios.

Consecuentemente, aunque la bondad hacia un judío pudiera no ser especialmente significativa en circunstancias especiales, en este contexto de sufrimiento mundial para Israel la bondad hacia un judío se convierte en una marca inconfundible de salvación verdadera en Cristo. Así, aunque las ovejas no se salvan sobre la base de sus obras, sus obras demuestran que son salvas. Es el principio de ser conocidos por sus frutos.

En este juicio se permite que los gentiles justos entren en el reino. No se les da la tierra prometida, que pertenece solamente a Israel, pero se les permite vivir en la tierra milenial, en un tiempo de bendiciones sin precedentes para gentiles e israelitas.

Por otra parte, los cabritos son echados al fuego eterno. Si esto se refiere a que son echados en el Hades, para ser resucitados después y ser echados en el lago de fuego, o si se refiere a la entrada inmediata en el lago de fuego, no es completamente claro; en cualquier caso, pasan por el castigo eterno y se les niega el privilegio de ser ciudadanos del reino milenial. El juicio de Dios sobre los gentiles es otro recordatorio de que Dios observa nuestras obras y que nuestras obras deben demostrar nuestra fe. Aun pequeñas acciones como la de dar un vaso de agua al sediento o dar de comer al hambriento no pasan desapercibidos para un Dios amante que está siempre atento al cuidado de su pueblo. Este pasaje es otro recordatorio de que el reconocimiento adecuado de la necesidad humana que nos rodea y la bondad y buena voluntad hacia nuestros congéneres es una de las evidencias más selectas de un corazón transformado que es producto de la fe en Jesucristo. El Dios que no permite que un gorrión caiga a tierra sin su voluntad también está preocupado de todos los problemas pequeños de sus criaturas. Quien tiene el corazón de Cristo tendrá un corazón sensible hacia el pueblo de Dios.

Como resumen, digamos que las Escrituras enseñan claramente que en la segunda venida de Cristo todos los justos serán resucitados y juzgados antes que el reino milenial sea completamente iniciado. Solamente los malvados permanecerán en la tumba, esperando su juicio ante el gran trono blanco al final del milenio.

Jesucristo va a volver: victorioso, de repente, visible a todos, acompañado por todos los redimidos y por todos los ángeles del cielo, con voz de trompeta, con voz de mando, en gran gloria, en las nubes, montado en un caballo blanco, con muchas diademas en la cabeza y una espada que sale de la boca.

Los ejércitos celestiales siguen a Cristo en caballos blancos. En aquel momento cada creyente recibirá un cuerpo espiritual (resucitado y glorioso). Es el día de separación (juicio) de los creyentes y comienzo del juicio de los incrédulos, un día, día de sumo gozo para nosotros que somos del Señor y un día de terror para los demás. Nosotros vamos a ser arrebatados, para estar siempre con Jesús. Cristo vence al anticristo y al diablo, y les echa al abismo, atados por mil años mientras tanto nosotros vamos a reinar con Cristo aquí. En aquel día recibiremos nuestra recompensa.

los 144 mil

VII. Los 144 mil

Quienes son Los 144.000

Son judíos que permanecen en la tierra por 1.335 días

Los judíos desde los tiempos del Antiguo  Testamento, prácticamente desde sus orígenes todo el mundo ha estado contra los judíos y contra Israel. Básicamente están hablando en contra de Dios porque Él los trajo a Israel como lo prometió Ez 37:12, y ellos pronto creerán en Jesucristo como su Salvador Ro 11:26. Dios no escogió a los judíos a causa de ellos, sino que los restaurará por sí mismo Is 48:11  “Por mí, por mí, lo haré. ¿De otra manera cómo sería profanado? Y mi honra no la daré a otro. Ez 36:22 “Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre”

Dios trajo a los judíos a su tierra en estos últimos días y si alguien esta contra ellos: Zac 2:8 “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca (Israel), toca a la niña de su ojo”

Dios es firme en esta advertencia (Gn 12:3). Isaías pregunto: Is 53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Jesús, el brazo de Jehováse ha manifestado a Israel pero no creyeron en él como dice Juan: Jn 12:37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; Jn 12:38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Todo esto se cumplió, pero muy pronto muchos judíos creerán que Jesús es el Mesías. Jesús es el brazo del Señor: Isaías 40:10, 51:5, 52:10-13, 59:16, 63:5

 

-Los cuatro ángeles detienen los cuatro vientos de la tierra

Después de ver el rapto Juan ve esto: Ap 7:1 Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. ¿Cuál es el significado de los cuatro ángulos de la tierra? Bueno, la Escritura se refiere al norte, al sur, al este, y al oeste. Imagínese a un ángel encima de la tierra, otro en el fondo de la tierra, y uno a cada lado.

Ellos protegen la tierra. Dios utiliza a muchos ángeles para proteger la tierra, mas hay muchas personas que lo culpan de todo lo malo que pasa. Si Él no tuviera a estos ángeles protegiendo ciertas cosas en la tierra, ya la hubiéramos destruido.

Estos cuatro ángeles no sólo protegen la tierra, sino que también tienen el poder de dañar la tierra y el mar y los árboles – y lo harán. Ellos tomarán parte en los primeros juicios de los ángeles que tienen las siete trompetas; sabemos esto porque los primeros tres juicios de los siete ángeles con las siete trompetas afectarán a la tierra, el mar, y los árboles.

Juan ve a un ángel con el sello de Dios, Ap. 7:2-3 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Este ángel sello a los 144.000 judíos antes que los 4 ángeles dañen la tierra, el mar y los árboles.

LOS 4 ANGELES EN LOS CUATRO ANGULOS DE LA TIERRA:

PODIAN DAÑAR A LA TIERRA

PODIAN DAÑAR EL MAR

PODIAN DAÑAR A LOS ARBOLES

TENDRAN PARTE EN LOS JUICIOS DE LAS TROMPETAS

 

Los 144.000 judíos son sellados

Ap 7:4 “Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel”  Antes que Dios mande sus juicios por medio de sus ángeles, nuestro Dios pone un sello con su nombre sobre los 144.000 judíos que permanecerán en la tierra. Este sello los protegerá de las plagas mandadas sobre la tierra por los ángeles con las siete trompetas. Veremos esto cuando la quinta trompeta se toque – las langostas no dañarán a los 144.000 judíos porque están sellados con el nombre de Dios y el nombre de Jesús en sus frentes Ap. 9:4. A los primeros 1.335 días de la gran tribulación de siete años, estos judíos serán llevados al cielo por Jesucristo Dn 12:12, Ap. 14:1-3. Israel también será protegido por el ángel Miguel como se ve en: Dn 12:1 “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”

En la gran tribulación de 7 años, el ángel Miguel se levantará de parte de “los hijos de tu pueblo” significando que él protegerá a los judíos en Israel durante los primeros 1.260 días.

Quiero explicar este versículo: 1 Y En aquel tiempo (los últimos días) Miguel se levantará para los hijos de tu pueblo. El gran ángel Miguel se levantará y protegerá a Israel (el pueblo de Daniel) Y habrá un tiempo del problema, tal como nunca fue desde que había una nación; hasta ese tiempo. (Esta es la gran tribulación de 7 años) Y en aquel momento tu pueblo (Israel) será libertado, cada uno que será encontrado escrito en el libro. Los 144.000 judíos que fueron sellados con el nombre de Dios tienen sus nombres escritos en el libro de la vida y serán llevados al cielo.

El número 144.000 puede significar una cantidad literal, pero es utilizado para confirmarnos que ellos son judíos, ya que se mencionan las doce tribus. Muchos judíos que viven en Israel creerán en Jesucristo como su Dios y Salvador, pero no todos creerán.

Y el ángel Miguel protegerá la nación de Israel durante los primeros 1.260 días.

LOS 144.000 JUDIOS SON SELLADOS:

PARA SU PROTECION EN LOS PRIMEROS 1.260 DIAS DE LA GRAN TRIBULACION DE 7 AÑOS. EL ANGEL MIGUEL PROTEGERA A ISRAEL POR 1.260 DIAS de ceguedad en parte aconteció a Israel, hasta que entre la plenitud de los gentiles pero: Vendrá de Sión el Libertador (Jesús), que quitará de Jacob la impiedad Ro 11:25-26

 

LAS 12 TRIBUS SON SELLADAS:

De la tribu de Judá, doce mil sellados.

De la tribu de Rubén, doce mil sellados.

De la tribu de Gad, doce mil sellados.

De la tribu de Aser, doce mil sellados.

De la tribu de Neftalí, doce mil sellados.

De la tribu de Manasés, doce mil sellados.

De la tribu de Simeón, doce mil sellados.

De la tribu de Leví, doce mil sellados.

De la tribu de Isacar, doce mil sellados.

De la tribu de Zabulón, doce mil sellados.

De la tribu de José, doce mil sellados.

De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

los 2 testigos del apocalipsis

 VIII. Los 2 testigos

  1. Quienes son:

Los hechos de Moisés, Elías y los Dos Testigos

Su Biblia revela que habrá dos testigos en el tiempo del fin que cambiarán al mundo al revés, atestiguando para Cristo contra el pecado y los pecadores. Algunos de los milagros que se realizarán serán paralelos a los de Moisés y Elías. Hay una lección que ilumina estas similitudes.

Los dos testigos en Apocalipsis 11:3 son enigmáticos para muchos. Una visión de ellos es como repaso de Moisés y Elías, mientras que otros los ven como la iglesia o los mártires de la iglesia, o aún un repaso de Pedro y Pablo o Enoc y Elías. Algunos piensan que son simplemente dos profetas, dos grupos o dos principales (Comentario Expositor de la Biblia, 1981, vol. 12, P. 504).

Dios describe a estos dos testigos como representativos de dos olivos y dos lámparas o candeleros que se colocan delante del Dios de la tierra (Apocalipsis 11:3-4). Cada uno de los símbolos de Dios para ellos es significativo y comunica al lector características de Dios y de sus dos representantes.

Cristo envió a sus discípulos de dos en dos. Atestiguar es dar testimonio. Los olivos se refieren al Espíritu de Dios y, por extensión, a la verdad de Dios (compare Juan 4:23-24). Las lámparas dan luz a un mundo oscurecido. Uniendo juntos todos estos símbolos en el contexto de Ap. 11, los dos testigos de Dios dan testimonio de cómo el Espíritu de Dios da luz e ilumina a la humanidad en un mundo oscurecido (Mateo 5:14-16; Hebreos 6:4-5; Juan 1:4-9; Isaías 9:2).

Estos dos testigos están unidos de cerca con los dos olivos y los dos candeleros en la visión de Zacarías. Ahí, Dios indica una primaria alusión a Josué y Zorobabel, que también se dice que sirven al Señor de toda la tierra (Zacarías 4:1-6; 10-14). Ellos son, en cierto modo, tipos de los dos testigos. Los dos testigos de Apocalipsis 11 advierten a Babilonia la grande, por última vez, como instrumentos humanos que Dios ha hecho siempre a través de las edades.

 

Todo acerca de Babilonia

El libro del Apocalipsis, trata generalmente de la progresión y, particularmente, la consumación del fracaso de la humanidad llevada por influencias corruptas de Babilonia la grande. Eso es una grandiosa clave en Apocalipsis, si uno retrocede varios sellos, trompetas y plagas y observa su tema y propósito subyacentes.

Apocalipsis muestra dos grandes polos opuestos: la manera autodestructiva de vida de la humanidad y la manera constructiva de vida de Dios. Conocer esta gran clave, ayuda a uno a entender mejor las catástrofes profetizadas en este libro único.

Notablemente, en el libro de Apocalipsis hay una garantía que Dios detendrá a la humanidad de su autodestrucción, a través de la intervención y soberanía de Cristo Jesús (Ap. 11:18; 19:11-21). Como representantes de Dios, los dos testigos se conducirán, al menos en parte, a la manera de Moisés y Elías.

 

Moisés y los dos testigos

Moisés es a veces descrito como legislador. Él fue llamado por Dios para entregar sus leyes a Israel (Malaquías 4:4). Dios también utilizó a Moisés como líder físico de Israel, un tipo de libertador y representante de Dios (Éxodo 4:16). Dios lo utilizó para enfrentarse al rey de Egipto y para exigir que el Faraón deje ir a su pueblo.

Cuando el Faraón se rehusó, Dios realizó hechos milagrosos a través de Moisés. Las 10 plagas son ahora actos legendarios que Dios produjo para hacer el punto de liberar a su pueblo del pecado y pecadores: “Deja ir a mi pueblo” (Éxodo 5:1). En el Nuevo Testamento, Jesús se transfiguró y apareció en visión junto a Moisés y Elías (Mateo 17:1-5). Aquí Dios lo hizo para mostrar que Jesús era mucho mayor que Moisés y Elias “¡A Él oídle!” (Versículo 5).

El profeta Malaquías se refirió al servicio de ambos, Moisés y Elías. “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día del Eterno, grande y terrible (Malaquías 4:4-5).

Los dos testigos de Apocalipsis 11 realizan actos milagrosos similares a aquellos que Moisés hizo, especialmente trayendo plagas sobre los que no prestarían atención a las demandas de Dios. “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.” (Apocalipsis 11:6; comparar con Moisés en Éxodo 7:17-21). Dios es consistente. 

Elías y los dos testigos

Elías es a menudo considerado el profeta más importante del Antiguo Testamento, y con muy buena razón (Malaquías 4:5). Él era un sensato profeta que va al punto, quién simplemente puso todo en línea. Sus antagonistas no podrían matarlo (2 Reyes 2:11).

Elias oró y Dios cerró los cielos por 3 ½ años (1 Reyes 17:1; Santiago 5:17). Dios también devoró con fuego a los que ordenaron a Elías que apareciera ante rey Azahías (2 reyes 1:10). Los dos testigos de Apocalipsis 11 reflejan los milagros de Elías contra los que rechazan la voluntad de Dios. También tendrán el poder de detener cualquier precipitación por 3 ½ años (Apocalipsis 11:3, 5-6). Siempre que ellos eran amenazados, fuego procedía de sus bocas para devorar a sus enemigos, un símbolo del juicio de Dios (Hebreos 12:29). 

Los dos testigos actúan como lo hicieron Moisés y Elías.

Por 3 ½ años, Dios advertirá a toda la humanidad, especialmente a las naciones que guerrean y a sus líderes tiránicos, de sus maneras malvadas a través de sus representantes, los dos testigos. Dios ama a todos los seres humanos porque él los creó para que un día se arrepientan, se conviertan y se hagan hijos de Dios (2 Pedro 3:9; 2 Corintios 6:18).

Con todo él juzgará a los empecinados con vara de hierro (Apocalipsis 2:27). A veces, ésta es la única manera que la humanidad sea suficientemente receptiva para escuchar y aprender de Dios (Malaquías 3:5-6). El libro del Apocalipsis revela cómo Dios advertirá y castigará a Babilonia (Apocalipsis 17), al falso profeta y a la bestia (Ap. 19). El falso profeta y la bestia acordarán matar a los dos testigos, y lo harán al final del testimonio de los dos testigos’ (Ap. 11:7). Después de 3 ½ días serán resucitados a la vida (Ap. 11:11-12).

Hay semejanzas innegables entre los dos testigos y Moisés y Elías: “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran”. (Ap. 11:3-6). 

El castigo de Dios a los pecadores no involucra el tiempo

Los testimonios y juicios de Dios contra pecadores nunca cambian. Esto es una lección significativa y una instrucción amorosa de Dios. Cuando Dios liberó de la cautividad a Israel de Egipto a través de Moisés, Dios utilizó a Moisés para demandar al Faraón que libere a Israel. Con cada demanda vino una consecuencia. En última instancia, Dios arrasó Egipto con 10 grandes plagas para convencer a Faraón que deje ir a su pueblo. Dios utilizó al gran y dedicado profeta Elías para advertir a Israel enmendar sus caminos pecaminosos contra Dios. Cuando el rey no cumplió, se le dio poder a Elías para profetizar que Israel no tendría lluvia (1 Reyes 17:1).

Cuando Elías fue retado por las demandas del rey para que descienda de una colina y conteste a su ejército, Elías respondió que si él era varón de Dios, entonces descendería fuego del cielo para devorar al pelotón de 50 hombres. Después que los primeros dos pelotones fueron consumidos, el tercer oficial fue mucho más respetuoso (2 Reyes 1:12-14).

De hecho Dios es paciente. Él espera a Babilonia que “ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación (Apocalipsis 14:8) llene todo hasta el tope. Entonces él procede, porque si él no lo hiciera, la humanidad se destruiría así misma. (Mateo 24:22). Cristo “destruirá a aquellos que destruir la tierra” (Apocalipsis 11:18).

Las plagas, la sequía y el fuego claman atención

Los dos testigos del fin de los tiempos tendrán el poder de proveer plagas, sequía y fuego como testimonios y juicios contra todos los pecadores que intentarían destruirlos y a la humanidad. Éstos ayudarán a abrir los ojos y los oídos de los ciegos y sordos espirituales.

Los actos de los dos testigos son como actos de Moisés y Elías. Demuestran que Dios sigue siendo igual al actuar contra el pecado y los pecadores, para mostrarse a Sí mismo, fuerte y amoroso en la reconciliación de la humanidad con Dios. Cristo es nuestro salvador, no nuestro destructor; Satanás es quién destruye al pueblo.

Dios no permitirá que la humanidad se auto destruya; Él nos salvará y librará, dando a todos los seres humanos su única oportunidad de conocer a Dios para vivir Su camino de paz y prosperidad (Hebreos 8:10-12; Isaías 11:1-10).

“LOS DOS TESTIGOS” (APOCALIPSIS 11:3-14)

Nuestro pasaje nos sitúa al final de los acontecimientos anunciados por la sexta trompeta. Hemos afirmado que estos toques de trompeta avisan severos juicios de Dios sobre la tierra y específicamente sobre los hombres pecadores.

Pero antes del séptimo toque, Dios envía a la tierra dos testigos especiales para que ellos prediquen a la humanidad que aún no se arrepiente.

Mucho se ha especulado quiénes son estos dos testigos. Algunos han pensado que son Israel y la Iglesia, que dan testimonio del Dios Vivo y Verdadero, que son sustentados por el Espíritu Santo durante su ministerio, que serán vencidos por el anticristo, que serán muertos, y que su resurrección y posterior ascensión son representativos de la resurrección y arrebatamiento del pueblo de Dios.

Pero esta interpretación tiene sus bemoles, porque da por muertos a manos del anticristo tanto al pueblo judío como a la iglesia del Señor, lo cual en ningún pasaje se presenta esa enseñanza.

Otros consideran que estos testigos son Moisés y Elías. Pero también hay dificultad para asociarlos con estos dos varones de la antigüedad puesto que ellos están en el cielo y cubiertos de gloria y es difícil imaginar que son quitados de su reposo para ser enviados a testificar y luego morir en la tierra.

Mejor es inclinarnos a pensar que se trata de dos hombres, es decir, dos seres humanos, quienes son investidos de una capacidad sobrenatural para testificar acerca de la verdad de Dios.

Veamos las enseñanzas que nos dan esos dos testigos.

1º VEAMOS SU PODEROSA PREDICACIÓN. (11:3-4)

El versículo tres comienza diciendo: “Y daré a mis dos testigos que profeticen…” Esto significa que no solo anunciarán los eventos futuros que se avecinan sobre la tierra, sino que predican el arrepentimiento, la conversión, anuncian la voluntad y la misericordia divinas.

Ellos cumplirán su ministerio en la ciudad de Jerusalén, precisamente durante el tiempo en que esta ciudad santa será hollada por los gentiles. Es decir, mil doscientos sesenta días que equivalen a los cuarenta y dos meses del versículo dos. Y lo harán vestidos de cilicio. La Nueva Versión Internacional dice: “… vestidos de luto…”. Quizá para incitar más al arrepentimiento y a la fe de las personas.

Observemos que en el versículo cuatro se nos dice que “Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”. Esta es una clara referencia a la profecía que encontramos en Zacarías 4:1-14 la cual habla de dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra. Cuando Zacarías recibe aquella visión, también pregunta: “… ¿Qué es esto, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes que es esto? Y dije: No, señor mío. Entonces respondió y me habló diciendo: esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:4-6).

Por todo esto, entendemos que aquellos dos testigos serán investidos del gran poder del Espíritu Santo para cumplir su tarea de profetizar. Es decir, no usarán palabras de humana sabiduría, sino palabras de gran poder divino.

La verdad que estamos contemplando aquí debe ser un aliciente para nosotros a la hora de testificar de Cristo a las personas que nos rodean. Dios dará a sus testigos este poder sobrenatural a través de su Espíritu Santo. Como lo prometió nuestro Señor Jesucristo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). 

2º VEAMOS SU SOBRENATURAL PROTECCIÓN. (11:5-6)

Ellos tienen poder para defenderse de cualquier ataque con fuego que sale de su boca. Es necesario no interpretar esto de una manera literal. Quizá se refiera a que sus palabras son tan llenas de poder como el fuego que devora a sus enemigos. En los profetas encontramos esta misma alegoría: “Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá” (Jeremías 5:14).

Además de esta excepcional protección, ellos tienen poder también para hacer grandes señales y prodigios como cerrar el cielo para que no llueva, convertir el agua en sangre y para enviar sobre la tierra plagas.

Esto nos habla de lo que siempre ha hecho el Señor, acompañar con poder la predicación de sus siervos. La Biblia dice que cuando los apóstoles comenzaron a predicar el evangelio, el mismo Señor les acompañaba con grandes prodigios y señales: “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” (Marcos 16:20).

Otro pasaje también dice: “Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (Hebreos 2:4).

Así que de nuevo, esta verdad debe motivarnos a predicar a Jesucristo y ser testigos eficaces de su poder y amor salvador. 

3º VEAMOS SU TERRIBLE PADECIMIENTO. (11:7-10).

Cuando hayan acabado su testimonio. Es importante observar que solo hasta entonces, serán entregados en manos de la bestia que sube del abismo. Es decir, el anticristo, quien hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará.

Y es que el anticristo se manifestará durante ese mismo tiempo que los dos testigos estarán ministrando. La Biblia dice: “También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 13:5).

Y al finalizar ese periodo, el anticristo podrá matar a los dos varones de Dios. Esta “aparente” victoria le hará estar más seguro y confiado que nunca, pero es precisamente cuando esté más desprevenido cuando vendrá sobre él destrucción repentina. Así lo profetiza Pablo: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Tesalonicenses 5:2-3).

Esta lucha será en la ciudad de Jerusalén, porque aunque se le llame

Sodoma, quizá por haber llegado a la máxima depravación y rebeldía; y

Egipto, tal vez por llegar a ser una ciudad llena de idolatría y pecado. Sin embargo, aquí se dice muy claro que es la misma ciudad donde el Señor fue crucificado. Entonces no cabe duda que es la misma Jerusalén.

Notemos el sadismo y la crueldad del mundo para con estos dos testigos. Primeramente, no permitirán que sean sepultados. Entre los hebreos y los semitas, carecer de sepultura es la más grande de las ignominias.

También podemos observar el morbo de la gente, pues de todos los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio en medio de aquella plaza. Esto es posible por los distintos medios de comunicación con que se cuenta actualmente.

Y el regocijo con que todos toman la noticia, alegrándose por la muerte de ellos y enviándose regalos los unos a los otros.

La lección que aprendemos de esta división de nuestro pasaje, es que si bien, las personas no se convirtieron a Dios, si hubo testimonio en medio de ellos.

Quizá suceda lo mismo con nuestro testimonio de Cristo, pero hemos de recordar que nosotros no podemos salvar a nadie, esa es una tarea exclusiva del Espíritu de Dios; nuestra labor es solo presentar el mensaje. Como el mismo Dios lo dijo al profeta Ezequiel: “Acaso ellos escuchen, pero sino escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos” (Ezequiel 2:5).

Nosotros pues, no nos cansemos de hacer el bien.

4º VEAMOS SU GLORIOSA RESURRECCIÓN. (11:11-14).

Dice el versículo 11: “Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios…”. El Señor mismo es el que levanta a sus siervos. Porque ÉL es el Único Dador de vida.

De la misma manera que resucitó a Cristo y a estos dos testigos, así el Señor nos resucitará a nosotros en el día final. Dios usará su gran poder para levantarnos sobre nuestros pies aún después de mucho tiempo de muertos. Porque ÉL tiene poder para eso y mucho más.

Se cuenta que una mujer de la nobleza y que no creía en Dios, escuchando a un predicador hablar acerca de la resurrección, se acercó a él y le dijo que no creía nada de eso de la resurrección y que los cuerpos se levantarán de sus tumbas y que su cuerpo jamás se levantaría de nuevo y para asegurarse mandaría que echaran doble cantidad de concreto en su lápida cuando muriera. Y así se hizo. Sin embargo, cuentan sus familiares que después de un breve tiempo de enterrada, visitaron su tumba y la encontraron toda llena de grietas y mucha hierba había brotado en ellas. Esa fue una demostración del poder de Dios contra el escepticismo humano.

Observemos también que aquellos testigos e escucharon una voz del cielo que les dijo: ¡Subid acá! Y a la semejanza de nuestro Señor Jesucristo fueron elevados en una nube. Y todos sus enemigos los vieron.

Enseguida se narra como hubo una gran conmoción en la naturaleza con un gran terremoto que derriba la décima parte de la ciudad de Jerusalén y mueren siete mil personas. Parece ser, que Dios les envía este castigo por no creer el mensaje que aquellos testigos les habían estado predicando por tantos días.

Esos mismos que se burlaban de los siervos de Dios, ahora son tragados vivos por la misma tierra. Los que se aterrorizan y dan gloria al Dios del cielo, parece que no son sinceros en su conversión, sino que se trata más bien de una manifestación de terror. Alaban a Dios, pero no de corazón, sino, como una vez lo hizo Nabucodonosor, por conveniencia.

El segundo ay ya pasó, pero falta aún el tercero que corresponde a la séptima trompeta.

Ojalá que usted y yo tomemos la mejor decisión y estemos bien con Dios y en paz con ÉL, sirviéndole como es su Santísima voluntad! ¡Ojalá que seamos semejantes a estos dos testigos en el cumplimiento de la Gran Comisión que nuestro Señor nos ha encomendado! ¡Así sea! ¡Amén!

Conclusión:

Lo primero que puedo decir como conclusión es: ¡Que precioso!  ¡Cristo viene pronto! con esta trabajo logramos comprender la belleza del plan perfecto de Dios. Todos estos acontecimientos ya estaban planeados desde el principio de los tiempos, pues ya Dios sabía que cuando él viniera a la tierra en carne como nuestro bello, precioso y perfecto Jesús, iba a ser rechazados por los suyos, y que por esta misma razón, llegaría la salvación a nosotros los gentiles, siendo injertados en el Olivo natural por su Gracia , y únicamente por medio de la fe en Jesús, Dios en la tierra, el único bueno y perfecto sobre toda  la  faz de la tierra que vino a sufrir y a morir por nosotros los pecadores, pero que vendrá en gloria, en poder para llevar con él a su esposa al cielo y regresar a la tierra para juzgar a Israel y las naciones y a cumplir las promesas especiales hechas  a Israel , y establecer su reino de paz y de justicia. Y terminará con la purificación de los cielos y la tierra por fuego en preparación de la tierra y cielos nuevos

La Segunda  Venida de Cristo a la tierra es llamada el Día del Señor que sigue –el traslado- y comienza con el periodo de Tribulación, de manera que los eventos de la Tribulación, la Segunda Venida y el Milenio están todos incluidos en el alcance del Día del Señor.

Gracias bendito Señor por darme la vida, la salud, la energía y el entendimiento, para llevar a feliz término este trabajo. Bendícenos a todos con tu inmensa misericordia en Cristo, Jesús, amen.

Bibliografía: 

  • Santa biblia Reina Valera 1960
  • Las grandes profecías de la biblia, John F. Walwoord
  • Teología sistemática Lewis Sparry Chafer
  • Separatas de profecía I y II
  • El internet

Por José Alberto Vega

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